México: multitudinarias marchas en 27 estados y en 15 países por los estudiantes desaparecidos

Decenas de miles de estudiantes, académicos, activistas, artistas, integrantes de organizaciones no gubernamentales y familiares de los 43 alumnos desaparecidos de la escuela Normal rural de Ayotzinapa se movilizaron en 27 entidades, la Ciudad de México y 15 países, para exigir la localización con vida de los normalistas ausentes desde el pasado 26 de septiembre y castigo a los responsables del hecho.

En Guerrero, Oaxaca, Chiapas y el DF se registraron las principales manifestaciones, donde hubo bloqueo de carreteras, toma de negocios y de planteles educativos.

En Chilpancingo, alrededor de 20 mil personas, incluidos familiares y compañeros de los desaparecidos, marcharon sobre la Autopista del Sol para dirigirse al centro de la ciudad.

Dicha movilización, en la que también participaron policías comunitarios, duró casi dos horas y culminó en la plaza principal Primer Congreso de Anáhuac, donde se desarrolló un mitin y al final los inconformes instalaron un plantón por tiempo indefinido.

En Oaxaca, integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se sumaron a las protestas y tomaron por más de nueve horas refinerías, aeropuertos, autopistas, comercios y dependencias federales.

De igual forma, aproximadamente 70 mil docentes suspendieron clases en más de 13 mil escuelas de la entidad para participar en las movilizaciones.

En San Cristóbal de las Casas, Chiapas, destacó la presencia de miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en la marcha de protesta; en esa misma entidad, cubiertos con pañuelos en la boca y con velas blancas, maestros, estudiantes y representantes del gobierno local realizaron una marcha del silencio.

En Baja California Sur, cerca de 200 académicos y alumnos se movilizaron por las principales calles de la ciudad y concluyeron con un mitin en la explanada del Palacio de Gobierno.

En Colima, ciudadanos se manifestaron frente a la Catedral de la capital del estado, donde encendieron veladoras y lanzaron consignas para pedir que sean encontrados con vida los estudiantes desaparecidos en Iguala, Guerrero.

En Michoacán, integrantes de la CNTE, así como organizaciones sociales, populares y normalistas, realizaron bloqueos y movilizaciones en el Puerto de Lázaro Cárdenas, así como un paro laboral de 24 horas y el cierre de la Secretaría de Educación en el Estado.

En Quintana Roo, aproximadamente 200 personas se movilizaron de la plaza El Crucero hasta el Monumento al Maestro, donde leyeron los nombres de los desaparecidos y guardaron un minuto de silencio en su memoria.

También se realizaron marchas y movilizaciones En San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo, Puebla, Morelos, Tlaxcala, Durango, Coahuila, Querétaro, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Tamaulipas, Guanajuato, Sonora, Yucatán, Nayarit, Tabasco, Zacatecas y Aguascalientes.

En el extranjero también hubo protestas en más de 21 ciudades de 15 países como Estados Unidos, Argentina, Inglaterra, Alemania, Colombia, Canadá, Bolivia, España, Noruega, Dinamarca, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Brasil y Francia.

En Estados Unidos, en ciudades como Chicago, Nueva York, Los Ángeles o Seattle, las movilizaciones se realizaron frente al consulado mexicano, donde se mostraron pancartas con leyendas como “Justice for Ayotzinapa”.

En Londres, Reino Unido, la manifestación se hizo en la embajada de México, donde algunas decenas de personas portaron mantas condenando el “narco-gobierno” del país.

Berlín y Múnich, en Alemania, fueron otras de las ciudades en sumarse al movimiento; frente a la embajada mexicana se colocaron las fotografías de los normalistas desaparecidos.

En Madrid, España, se pidió justicia por los 43 desaparecidos en una protesta realizada en Puerta del Sol, en donde se representó a la muerte con algunos esqueletos; también se pidió justicia en la plaza de Sant Jaume, en Barcelona.

El consulado mexicano en Montreal, Canadá, fue otro lugar donde hubo protestas de algunos simpatizantes con el movimiento.

En Argentina y en Bolivia se colocaron fotografías de los desaparecidos en rejas metálicas.También se convocó a marchas en Río de Janeiro, Brasil, y en Bogotá, Colombia.

En países como Noruega, Dinamarca, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y Francia, simpatizantes subieron fotografías a redes sociales donde se informó que se solidarizaban con el movimiento y se pidió justicia por los desaparecidos.

