¡Tremenda encerrona! – Listin Diario, República Dominicana

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Los prolegómenos de la conferencia del CELAC en La Habana, meses atrás, revelados con lujo de detalles por el presidente Danilo Medina, ilustran el nivel de la conspiración internacional que se articuló contra el país para anular la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional.

Lo que ha descrito el mandatario es la más insólita confabulación a la que se prestaron trece gobernantes para apabullar y arrodillar a Medina acusándolo de dirigir una nación que practica la discriminación racial, partiendo de falsos supuestos.

No les importó para nada el incurrir en una abierta injerencia en los asuntos internos y los actos soberanos del Estado dominicano, pretendiendo obligar al Presidente dominicano a que irrespete la decisión del Constitucional, y trazando le pautas para que una vez pronuncie su discurso se retirara del plenario para luego, en trulla, condenarlo.

“En ese momento yo me sentí como un paria internacional”, es decir, como un indeseable responsable de que a miles de haitianos que reclaman que se les reconozca la condición de dominicanos sean convertidos en seres sin patria y sin suelo, una especie de “genocidio civil”, igual al de Hitler, pero incruento, sin sangre.

Ninguno de los interventores ha aparecido ahora para recoger el vituperio, cuando el país ha creado leyes y reglamentos para organizar el sistema migratorio y de concesión de la residencia legal o la ciudadanía a quienes lo merezcan, en buen derecho, como justamente manda la sentencia del Tribunal Comstitucional.

Como se trató de una “encerrona”, en privado, no hay constancia pública documental o visual que le permita al país determinar quiénes fueron aquellos valientes e inmaculados presidentes que se atrevieron a humillar a nuestro Mandatario, metiendo un tema que era ajeno al propósito integracionista de los países del CELAC.

Es ahora cuando el Presidente Medina se desahoga y dice toda la verdad de aquella infame componenda, lo que sin duda confirma la pertinencia de la defensa que hizo de la soberanía nacional, de la verdad pura y simple que entraña la sentencia del Constitucional, y de la estatura de un presidente que actuó como un auténtico dominicano, acorralado por grandes y chiquitos que dicen ser solidarios con Haití, de la boca para afuera.

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