Libertad en clave de Paz (Colombia) – Por Maria Alejandra Villamizar

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Todas las liberaciones de personas civiles secuestradas, o militares capturados en combate son un alivio en medio de la guerra, estas dos liberaciones de los soldados César Rivera y Jonathan Díaz en Arauca, son un símbolo que marcará el rumbo del proceso de paz.

El hecho de que las Farc no convirtiera el secuestro de estos militares y el del general Rubén Darío Alzate en un nuevo escenario de puja política, como sucedió a finales de los años 90 cuando pedían un intercambio de los soldados y policías por guerrilleros presos, es una muestra del cambio del momento militar y político que vive esa guerrilla y de la madurez que han ganado en el terreno de la negociación en La Habana.

La libertad de los soldados Rivera y Díaz y, la próxima liberación del General Alzate y de sus acompañantes, demuestra que las Farc, le dan más valor al proceso de paz, que al desafío militar en el que se constituyó el secuestro de un General activo en una zona de alta presencia de esa guerrilla.

El confuso hecho que llevó a un alto mando del Ejército a las manos de las Farc, genera unas reflexiones interesantes a la hora de leer el momento, tanto en el terreno militar, como en el de las conversaciones de La Habana.

En el terreno militar es un hecho que en la crisis del proceso se genera la defensa por parte del Estado de un miembro de las FF.MM que cae en manos del enemigo. Es decir, que el ala política del Estado, el gobierno, se la juega para hacer ver el respeto por los militares que llevan a cabo la confrontación, aun a sabiendas de que infringe las condiciones acordadas para adelantar los diálogos de paz.

Las Farc a su vez hacen una reflexión sobre el costo beneficio de mantener en cautiverio al alto oficial, y en un hecho más allá de las consideraciones de poderío militar que este asunto les otorgaba, deciden soltarlo en aras de contribuir a que continúen los diálogos.

Por todo esto, el inicio de las liberaciones de los militares, tal y como el país presenció en el 2008, las de los políticos que mantuvo las Farc cruelmente secuestrados por muchos años, es un momento de inflexión que deja prever que las partes en la mesa han dado pasos muy firmes en el propósito de cumplir con el compromiso que han asumido ante el país, que es la firma de un acuerdo para la terminación del conflicto.

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