La SEP apoyará

-El secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, dijo que hará lo que la autoridad penal le instruya en el caso de los normalistas de Ayotzinapa y lo que le solicite el gobierno de Guerrero en materia educativa, al señalar que “el tema es local”, pero expresó que lo sucedido en Iguala “no debe repetirse jamás”.

-Al comparecer ante el Senado, legisladores de PAN y PRD cuestionaron cual será la ayuda que la dependencia ofrecerá a las familias de los 43 alumnos desaparecidos.

-Chuayffet dijo que el caso “nos consterna y la solidaridad de la SEP está con los afectados para ponernos a disposición de ellos en términos rasos, sin condiciones”.

Con información de los corresponsales

Milenio

 

Exigen a Peña asumir responsabilidad por caso Ayotzinapa

Familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, representantes de organizaciones civiles y un sobreviviente de los ataques armados exigieron al gobierno de Enrique Peña Nieto asumir su responsabilidad por los hechos ocurridos el 26 y 27 de septiembre.

En rueda de prensa, calificaron de “farsa” y “pantomima” la búsqueda de los jóvenes por parte del gobierno de Ángel Aguirre, denunciaron “obstáculos” para que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) participe en la identificación de restos, así como ausencia de claridad sobre la intervención de la PGR en las investigaciones.

Previo a la movilización en esta capital por la presentación con vida de los desaparecidos, uno de los estudiantes sobrevivientes, Omar García, reveló que la madrugada del sábado 27 de septiembre soldados del 27 Batallón de Infantería sometieron a las víctimas, los despojaron de sus celulares y pretendieron detenerlos.

“Se querían sentir muy hombrecitos, amárrense ahora los pantalones”, gritaron los militares a los jóvenes.

Los militares llegaron cinco minutos después del segundo ataque contra los normalistas perpetrado por hombres fuertemente armados y vestidos de civil, aseguró García.

Pese a que el destacamento militar está muy cerca de donde fueron atacados los jóvenes por policías municipales, quienes se llevaron detenidos a los 43 desaparecidos, fue hasta el segundo ataque, cuatro horas después, que los soldados acudieron al sitio pero no para ayudarlos.

“Los capitanes o comandantes que llegaron nos dijeron que nos lo habíamos buscado, nos quitaron los celulares y nos querían detener, decían que por allanamiento de morada, y es que estuvimos tocando en las casas para que nos abrieran para protegernos, pero cuando al fin se dieron cuenta de lo que había pasado y les explicamos que necesitábamos una ambulancia para nuestros compañeros, nos dijeron que en 15 minutos mandarían ayuda.

“Nunca llegó la ambulancia. Como pudimos llevamos a Edgar Andrés Vargas, el compañero que recibió un balazo en la cara y quien se desangró durante dos horas hasta que llegamos al Hospital General. Nadie nos quiso ayudar, ningún taxista se paró para llevarnos”, lamentó.

Melitón Ortega y Cruz Bautista, padres de desaparecidos, sostuvieron que a 13 días de los hechos de violencia “no hay investigaciones serias por parte del gobierno del estado” para la localización de los 43 jóvenes, por lo que exigieron al gobierno federal su intervención directa para emprender la búsqueda “en toda la región norte del estado de Guerrero”.

También criticaron que sin elementos de prueba las autoridades estatales hayan divulgado que los 28 cuerpos encontrados en fosas clandestinas en Iguala pertenezcan a los normalistas detenidos por policías municipales, por lo que exigieron librar los obstáculos impuestos a integrantes del EAAF para participar en el proceso de identificación de los restos.

Además, demandaron atención oportuna y reparación de daños a los heridos que se recuperan en el Hospital General de Iguala.

Enseguida denunciaron que el gobierno de Aguirre Rivero no ha cumplido su compromiso de trasladar a Edgar Andrés Vargas a la Ciudad de México para que sea intervenido, en tanto que es incierta la situación de Aldo Gutiérrez Solano, quien se encuentra en “estado vegetativo”.

Luego de exigir castigo a los responsables de estos hechos, pidieron a Peña Nieto y Aguirre Rivero “facilidades para que el EAAF realicé todo lo que tenga que hacer para la identificación de los cuerpos; no queremos más trabas ni obstáculos al EAAF, al que le damos nuestro voto de confianza”.

Los padres, representantes de las 43 familias de desaparecidos, pidieron a las autoridades no “desviar la atención” sobre quiénes son los responsables de los ataques a los jóvenes.

“El Estado mexicano es el responsable de lo que ocurrió”, sentenciaron.

