Correa recibió a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo y a su nieto recuperado

La emblemática activista argentina por los derechos humanos, Estela de Carlotto, y su nieto, Guido, a quien recuperó tras 36 años de búsqueda, fueron recibidos ayer en Quito por el presidente Rafael Correa, antes de viajar a las islas Galápagos.

“El Presidente decidió invitarla para que viniera a nuestro país con su nieto (…) visitaran las islas Galápagos, y tuvieran un momento de descanso y tranquilidad”, dijo a la prensa el ministro de Relaciones Exteriores, Ricardo Patiño.

Próxima a cumplir 84 años, Carlotto, presidenta de la organización humanitaria Abuelas de Plaza de Mayo, y su nieto, Ignacio Guido Montoya, llegaron, sonrientes, a la sede presidencial, donde fueron recibidos por el Canciller.

Carlotto recuperó en agosto al hijo de su hija Laura, asesinada por la dictadura argentina (1976-1983), tras ser arrebatado de los brazos de su madre horas después de haber nacido en un centro de detención clandestino.

El bebé fue inscrito con el nombre de Ignacio Hurbán, hijo de una pareja del campo.

Décadas después, el ahora músico se sometió voluntariamente a pruebas de ADN que comprobaron su parentesco con Estela de Carlotto, quien ha dedicado gran parte de su vida a recuperar y devolver la identidad a los bebés robados durante el régimen militar.

La abuela y su nieto intercambiaron regalos con Correa antes de sostener un encuentro privado. Carlotto entregó al mandatario ecuatoriano una camiseta de la organización que preside, mientras que Guido le dio un CD de música.

“No olvidemos lo que pasó y por lo que ha pasado la señora Estela de Carlotto. Cuánto sufrimiento ha tenido que padecer y finalmente con esta lucha organizada, han logrado recuperar a uno de los más preciados miembros de su familia”, comentó Patiño.

El Canciller confirmó que Correa acompañará a Carlotto y su nieto a las islas Galápagos, ubicadas a 1.000 km de la costa ecuatoriana, en lo que se prevé será un viaje de descanso del que no han trascendido detalles.

Carlotto y su nieto prevén viajar en noviembre al Vaticano por invitación del papa Francisco.

El Telégrafo