Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Guatemala, Carlos Raúl Morales, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas

Señor Presidente de la Asamblea General, Sam Kutesa,

Señor Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon,

Señores y Señoras Jefes de Estado y Jefes de Gobierno,

Señores y Señoras Delegados,

Amigos, todos.

Deseo iniciar estas palabras saludando al Señor Sam Kutesa, Presidente de este sexagesimo noveno período de sesiones de la Asamblea General. Al mismo tiempo, deseo expresar mi reconocimiento al señor John Ashe por su reconocido liderazgo y excepcional desempeño en el anterior período de sesiones. También aprovecho la ocasión para felicitar al secretario general por su gestión, y sobre todo por el éxito de la reciente cumbre sobre el clima.

Señor Presidente:
Desde el mes de septiembre del 2013, cuando el Presidente Otto Pérez Molina se dirigió a esta Asamblea General, han pasado doce meses con importantes avances para Guatemala en tres áreas prioritarias de nuestra política interna, a pesar de tener que enfrentar algunos nuevos desafíos, incluyendo una prolongada sequía.

En primer lugar, quiero compartir que hemos avanzado en la lucha contra la desnutrición crónica infantil. Según una investigación independiente, en un año el programa Hambre Cero ha logrado reducir la desnutrición crónica en la misma cantidad que lo logrado durante la última década: casi dos puntos porcentuales. Eso significa que, de continuar esta tendencia, al final de este gobierno habremos podido reducir el índice de desnutrición crónica más allá de lo alcanzado desde 1985, demostrando que la democracia y las políticas idóneas nos permiten avanzar en favor de la niñez.
En segundo lugar, quiero compartir que la administración del Presidente Pérez molina también ha avanzado en el cumplimiento del Pacto por la Paz, la Seguridad y la Justicia; por tercer año consecutivo se ha reducido el número de homicidios en Guatemala con una baja acumulada del 25% entre 2011 y 2014. Con ello, nos acercamos al logro de retornar a los niveles de seguridad que registramos luego de la firma de los acuerdos de paz en 1996.

Este avance demuestra que las medidas tomadas están dando los resultados esperados, y que la democracia guatemalteca poco a poco le está ganando la batalla al crimen y a la impunidad, en el marco del respeto a la ley y al cumplimiento de los derechos humanos.

En este segundo logro agradecemos una vez más el apoyo recibido de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), un organismo que ha fortalecido la persecución penal contra redes mafiosas, algunas de ellas incluso incrustadas dentro del aparato de seguridad y justicia.

Al acercarse el último año de mandato de la CICIG luego de casi 8 años de cooperación con tres gobiernos democráticamente electos, podemos evaluar que se justificó plenamente este programa de apoyo internacional, respaldado por las Naciones Unidas, pues las instituciones guatemaltecas hoy se encuentran mejor preparadas para asumir su papel constitucional. Más aún, este último año será crítico para asegurar la sostenibilidad institucional de las investigaciones y procesos judiciales ya iniciados. Agradecemos a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional por acompañarnos y dejar este gran legado.
Guatemala ahora tendrá la responsabilidad de fortalecer un sistema de seguridad y justicia que logre reducir la impunidad y asegure la separación total entre las redes criminales y nuestras instituciones públicas.

Un tercer avance que deseo compartir ante este foro, se refiere a la competitividad y el clima de negocios. En los últimos dos años hemos logrado escalar ocho posiciones en el índice de competitividad establecido por el Foro Económico Mundial. Incluso, el Banco Mundial nos ha destacado por segundo año consecutivo como uno de los países más reformadores del mundo, en cuanto al mejoramiento del clima de negocios, escalando diecinueve posiciones en el informe correspondiente. Esto, debido a las acciones ejecutadas por la administración actual en el marco del pacto por la Fiscalidad y la Competitividad.

Estos avances en el clima de negocios tienen que ver sobre todo con mejoras administrativas que han reducido los procedimientos burocráticos, apoyadas además en un mejoramiento progresivo de la infraestructura del país. Adicionalmente, como informamos en la Cumbre del Cambio Climático, nuestro compromiso con el progreso económico se hace en un marco de creciente sostenibilidad.

El cambio en la matriz energética hacia fuentes más sostenibles y ambientalmente amigables, y lejos de las fuentes fósiles productoras de gases invernadero, se está logrando con la incorporación de más plantas dependientes del uso sostenible del agua, de fuentes geotérmicas, solares e incluso de gas natural.

En ese marco, hemos avanzado con varios acuerdos estratégicos con nuestros países vecinos. Por ejemplo, con México puedo informar sobre los proyectos elaborados de reconstrucción y modernización de 10 cruces fronterizos terrestres y la firma de un acuerdo histórico para un proyecto que llevará gas a Guatemala y Centro América desde el golfo de México. Con Belice, estamos avanzando y hemos negociado15 acuerdos bilaterales importantes en todas las áreas que firmaremos en diciembre próximo y que fortalecerán no solo la relación entre nuestros gobiernos sino también la relación entre nuestros pueblos. Y en el Sistema de la Integración Centroamericana, avanzamos en consolidar nuestro proceso de integración en donde el siguiente objetivo es poder concretar la Unión Aduanera.

Así mismo, cada vez es más intenso el acercamiento entre Centro América y el Caribe lo cual garantiza mayores mercados y mejores relaciones económicas y políticas entre nuestros países.

