Prohíben a diputadas hondureñas vestir con escotes y minifaldas

Con el objetivo de mejorar la imagen del Congreso Nacional de Honduras, la jefatura de personal determinó regular el vestuario de los empleados del Poder Legislativo.

Estas normas implican que tanto las diputadas, como cualquier otra empleada, no podrán acudir a trabajar usando escotes y minifaldas.

Así como ellas, toda persona que labore para el Palacio Legislativo, por orden del jefe de Personal, no deberá llegar con ropa que tenga escotes pronunciados, minifaldas o vestidos cortos. En una circular emitida el miércoles, el jefe de Personal del Congreso Nacional informa a los empleados que a partir del 1 de septiembre queda prohibido el ingreso al Palacio Legislativo a mujeres que vistan escotes pronunciados, minifaldas o vestidos cortos, lo que ha causado molestias entre las diputadas de ese Poder estatal.

En el caso de los hombres, se restringe el uso de pantalones tipo jeans desteñidos, rotos o muy ajustados. Estas medidas serán verificadas por el personal asignado a la seguridad del Congreso Nacional.

Medidas similares fueron adoptadas en 2011 por las autoridades del Ministerio Público, cuando el entonces fiscal general Luis Alberto Rubí instruyó a la División de Personal vetar el uso de cierto vestuario considerado inadecuado para el desempeño de fiscales, detectives y personal administrativo.

Vestimenta de machista

La diputada Kritza Pérez calificó el código de vestimenta de “machista” y que “discrimina a las mujeres”, pues el reglamento contiene tres páginas con las instrucciones de cómo deben vestirse, mientras que para los hombres la medida se extiende en una página, indicó.

“Me parece absurdo, una burla, me parece chistoso y ofensivo también. Se debe tener más respeto por la mujer”, expresó Pérez, al asegurar que tanto los diputados y diputadas llegan al Legislativo y todos se concentran en trabajar.
Para algunos, la minifalda nació en 1962 de la mano de Andrés Courrèges; para otros, dos años más tarde, gracias al carácter provocador de la diseñadora Mary Quant.

Lo que sí es cierto es que los 60 fueron años en que primaron el desenfado y la alegría, pero al final también la preocupación por la situación mundial. Según el escritor Dorling Kindersley, en su obra Moda, historias y estilo, este nuevo aire de libertad femenino, abanderado por la píldora anticonceptiva y la incorporación de la mujer al mundo laboral, se reflejó también en la moda.

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