Ernesto Samper, secretario general de Unasur: “Tenemos muchas razones y una agenda fuerte para estar unidos; no necesitamos buscar enemigos”

Ya tiene un plan. Su trabajo se basará en 3 ejes: social, económico y político. Cada uno requiere acciones específicas, por lo que Ernesto Samper, nuevo secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), prepara viajes hacia Chile, Argentina y Uruguay. Desde su oficina principal en Quito, el titular del organismo le habla a ELTELÉGRAFO sobre el tribunal para delitos trasnacionales, la defensa de la democracia, la revisión de los consejos sectoriales y otros asuntos pendientes.

¿Cuál es su principal reto, teniendo en cuenta el declive de la Unasur, como lo ha advertido Rafael Correa?

En una primera etapa Unasur se dedicó, como era lógico, a sentar las bases, posteriormente se propuso la tarea de crear una coordinación sectorial que ha venido funcionando y ha permitido que los gobiernos se acerquen. Lo que pienso hacer como secretario general es recoger todas estas experiencias y pasar de la coordinación a la acción, identificar una serie de propuestas concretas a través de 3 agendas fundamentales: social, que estará concentrada en la inclusión; económica, que estará enmarcada en la competitividad de la región, y política, que estará centrada en la seguridad ciudadana.

También ha mencionado la creación de un tribunal para perseguir delitos transnacionales. ¿Cómo avanza esto?

Es una idea que han venido trabajando los fiscales de la región. Por los canales abiertos de la globalización hoy en día no solamente están circulando bienes, servicios y capitales, también armas, drogas, corrupción, órganos humanos y la idea es que estos delitos que se conocen como transnacionales, porque surgen en una parte y terminan en otra, deben tener un juzgamiento de carácter transnacional porque son delitos complejos que se dan en varios países simultáneamente. Para investigar, juzgar y sancionar estos delitos se está trabajando en la propuesta de un tribunal penal internacional de Unasur que tendría jurisdicción sobre estos 12 países y para estos delitos específicamente.

¿Hay un precedente de impunidad de estos delitos transnacionales?

De hecho un juez nacional no podría hoy sancionar a estas personas sino solamente por las actuaciones delictivas que cometan en sus respectivos países. La ventaja sería que de alguna manera habría un juzgamiento de toda la región.

¿Sería integrado por la Fiscalía de cada país?

La Fiscalía de cada país o los organismos policiacos harían la parte instructiva, pero la decisión jurisdiccional estaría a cargo de jueces transnacionales (no son jueces por cada país) y sus decisiones involucran a varios países.

¿Cómo la integración puede fortalecer la agenda social y económica de los países?

Queremos identificar proyectos concretos, por ejemplo en materia de innovación tecnológica o infraestructura. Parte de mi viaje a Chile es para mirar las distintas connotaciones que tienen estos proyectos, inclusive llegar a priorizar alguno de ellos para que los presidentes nombren representantes, para que se pongan a trabajar en ellos.

¿En el campo de la inclusión?

Vamos a hacer un inventario de todos los programas que hoy se están desarrollando en los distintos países con éxito para la reducción de la pobreza. No se trata de que cada cual se invente lo que ya está inventado sino de compartir experiencias. Luego habrá unas propuestas concretas de cómo reducir las brechas sociales.

¿Cuál será el trabajo para fortalecer la gobernabilidad en los países?

Esta región ha hecho avances importantes en materia social. Lo más destacable es que todo eso se ha conseguido en democracia. Todos los mandatarios, sin excepción, en los últimos 20 años, en la región de Unasur, han sometido sus proyectos políticos al escrutinio de los ciudadanos y eso le ha dado una gran fortaleza a la región porque han conseguido todo esto sin sacrificar su democracia.

¿Qué pasaría si la presidenta Dilma Rousseff no consiguiera la reelección?

No me puedo pronunciar sobre hipótesis, a mí me parece que lo importante es que existan elecciones, que la gente tenga alternativas para escoger y ese hecho de por sí genera una legitimidad del sistema, que es lo que interesa a Unasur.

¿Y si la derecha vuelve al poder en Unasur?

No me puedo pronunciar sobre un debate interno que está sometido a las reglas de la democracia. Mal haría yo en tomar partido por una candidatura. Mi postura en cualquier país será de legitimidad democrática y que sea avalada por los ciudadanos. Unasur tiene unas posiciones sociales y económicas, vería con mucha simpatía que fueran respaldadas en las urnas por los ciudadanos, pero de allí a que Unasur entre a tomar partido por alguna candidatura hay una distancia muy larga.

Usted aboga por la “desideologización” de las relaciones internacionales, ¿qué significa esto?

Muchas personas tratan de presentar a Unasur como una bestia negra que se opone a la OEA. Yo no creo que Unasur necesite buscar enemigos para afirmar su identidad. Como sudamericanos tenemos muchas razones para estar unidos e identificados alrededor de esta agenda social para que estemos buscando enemigos.

¿No tiene ningún problema con EE.UU.?

No solamente no tengo problemas sino que me siento complacido de tener la representación de una región que a mi juicio merece el respeto y la consideración del mundo.

¿La integración pasa por el ámbito comercial? ¿Cuál es la expectativa allí?

Hay que fortalecer el mercado interno de Unasur; las posibilidades de expansión comercial que tiene hoy en día la región no están por fuera sino dentro, son sus mercados internos. Invito a los países de Unasur a que además de mirar los mercados de afuera, miren hacia dentro.

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