Con representantes de 200 países, comienza en Perú la cumbre climática de la ONU

Desde hoy, el Perú será sede de la negociación global de un primer y fundamental acuerdo para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y establecer compromisos específicos para el financiamiento de la lucha del planeta contra el cambio climático que deberán ser ratificados el próximo año en París. Ese es el propósito central de la COP 20, es decir, la Vigésima Conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se realiza hasta 12 de diciembre. En ese mismo plazo se llevará a cabo la Décima Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto, CMP 10, y una cumbre alternativa, denominada Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático.

La reunión del año pasado en Varsovia (Polonia) fue un fracaso resonante. Los países no pudieron alcanzar compromisos de reducción ni mecanismos para evaluar los mismos al extremo que en el texto final debió ser cambiada la palabra compromiso por contribución al tiempo en que países como China e India, incluso Brasil hacían malabares para evitar asumir sus responsabilidades.

El clima que precede a la COP20 es ligeramente mejor. La Unión Europea (UE) ha pactado hoy una posición común que sea aplicable a todas las partes, que permita mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2 grados en 2050, para lo cual debe reducirse el 40% de emisiones al 2030. Por su parte, el 12 del presente mes, EEUU y China, los mayores emisores, han pactado un compromiso histórico que no siendo vinculante contribuye a un acuerdo mundial. Según este, EEUU reducirá sus emisiones entre 26% y un 28% con respecto a los niveles de 2005 y China seguirá aumentando sus emisiones hasta alcanzar su nivel máximo en torno a 2030, o  antes si fuera posible, pero desde esa fecha iniciará la reducción. El acuerdo es crucial, además por otro motivo, porque es la primera vez que China se fija un plazo.

La necesidad de un acuerdo jurídicamente vinculante en materia de emisiones que sustituya al Protocolo de Kyoto con plazos precisos y compromisos financieros de las partes, con énfasis en los países emisores y emisores emergentes, no puede esperar más. Este mes, el Panel Intergubernamental Para el Cambio Climático (IPCC), formado por 830 científicos, ha señalado que es ineludible recortar las emisiones entre un 40 % y 70 % para el 2050 y que a fines del siglo las emisiones deberán ser cero, de lo contrario los efectos serán graves para la alimentación y el ambiente.

El desempeño del Perú como organizador ha sido en general esforzado, se espera que arriben a Lima más de 12 mil personas procedentes de 200 países, entre delegaciones oficiales representantes de organizaciones observadoras de los trabajos de las NNUU, periodistas, miembros de ONG, empresarios, delegados de pueblos indígenas, activistas, entre otros, que deben ser acogidos con respeto, seguridad y hospitalidad.

No se puede decir lo mismo de las políticas sobre cambio climático, sobre las que se aprecia ausencia y silencio, y si bien el país no es un actor central en la negociación global, hubiese sido deseable que se tengan presentes nuestros objetivos y compromisos. Aun así, toda señal de definición y transparencia será bienvenida.

La República