Panamá: censo revela alto nivel de desnutrición en niños indígenas

La desnutrición crónica está poniendo en peligro el futuro de un amplio número de niños panameños, especialmente los que habitan las comarcas indígenas de Panamá.

Esta es una de las principales lecciones que se desprenden del VII Censo Nacional de Talla de Escolares de Primer Grado de las Escuelas Oficiales, divulgado el pasado viernes 12 de diciembre por el Ministerio de Salud (Minsa).

El registro reveló que las áreas con más desnutrición crónica son las comarcas Guna Yala, Ngäbe Buglé y Emberá Wounaan. Los grupos con desnutrición crónica severa son los gunas, ngäbes y los niños de las provincias de Bocas del Toro y Darién.

La mitad de los escolares de las áreas indígenas presentaron desnutrición crónica, mientras que Bocas del Toro tuvo la más alta prevalencia en zonas urbanas y rurales.

CARENCIAS NUTRICIONALES

Según Elka González, especialista del Departamento de Salud Nutricional del Minsa, la desnutrición en la primera infancia puede afectar seriamente la capacidad de un individuo para desenvolverse en la vida.

La nutricionista agregó que el cerebro es uno de los órganos que se ve más afectado por estas carencias nutricionales, por lo cual la facilidad de aprendizaje infantil se ve reducida.

‘Cuanto más severa haya sido la desnutrición durante los primeros días de vida, mayores desventajas tendrá un individuo, en comparación con los que tuvieron una buena nutrición’, explicó.

Pero la experta del Minsa manifestó que las carencias nutricionales no son el único factor determinante en el desarrollo. También inciden la baja calidad de los alimentos básicos, la frecuencia de enfermedades infecciosas y las condiciones ambientales como la disponibilidad de agua potable, saneamiento ambiental, vías de acceso, controles de salud y nivel de educación de los padres.

PREOCUPACIÓN

El censo de 2007 determinó que la prevalencia de la desnutrición crónica estaba en 22.1%. En el censo de 2013 se ubicó en 15.9%.

Se trata de una reducción de 6.2% que alegra a José López Guevara, presidente de la Asociación Panameña de Nutricionistas-Dietistas.

No obstante, para López Guevara, es muy preocupante que 15.9% de la población infantil muestre baja talla en el país

El nutricionista considera que se trata de un asunto crítico, porque no es solo la estatura lo que está en juego, sino que al convertirse en adultos, estos individuos no tendrán las mismas oportunidades que el resto de la población.

Recomendó a las instituciones a que trabajen en conjunto para que la calidad de vida durante los mil primeros días de vida de un niño panameño mejore.

Al analizar el patrón de consumo de los indígenas y Bocas del Toro, se observa que los alimentos más ingeridos en estas áreas son el café, plátano y arroz, carbohidratos. ‘Las partes proteicas y de grasas son muy bajas’, resumió.

El especialista aconsejó enfocarse en la alimentación de la madre desde el momento en que concibe al niño. La madre debe proporcionar los micronutrientes que el infante necesita para el correcto desarrollo cerebral.

‘Durante los primeros seis meses de vida, una madre bien alimentada debe dar a su hijo exclusivamente leche materna’, señaló el dirigente nutricional.

Luego viene la introducción de los alimentos, frutas, vegetales, productos cárnicos y sobre todo las grasas (ácidos grasos monoinsaturadas y poliinsaturados), provenientes de maní, pescado y otros mariscos.

ÁREAS COMPLICADAS

El 90% de los escolares del corregimiento comarcal Wargandí, en Darién, presentaron desnutrición crónica. En la comarca Ngäbe Buglé, los corregimientos Krüa, Jadabedi, Guibale, Mununi, Guoroni y Valle Bonito tienen una prevalencia superior de 80% de desnutrición crónica.

Asimismo, los niños de ocho distritos del país —Santiago, Pesé, Parita, Santa María, Tonosí, Macaracas, Pocrí y Atalaya—, se vieron expuestos a un aumento del 0.3% de la desnutrición crónica desde 2007.

Los resultados del VII Censo Nacional de Talla permiten plantear la mejor estrategia de las acciones estatales en el área indígena de Darién, donde no hay mejoría en la niñez.

La Estrella