Colombia: desnutrición ha matado a 4.700 niños indígenas en 5 años en comunidad La Guajira

Muchos de los niños que necesitan ayuda en Colombia se ven en las campañas publicitarias sonrientes y rollizos, pero no en la vida real. Noticias Caracol encontró en sus diversos informes sobre La Guajira ese otro rostro, el del abandono, la miseria, la pobreza y el hambre.

Es el rostro de muchos niños que en lugar de ir al colegio, terminaron en un cementerio.

“Aquí hay sequía, hay hambre, de todo. Cuando uno lleva al hospital a los niños no los quieren atender”, denuncia en su lengua nativa la wayú María Eugenia Barliz.

La tragedia en la Alta Guajira es desoladora. La madre de un niño fallecido habla del momento en que su bebé falleció: “estaba seco, era ya sólo piel, como yo, murió por falta de comida, murió de hambre”, relata.

Según las autoridades tradicionales indígenas, 4.700 niños han muertos en los últimos cinco años. La Defensoría del Pueblo habla de 24 menores de edad fallecidos solo en el 2014. Muchos profesores aseguran que los niños pasan días enteros sin comer.

“En mi comunidad no hay ayuda. Me he acercado por Bienestar y la Alcaldía, que me colaboren con los alimentos de los niños y no nos mandaron nada”, dice Elena Mobil Urariyú, profesora indígena.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) afirma que están trabajando para mejorarles las condiciones. Pero los esfuerzos no parecen suficientes.

La directora de nutrición del ICBF, Ana María Ángel, se pronunció sobre el tema, pero atribuyó el hecho a terceros: “Habría que revisar la razón por la cual esos operadores no tuvieron los cuidados que nosotros promovemos. Lo mínimo que nosotros esperamos es que inmediatamente se nos informen, pido que lo denuncien”.

No obstante, al ser preguntada si estos operadores son contratados por la entidad y si la responsabilidad también le compete al ICBF, la funcionaria asintió.

De otra parte, el Defensor del Pueblo asegura que estos manejos van incluso en contra de la Constitución. “Causa indignación la forma tan irrespetuosa con la dignidad humana como son atendido los niños. La Constitución es clara, los niños tienen prelación sobre los adultos y no tiene presentación la forma como esos contratistas están adelantando el desarrollo de este contrato”, sostuvo Jorge Armando Otálora.

Sin embargo, en La Guajira, el director regional del ICBF, Leandro Sampayo Vergara, asegura que las comunidades indígenas mienten.

“He sido muy enfático con los supervisores de los contratos para que guarden las evidencias y poder demostrarle al país que las ayudas sí están llegando. Podemos evidenciar que en muchos casos las comunidades no están diciendo la verdad”, declaró Sampayo Vergara.

Las denuncias van más allá, según la alcaldesa de Manaure, Francisca Freyle, casa de algunas de las comunidades más vulnerables, algunos indígenas están vendiendo los alimentos.

“Hay que trabajar y concientizar a nuestros hermanos wayú de que las ayudas deben ser para beneficios de ellos y no para venderlas”, pidió Freyle.

La Procuraduría alerta sobre un macabro negocio detrás de tanta miseria. “El tema de alimentación de los niños hay que manejarlo con especial atención porque sabemos que hay operadores que se están enriqueciendo con la comida de los niños”, declaró la delegada para la infancia del Ministerio Público, Ilva Myriam Hoyos.

Mientras unos y otros se señalan mutuamente sobre lo que pasa en La Guajira, miles de pequeños esperan que se intensifique la ayuda del Estado, porque para ellos, cada día, en este abandono, es una cuestión de vida o de muerte.

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