Ayotzinapa: la Policía reprime manifestación de padres y maestros y hay 22 heridos

Veintidós personas heridas –14 de ellas maestros, padres y alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa y de la Universidad Nacional Autónoma de México, y ocho elementos de la Policía Federal (PF)– dejaron tres enfrentamientos luego que los agentes arremetieron a golpes, pedradas y con gases lacrimógenos contra un grupo de estudiantes que hacían los preparativos para el concierto de rock Festival una luz en la oscuridad, en el punto conocido como El Caballito.

Las refriegas ocurrieron entre las 4 y 7 horas de ayer. Las primeras dos fueron entre federales y alumnos y padres de familia; en la tercera participaron alrededor de 250 miembros de la Coordinadora Estatal de los Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg), quienes llegaron en apoyo a estos últimos.

Más tarde, en protesta por las agresiones, contingentes de la Ceteg incendiaron tres camionetas y dañaron otros cuatro vehículos, incluida una ambulancia de la PF. Además retuvieron a tres federales, a quienes trasladaron a la Normal Rural de Ayotzinapa y antes del mediodía los entregaron en la cárcel municipal de Tixtla.

Vidulfo Rosales Sierra, abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, ofreció una conferencia de prensa afuera de la sede de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos de Guerrero para dar su versión de lo que sucedió.

Relató que desde las 2 de la madrugada una comitiva de unos 15 o 20 estudiantes se trasladó a la estatua de Nicolás Bravo (punto conocido como El Caballito), al norte de Chilpancingo, para instalar el escenario donde a las 11 de la mañana tendría lugar un concierto de rock como parte de las actividades culturales para exigir la presentación con vida de los normalistas desaparecidos. Cerca de las 5 de la mañana, agregó, arribó un grupo de policías en estado de ebriedad, quienes bajo los efectos de alguna droga empezaron a agredir a los compañeros.

En ese momento, subrayó, se produjo un primer enfrentamiento y ahí se dieron los primeros heridos. Indicó que hubo un momento en que los estudiantes intentaron dialogar con los uniformados, pero no fue posible;al contrario, llegaron más policías y se suscitó una segunda agresión y más tarde hubo una tercera.

Indicó que hay 14 lesionados, entre profesores, padres, normalistas, estudiantes de la UNAM y dos reporteros.

Precisó que Ernesto Cruz Flores, alumno de la UNAM, sufrió fractura en la mandíbula; el padre de familia Lambertino Cruz Antonio, contusión en el cráneo; otro padre, Mario González Contreras, fractura de tobillo. El estudiante de la UNAM y uno de los padres están en el Hospital General de Chilpancingo, y el resto de alumnos lesionados fueron atendidos en la unidad médica de la Normal de Ayotzinapa.

Otros lesionados son Carlos Alberto Torres, reportero independiente; Alejandrino González, corresponsal de Ap, y el normalista Rubén Bahena. Los tres, junto con dos policías, fueron embestidos por una camioneta conducida, dijeron, por un sujeto armado.

Es un acto de brutalidad policiaca con el claro propósito de acallar las voces de los padres de familia, aseveró Rosales Sierra.

Omar García, dirigente de la Normal de Ayotzinapa, relató que a pesar de que les dijeron a los federales que “éramos normalistas, y que estábamos preparando el concierto, nos dijeron: ‘Ni madres, nosotros les vamos a dar en su madre’. Empezaron a lanzar gases lacrimógenos, y no respetaron siquiera a los padres de familia, y eso es indignante”.

Salvador Zúñiga, dirigente de la Ceteg, narró que ellos se encontraban en el plantón que mantienen desde el 8 de octubre, cuando recibieron una llamada de que federales estaban golpeando a los estudiantes, y “unos 250 maestros nos trasladamos al lugar.

“Cuando llegamos se propuso a los uniformados que se replegaran y permitieran a los jóvenes continuar con los preparativos, y en respuesta lanzaron golpes, patadas, y pedradas.

Nos detuvieron a dos, y nos tiraron al piso, y nos empezaron a golpear, por órdenes del comandante Espartaco, quien tenía aliento alcohólico. Nos amenazaron de muerte, nos robaron las carteras, los celulares, apuntó.

Horas después, en protesta por las agresiones de la PF, contingentes de estudiantes y de la Ceteg volcaron y prendieron fuego a dos camionetas, frente al Instituto Universitario de Ciencias Policiales.

Cerca de las 14 horas quemaron otra camioneta en El Caballito, donde se tenía programado efectuar el concierto de rock, que finalmente se realizó por la tarde en Tixtla. Quebraron vidrios y poncharon llantas a otras cuatro camionetas. Afuera de la clínica del Issste apedrearon una ambulancia de la PF.

Normalistas y padres de los 42 desaparecidos condenaron los hechos, que calificaron de acto intimidatoriodel gobierno federal.

En la ciudad de México, Rafael López Catarino, padre del alumno ausente Julio César López, y Omar Pérez, normalista de Ayotzinapa, responsabilizaron a la PF de laagresión.

La Jornada