El bloque y ONU Mujeres firman plan de acción conjunto de lucha para erradicar la violencia de género

La oficina de las Naciones Unidas para promover la equidad de género (ONU Mujeres) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) lanzaron este martes en la capital ecuatoriana un plan de acción conjunto hasta 2017, a propósito del Día Internacional Contra la Violencia de la Mujer.

El plan busca impulsar iniciativas concretas en materia de salud, seguridad, educación y desarrollo de la mujer y así reducir y eliminar la inequidad y la violencia de género.

La representante de ONU Mujeres en Ecuador, Moni Pizani, explicó que entre las propuestas de trabajo consta la ejecución de un diagnóstico inicial del estado de la situación de la mujer en la región. El estudio categorizará los niveles de violencia en varios aspectos y será plasmado en un semáforo: rojo, amarillo y verde que indicará niveles altos, medios y bajos de violencia, respectivamente.

“Tenemos la certeza de que este acuerdo impulsará la cooperación regional en materia de igualdad y derechos de las mujeres”, sostuvo la funcionaria y enfatizó que a pesar de los logros aún es necesario conquistar muchos derechos laborales y culturales para las mujeres.

En el mundo, el 35% de mujeres ha experimentado algún tipo de violencia física y/o sexual, según ONU Mujeres.

De su lado, el secretario general de Unasur, Ernesto Samper, reveló que las mujeres latinoamericanas son quienes más sufren discriminaciones en temas laborales a escala mundial.

“Latinoamérica se puede considerar la región más desigual del planeta. Tenemos que eliminar la brechas de género entre campo y ciudad, en salud, educación (…) El objetivo de Unasur empieza por la reducción de exclusión”, sostuvo Samper.

De igual forma enfatizó que la informalidad laboral es otra de las problemáticas que golpea en el ámbito del empleo a la mujer. “La informalidad laboral afecta a un 56% de la población latinoamericana”, dijo.

El también expresidente colombiano instó a los consejos sectoriales de la región a que ayuden a caracterizar iniciativas concretas que beneficien a la mujer en la erradicación de violencia.

Los pactos por la mujer deben trascender fronteras

La presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira, quien también participó del evento, resaltó que en Ecuador, la participación política de la mujer se incrementó desde 2007 al 50% actualmente, mientras que en 1997 la participación apenas registraba el 30% de presencia femenina.

Además, resaltó como acciones concretas para erradicar la violencia de género, la incorporación de la figura del ‘femicidio’ (o feminicidio) al Código Orgánico Integral Penal (COIP) y la inclusión de la prohibición del despido a mujeres embarazadas que se pretende incluir en el nuevo Código Laboral.

“Reconocemos que queda mucho por hacer en el cambio de patrones sociales enraizados en los imaginarios; sin embargo, estamos seguros que este pacto trascenderá fronteras nacionales y se transformara en un referente para los procesos de la región”, sostuvo Rivadeneira.

La presidenta llamó a recordar la lucha emblemática de mujeres como Dolores Cacuango y Nela Martínez, quienes conquistaron muchos triunfos para mujeres del país.

Por su parte, la activista y política dominicana Minuo Tavárez, destacó la figura de las hermanas Mirabal frente a la dictadura del gobierno de Rafael Trujillo. Las mujeres murieron a manos del régimen.

Tavárez, también presente en el evento en la Unasur, resaltó que estos pactos permiten a las regiones conseguir la igualdad social, política y económica que les fue relegada por los “sistemas opresores”.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) confirman que el 60,6% de las mujeres en Ecuador ha vivido algún tipo de violencia. La violencia contra la mujer no tiene mayores diferencias entre zonas urbanas y rurales. En la zona urbana el porcentaje es de 61,4% y en la rural 58,7%.

Según la Organización Mundial de la Salud, el fenómeno del feminicidio se ha convertido en una pandemia y uno de los primeros problemas con que se confronta es la falta de cifras y estadísticas oficiales y estandarizadas.

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