La experiencia del Banco de Desarrollo de la Mujer (Venezuela) – Por Yris Martín Márquez

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Fue el primer banco creado en revolución y direccionado a empoderar, incluir y bancarizar a las mujeres más pobres entre las pobres. El “Decreto con Fuerza de Ley de Creación, Estímulo, Promoción y Desarrollo del Sistema Microfinanciero” se constituyó en el marco general de una política pública destinada a incluir en el sector financiero a los más pobres entre los pobres. Se crea el Banmujer (08 de marzo 2001) fecha simbólica para las feministas del orbe, dirigido a apoyar las iniciativas productivas de las mujeres más humildes. Aquellas excluidas por no tener respaldos financieros con entidades del sector financiero bajo la metódica convencional. El Banco de la Mujer ha sido inclusión y bancarización de mujeres indígenas, campesinas y de los sectores populares que no habían podido tener ni siquiera una libreta de ahorros en su vida.

Banmujer busca a sus usuarias, no son consideradas clientas, en la comunidades campesinas, indígenas y barriales esa fue la instrucción de su Presidenta Economista Nora Castañeda, “mientras más humilde más apoyo debemos darle” señalaba. Esto quiere decir, que han sido las promotoras del banco en los distintos estados las que se han dedicado, con esfuerzo y sacrificio a llevar el Banco hasta las usuarias. La metodología del Banmujer ha sido una experiencia inédita en Venezuela, más no en el mundo. Véase los casos del Banco Grameen de Bangladesh o experiencias como la Banca ética en Italia.

Banmujer es diferente porque el crédito es una excusa, un medio para empoderar a las mujeres, permitiendo que a través de un microcrédito su actividad y capacidad productiva se desarrolle. Liberándola de la sujeción a un poder patriarcal sólo por el hecho de su propia subsistencia o la de sus hijos. Liberándola para amar y para realizarse desde su propio autonomía económica.

Banmujer hace uso del crédito para organizar a las mujeres y reflexionar junto a ellas en torno al hecho productivo, pero también para educar sobre el derecho a una vida libre de violencia, igualdad y equidad de género, sobre los cuidados en salud sexual y reproductiva, sobre la prevención del embarazo en adolescentes, el VPH, el cáncer de seno y útero y por supuesto, sobre como manejar administrativamente una iniciativa productiva. Testigos de ello son los organismos internacionales de cooperación que apoyaron los servicios no financieros del banco, tales como: el PNUD, UNFPA, JICA, AECID, entre otros.

La organización de las mujeres usuarias del banco ha dado lugar a la conformación de un tejido social denominado redes de usuarias, en algunos estados con mucho dinamismo y actividad, transformándose en una red que fortalece aún más la coordinación y actuación conjunta para apoyar sus propias iniciativas y crecer juntas desde las distintas dimensiones del ser humano.

Banco de Desarrollo de la Mujer ha sido la operativización de una política social incluyente y revolucionaria a favor las mujeres, sacudiendo los paradigmas tradicionales de la banca, dirigido a las más pobres. La metódica y práctica de Banmujer que, originalmente nació bajo la adscripción del Ministerio del Poder Popular para las Finanzas y bajo la supervisión de la SUDEBAN, derivó finalmente en su adscripción al Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género con lo cual se ratifica que ciertamente Banmujer es una política de empoderamiento y de construcción de relaciones sociales distintas, tal y como debe ser el socialismo y no un banco convencional. Desde esta perspectiva, el Estado mismo ha establecido el carácter de Banmujer como un mecanismo, una herramienta para la lucha contra la pobreza y, entre otros, acercar a Venezuela en el cumplimiento de las Metas del Milenio, las cuales formalmente, se vencen el año 2015. La lucha contra la pobreza implica, dado que se estima que más del 70% de los pobres del mundo son mujeres, políticas públicas específicas para las mujeres apoyarlas para su empoderamiento económico y social dado que son el rostro mismo de la pobreza y la exclusión.

Asimismo, Banmujer ha sido escuela y formación solidaria para hombres y mujeres que trabajan o han trabajado allí y que comparten un enfoque más humano y solidario de las finanzas. Una ventana de esperanza. En momentos de grandes transformaciones donde el Banmujer pareciera ser razonado bajo la lógica de un banco tradicional y fusionado junto a otros órganos distintos en razón de su objetivo y metodología de trabajo consideramos justa la revisión, rectificación y reimpulso de una experiencia y organización de vanguardia encabezado por una mujer de honestidad a toda prueba: Nora Castañeda. Banmujer, en definitiva, ha sido algo más que un banco, es la incipiente formación de mecanismos solidarios, para la creación de relaciones más humanas, que permitan construir bienestar para todas.

Pretender subsumir lo que ha venido siendo una experiencia de empoderamiento en la lógica bancaria tradicional, es retroceder a un marco en el cual las mujeres, particularmente las más pobres, estarán condenadas a competir por los créditos de forma desventajosa. Desde aquí solicitamos la reflexión en torno a la fusión planteada.

Yris Martín Márquez
Feminista. Orden Argelia Laya. Única Clase.
Socióloga. Magna Cum Laude
Msc. Planificación del Desarrollo Económico.

ALAI