El gobierno del pueblo (Uruguay) – Por Mónica Xavier

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Ya pasadas algunas jornadas desde las elecciones, quien no quiera entender el formidable apoyo que volvió a tener el Frente Amplio, y el presidente electo Tabaré Vázquez, se niega a entender lo que pasó en Uruguay en la última década.

En este período se incrementó el salario real en 50%, tenemos la mejor distribución de la región, la tasa de actividad está en máximos históricos, el desempleo en sus niveles más bajos, la inflación está controlada, se captó inversión como nunca antes, se alcanzó la mejor relación deuda – PBI, se eliminó la indigencia y se redujo la pobreza a la cuarta parte, se recuperaron empresas (Fondes), se creó la UTEC, se revitalizó la UTU, se condenó a golpistas y a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad, se hallaron desaparecidos, se ampliaron derechos y se pusieron en práctica los de quienes siempre habían sido postergados, ejemplos de ello: trabajadores rurales y domésticas.

Actualmente, la ciudadanía es respetada en sus derechos, independientemente de su condición económica. Esto es experimentado cotidianamente por la gente, a través de la creciente calidad de los servicios públicos, accesibles para toda la población.

La suma de lo avanzado es lo que permite afirmar que nuestro pueblo tiene una década ganada. Por otra parte, la oposición se obstina en seguir relativizando y controvirtiendo lo avanzado. Esto les sucede a quienes no logran desarrollar proyectos propios ni cosechar la confianza popular. Es por ello que buscan explicaciones azarosas para negar la realidad, y por lo que a cualquier costo intentaron eludir la lógica comparación de sus administraciones con nuestros resultados de gobierno. En estos últimos está explicado, en gran medida, el respaldo a nuestra fuerza política de más de medio Uruguay. Además, estoy segura, de la confianza en nuestro proyecto de aún muchos más compatriotas que los que nos votaron.

Los sistemas democráticos se legitiman en las urnas, y quedó demostrado que el Frente Amplio tiene un gran respaldo popular. La reciente fue la cuarta elección que nos constituye como la fuerza política más representativa del país -por amplio margen-, fue la tercera elección consecutiva que alcanzamos el gobierno y la mayoría parlamentaria, y Tabaré fue el presidente que obtuvo más votos en la historia uruguaya.

Participación

Sin embargo, esto a la izquierda no le debe ser suficiente. El involucramiento y la participación ciudadana, para el aprovechamiento de la “inteligencia colectiva” son fundamentales para continuar avanzando. De ello depende la capacidad y el éxito de las ambiciosas reformas en marcha.

Por tanto, es fundamental la convergencia de ciudadanos, gobernantes e instituciones. La calidad de la democracia depende del nivel de participación de la ciudadanía a través de instituciones sensibles, dinámicas y accesibles, con gobernantes cercanos. Para esto se debe continuar trazando un diseño institucional moderno y, por sobre todo, se debe ser muy exigente en la evaluación del desempeño de quienes gobiernan. Así lograremos continuar con más desarrollo e inspirando mayor confianza en la ciudadanía.

Para ello, los niveles de gobierno más próximos a la gente, municipios e intendencias, son fundamentales. Así como para el fortalecimiento de los derechos de los ciudadanos en la construcción de políticas públicas universales.

La concentración en unos pocos de las decisiones fue durante décadas desde donde se conformó el ejercicio del poder. No ha sido sencillo romper con aquellas viejas tradiciones gubernamentales, defendidas, como diría Max Weber, únicamente “por el eterno ayer”. Esa es una forma elitista y democráticamente débil de gobernar. A esa forma nos opusimos desde nuestros orígenes. El poder no debe pertenecer a élites gobernantes.

Tres principios clave:

1) La legitimidad de los gobiernos de izquierda está sustentada en la capacidad de integrar.
2) Si no hay activa participación ciudadana, no es gobierno de izquierda.
3) En los gobiernos de izquierda los ciudadanos no se limitan a ser receptores pasivos.

Nuestra fuerza política tiene tallada la participación ciudadana en su ADN. Es algo que reiteramos y nos lo recordamos en forma permanente: el Frente Amplio nace, crece y vive en el pueblo. Por ello vamos a seguir descentralizando el poder, de forma tal de seguir empoderando aún más a la ciudadanía. En ese camino es necesario continuar el diseño de un mapa colaborativo desde los niveles barriales hasta los supranacionales.

Esto incluye un recorrido que comienza en generar las mejores condiciones para la convivencia de los vecinos y llega hasta aquellas políticas que logren alcanzar una verdadera integración.

Innovación

En esta segunda década del siglo XXI empezamos a ver cambios extraordinarios como consecuencia de la transformación del sistema político y socioeconómico, y por tanto cultural, que estamos protagonizando.

Ahora, todos los ciudadanos de nuestro país han hecho realidad el acceso a las nuevas tecnologías. Para que un cambio tecnológico produzca un cambio social, las nuevas tecnologías tienen que mejorar las vidas de las personas. Esto es lo que está sucediendo en nuestro país.

Desde ejemplos como éstos es que se explica el fenómeno político y social que está impulsando nuestra fuerza política. Innovar significa incluir. Innovar significa oportunidades para todos. Innovar significa democratizar el poder. Innovar significa empoderar a la ciudadanía.

Esperanza

El sentido de nuestra fuerza es inseparable del desarrollo de la sociedad. Tenemos la determinación de alcanzar equidad a través de la igualdad de oportunidades. Forjamos una patria solidaria.

“Cuando nacimos fue levantando una bandera de esperanza. Y esa bandera nunca nos abandonó. Nacimos para cambiar el país y lo estamos cambiando”. Así lo anunció el general Líber Seregni, y así lo estamos haciendo.

República