Señor Presidente:

En el contexto de avances sociales, económicos y en el campo de la seguridad y la justicia, no podemos olvidar algunos desafíos que se han ido perfilando durante el presente año. En ese sentido, es obligado hacer referencia a la crisis de la niñez migrante centroamericana que se dio en la frontera entre Estados Unidos y México. Dicha crisis, provocada por diversos factores tanto en Centro América como en Estados Unidos, nos ha alertado sobre la necesidad de acelerar el camino hacia una mayor prosperidad, en particular para la niñez y la adolescencia.

Esperamos que el pueblo y el gobierno de Estados Unidos comprendan que la crisis migratoria precisa de una respuesta estratégica que ataque las causas estructurales de este fenómeno y ofrezca respuestas sostenibles. Esto implica trabajar conjuntamente para impulsar el desarrollo y la prosperidad en Guatemala, Honduras y El Salvador, y un manejo inteligente del trabajo estacional para migrantes que satisfaga tanto las demandas del mercado laboral en Estados Unidos como la oferta de trabajadores desde Centro América.

Es importante que se hagan los esfuerzos necesarios para regularizar las poblaciones indocumentadas en Estados Unidos y sobre todo no se debe criminalizar a los migrantes porque la migración ni es pecado ni es crimen; criminales son las redes que trafican seres humanos, promoviendo a su paso la corrupción, la extorsión, el secuestro y el abuso sexual.
De igual manera no puedo dejar de mencionar el desafío que ha traído la escasez de lluvias este año en toda la región centroamericana. la sequía ha llevado a la pérdida de las cosechas de alimentos básicos para cientos de miles de familias, y la atención de la emergencia alimentaria tendrá solo en Guatemala un costo cercano a los 50 millones de dólares durante los siguientes ocho meses.

Está claro que esta sequía es un efecto del cambio climático, y que sin la acción decidida de nuestro gobierno y la solidaridad de la comunidad internacional, muchas familias se encontrarán ante una situación de vulnerabilidad por hambre. Los discursos de la cumbre sobre el Cambio Climático deben convertirse en asistencia humanitaria directa que llegue hasta las poblaciones más necesitadas de Centro América y el Caribe. Es hora de transformar la retórica en hechos.

Señor Presidente:
Quisiera referirme a tres procesos importantes que impulsan las naciones unidas y a las cuales Guatemala apoya decididamente.

En primer lugar, la construcción de una agenda de desarrollo post-2015 que debe integrar con claridad los objetivos de desarrollo incluyente y sostenible, con aquellos vinculados a promover justicia para todos. En ese marco, tambiéndebemos integrar metas concretas para evitar el cambio climático producido por el ser humano.

En segundo lugar, Guatemala está comprometida en apoyar el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2016, orientada a discutir el problema mundial de las drogas. el Presidente Pérez Molina, al igual que otros Presidentes del Hemisferio Occidental, está decidido a continuar impulsando con liderazgo, un debate franco y sincero sobre esta problemática, utilizando como principal referencia las dos declaraciones emanadas de la Asamblea General de la OEA en los últimos 18 meses.

En efecto, durante la última Asamblea Extraordinaria, celebrada en mi país, se me encomendó transmitir a la presidencia de esta Asamblea General y a la comisión de estupefaciente de la onu el texto de la resolución, lo cual haré en su oportunidad.

Nuestro enfoque debe ser integral, objetivo y basado en evidencia. Y nuestras metas deben ser realistas y evaluables. No más muertos producto de la guerra contra las drogas, no más promesas falsas. Es necesario un enfoque integral.

En tercer lugar, Guatemala dará seguimiento a las resoluciones y recomendaciones de la Conferencia Mundial sobre pueblos indígenas, y velará porque el mundo avance en reconocer los derechos de los pueblos indígenas como una de las plataformas básicas de la arquitectura jurídica mundial en derechos humanos.

Señor Presidente:
Como muchos de los Jefes de Delegación que me han antecedido en el uso de la palabra, Guatemala ve con creciente preocupación el deteriorado panorama de seguridad que se enfrenta en varias partes del globo.

La excepcional crueldad de los grupos yijadistas militantes, nos deja atónitos, y condenamos estos crímenes de manera enérgica. Apoyamos todas las medidas para combatirlo, incluyendo en especial la eliminación de las causas básicas que llevan a muchas personas a esos niveles de fanatismo.

También sentimos una profunda inquietud por la inestabilidad en el Medio Oriente, y sobre todo por el prolongado conflicto en Siria, que ya ha tenido un inmenso costo en vidas y sufrimiento humano.

Nos preocupa que se estén poniendo a prueba en Europa Central principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, como lo es el respeto de la integridad territorial. Continuamos preocupados por las tensiones en varios países del Continente Africano así como en la Península de Corea.
Pensamos que las Naciones Unidas ofrecen el punto ideal de encuentro para abordar estos conflictos y tensiones, y reiteramos nuestra esperanza porque el diálogo, la concertación y la diplomacia preventiva se impongan por sobre el uso de la fuerza. En ese sentido, le apostamos a que el añejo conflicto entre Israel y Palestina encuentre una salida negociada con el surgimiento de dos estados, viviendo en paz tras fronteras seguras.

Señor Presidente:

Finalizo estas palabras repitiendo lo afirmado por el Presidente Otto Pérez molina el año pasado frente a esta Asamblea, “al felicitar al sistema de Naciones Unidas por su permanente empeño por buscar la paz y la justicia a nivel global. Guatemala hace suya esas mismas metas y con orgullo puedo afirmar que somos y seremos siempre un país guiado por los principios que emanan de la Carta de esta noble Organización”. Ese sentimiento se refleja en nuestro compromiso con las operaciones de mantenimiento de la paz.

Muchas Gracias

http://www.minex.gob.gt/noticias/Noticia.aspx?id=3518