Maribel González, abogada del Centro de Derechos Humanos de la Montaña-Tlachinollan (CDHM-T), señaló que a pesar de que Peña Nieto anunció en cadena nacional la atracción federal de las investigaciones, “no hay claridad de qué está haciendo, pues hasta el momento la Procuraduría General de Justicia del estado es la que sigue llevando todo”.

Las principales trabas que enfrenta el equipo forense son dos: la falta de reconocimiento oficial y acceder a los cuerpos rescatados de fosas clandestinas para obtener pruebas de ADN.

En el caso de los familiares, dijo que los forenses argentinos ya cuentan con el material genético, pero se han visto imposibilitados a cotejar con el de los restos por las trabas administrativas y las arduas diligencias.

Perseo Quiroz, secretario ejecutivo de Amnistía Internacional-México, reprochó la ausencia de compromiso del gobierno de Peña Nieto con los derechos humanos, “que están en el tercero o cuarto lugar de sus prioridades”, lo que explica lo ocurrido en Iguala, y criticó el mensaje en cadena nacional sobre el caso Ayotzinapa.

“No sirve de nada que el presidente salga y se lamente por los hechos, queremos acciones concretas; (la violencia hacia los normalistas) se da en un contexto de negligencia durante una década respecto del tema de los desaparecidos y el uso de la fuerza por parte del Estado: estaban dadas las condiciones para que esto pasara”, acusó el representante de Amnistía.

También pidió garantías de seguridad para los familiares de los desaparecidos y para los activistas que se desplegaron en su defensa; que no se deje la carga de la prueba por estos acontecimientos en los familiares, y las autoridades hagan pública la información sobre los avances de las investigaciones sobre las desapariciones, los homicidios, así como del deslinde de responsabilidades.

Proceso

 

Policías comunitarios buscan a normalistas cerro por cerro

La caravana tarda en salir y, cuando al fin lo hace, se extravía en los caminos, va y viene al parecer sin rumbo, en los alrededores del cerro donde fue encontrada una fosa con restos humanos el pasado sábado 4.

El convoy está formado por unos 50 vehículos en los que viajan alrededor de 500 guardias comunitarios, miembros de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg). Han llegado a Iguala desarmados, condición que les puso el gobierno estatal, y han pernoctado en una escuela preparatoria de la Universidad Autónoma de Guerrero.

Vamos a rastrear cerro por cerro y a buscar a los normalistas y todos los nuestros que han desaparecido durante años, dice Bruno Plácido, principal dirigente de la Upoeg (todo el tiempo, por radio, se habla de Bruno quiereo Bruno dice).

Método campesino de rastreo

Luego de un tanteo camino del cerro donde aún se encuentran las fosas abiertas, el convoy se divide en dos. Un grupo rodea el Cerro Gordo y se divide en brigadas de tres integrantes para peinar la zona. A machete limpio, entre huizaches y yerbas, con un calorón del demonio, la Upoeg cumple el cometido cuando algunos de sus integrantes llegan a la cima. Es elmétodo campesino de rastreo. Los policías nomás andan por las veredas, nunca se meten a monte, dice un muchacho que reconoce que en su municipio de origen, Tecoanapa, han logrado mayor seguridad desde el nacimiento de la policía comunitaria, pero aún no pueden decir que acabaron con la delincuencia organizada.

Los comunitarios de la Costa Chica viajan acompañados de lo que llamaninformación confidencial, pero segura.

La gente no confía en la policía, pero a nosotros sí nos cuenta, dice el comandante Miguel Ángel Jiménez, mientras el jardín de niños cercano da por terminadas las labores antes del horario habitual y los pequeños salen en grupos, rodeados de sus madres.

El comandante informa también que un grupo de avanzada ubicó una casa de la cual salieron corriendo unos cabrones. No detuvieron a nadie porque no vienen armados –machetes y algunas varillas son sus únicas armas. Pero que ya volverán, con armas, si la delincuencia organizada se atreve a atacarlos.

No hay ataque, aunque sí vigilancia. La experiencia de los comunitarios les permite reconocer rápidamente a los halcones(vigilantes) de la delincuencia, que los siguen en su camino. Personajes similares a los que toman fotografías con sus teléfonos a los nutridos grupos de reporteros que cubren la tragedia.

Tras el peinado del cerro, los comunitarios retornan al camino que conduce a las fosas, pero se encuentran con que la vigilancia se ha reforzado –ahora a cargo de la policía estatal– y les impiden el paso.

El otro grupo agarra camino a Cocula. En un retén, donde hay estatales y marinos, le dan paso libre.

El sábado 4, la prensa conoció, por filtraciones, del hallazgo de fosas clandestinas. Lo primero fueron rumores. Se hablaba de varios lugares. Uno de ellos, el municipio de Cocula, cuya cabecera se encuentra a sólo 22 kilómetros de Iguala.

Hacia allá parte uno de los grupos, que toma la desviación que conduce a Tecomatlán y atraviesa un largo vado, en un punto que el letrero de la Conagua identifica como Las Juntas. Ahí usan palas en un sitio donde hay tierra suelta, pero no encuentran nada.

Unos metros adelante hay varias propiedades semiabandonadas. En una de ellas, los comunitarios rompen candados y revisan todos los objetos. Encuentran unos cuantos cartuchos, un perro, dos caballos y un burro que protesta por la incursión.

Un anciano de a caballo pasa por ahí y es retenido para que diga a quién pertenecen la casa y los animales. Las bestias son de Poli Peralta; la casa de Tobías Jaimes, que iba y venía del norte y ya falleció.

La fecha de la muerte del migrante queda clara en los recibos de sus envíos de dinero: el último, por 11 mil pesos, de mediados de 2011.

Otra de las propiedades está formada por una construcción muy lujosa para estar en medio de la nada. Una parte es una casa erigida sobre pilotes que la alzan del suelo. Otra, lo que parece ser tres enormes tanques de un criadero de truchas.

El anciano convertido en informante asegura que esa propiedad fue abandonada seis meses atrás porque su dueño, Roberto Sánchez, recibió amenazas de criminales.

–¿Allá en Tecomatlán los amenazan?

–A nosotros no. Sembramos milpa. No tenemos nada.

A la espera de refuerzos, la caravana se dirige a la cabecera municipal, donde los comunitarios compran agua y pan, nada más, aunque ya es hora de la comida.

En una casa al lado de la tiendita, un letrero inusual: Se venden videos de las Fiestas Patrias. Todos los años, el 16 de septiembre, la plaza principal es escenario de una escenificación de la Guerra de Independencia, informa un vecino.

Recargadas las baterías y reforzada la caravana, la Upoeg agarra camino para seguir la búsqueda en unas cuevas cercanas a Tecomatlán.

El grueso de los habitantes de Iguala, famosa por su queso de cincho y sus joyas de oro, ve pasar los sucesos que conmueven fuera como si ocurriesen sólo en las pantallas de la televisión.

Otros hablan con timidez sobre el asunto. En un transporte colectivo que va de Cocula a Iguala, varios pasajeros opinan luego de ver el paso de la caravana de los comunitarios.

–Está muy raro, acá no hay nada.

–Pues dicen que se llevaron a todos los policías.

–Sí, desde ayer.

–Este alcalde sí había hecho obra, lástima.

Los normalistas fueron aprehendidos por policías municipales la noche del viernes 26 de septiembre. Desde el domingo siguiente, padres de familia acompañados por profesores de la versión guerrerense de la CNTE iniciaron la búsqueda por las calles de Iguala. Toparon con pared. Uno de los participantes contó que incluso en las colonias populares los comerciantes les cerraban las cortinas y que más de uno les sugirió que ya ni buscaran.

Los municipales, a capacitación

En Iguala, la morisqueta quiere ser pozole verde. Sólo falta el comisionado-virrey para completar el cuadro.

Como hicieron en Apatzingán y otros lugares de la Tierra Caliente michoacana, la respuesta federal es hacerse cargo de la seguridad municipal y enviar a todos los policías locales a capacitación a la sexta región militar, en Tlaxcala. Hoy es el turno de los agentes de tránsito y de algunos de seguridad pública que no se presentaron ayer.

¡Morales Díaz Ericka Herlinda!, grita el policía federal, y la aludida se abre paso penosamente, con maletas para 45 días, entre las apretadas filas de sus compañeros que han sido formados a las afueras de la presidencia municipal.

Ayúdenle, señores, sean caballerosos, dice el federal. Nadie la ayuda. Nadie se ríe.

Hay madres angustiadas y padres preocupados.

–Dios quiera, hija, que sea para bien y que regresemos con bien. Me voy por la derecha, voy a hacer todo como marca la ley. Y regresando me voy (de la corporación).

–El que nada debe nada teme, papá.

Ya sin municipales en las calles, los comunitarios han prometido que su búsqueda continuará, casa por casa, cerro por cerro.

La Jornada