Pistas sobre el próximo gobierno – Diario El País, Uruguay

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

El Dr. Tabaré Vázquez ha comenzado la transición hacia el próximo gobierno pisando fuerte y procurando enviar una señal clara sobre quién mandará en los próximos cinco años. Quizá cuando muchos esperaban un estilo más prescindente, como el que caracterizó a su anterior período, sorprendió a propios y ajenos con una designación relámpago del gabinete que dejó con la ñata contra el vidrio al principal sector del oficialismo, el Espacio 609 de Mujica.

La furibunda decisión de Vázquez cobra aún más dimensión si recordamos que esa misma mañana en varios medios de comunicación, la actual primera dama, Lucía Topolansky, comentó que su sector le había solicitado al presidente electo una reunión para conversar sobre los cargos en el gabinete. El apuro de Vázquez no fue sólo una demostración de fuerza, fue un desplante hacia el sector que cuenta con la mitad de la bancada parlamentaria oficialista. El hecho ya mereció cuestionamientos por parte del diputado Alejandro Sánchez (posible candidato a la Intendencia de Montevideo por el MPP) y de la propia Topolansky a quien algunas de las designaciones “no le cerraron”.

Más allá de la importancia simbólica y de fondo de la forma en que el presidente electo tomó la decisión, lo más relevante es qué puede evidenciar sobre cómo será su gobierno a partir de marzo de 2015. A diferencia del anterior en que al mejor estilo de “Jack el destripador” seccionó las áreas de la administración y las repartió por grupo político, ahora parece haber mayor unidad de mando. Recordemos que, por ejemplo, en su administración de 2005-2010, Vázquez le entregó la reforma de la salud a los socialistas ortodoxos, el Mides a los comunistas, la reforma tributaria al astorismo, Ganadería a los tupamaros, etc.

Apostando a viejos conocidos, algo esperable en un hombre mayor, parece delinearse una intención de iniciativa mayor a la previsible. En efecto, la designación de María Julia Muñoz al frente del Ministerio de Educación se fundamenta en su experiencia y carácter para lidiar con los sindicatos. Todos los ministros, incluidos los cercanos a Mujica, son personas con las que Vázquez mantiene buena relación o directamente le responden a él antes que a su sector político. Para el próximo gobierno Vázquez quiso estar a cubierto de relaciones tensas o conflictivas como la que tuvo con Reinaldo Gargano en la Cancillería.

Si esta intención que se insinúa en las tempranas decisiones de Vázquez se concreta en otras medidas, es probable que el tercer gobierno del Frente sea más movido de lo que presuponía un presidente añoso y poco propenso a jugársela. ¿Promoverá los cambios que unánimemente se reclaman en la educación? ¿Cambiará el desastroso rumbo de la política exterior? ¿Llevará adelante planes de vivienda en serio, en sustitución del bochornoso Plan Juntos? Lo sabremos en los próximos meses.

También es notorio que Vázquez está incómodo con algunas de las iniciativas del actual gobierno, como la despenalización del aborto y la legalización de la comercialización de la marihuana. Con el primer tema no va a meterse, tendría un costo alto y el próximo presidente es un hombre pragmático. En el segundo hay chance de que lo revea, y ya ha abierto el paraguas al respecto. Tendría la doble significación de ser otro gesto de demostración de mando y de procurar poner orden, dado que es un asunto donde el gobierno de Mujica se manejó con su proverbial improvisación. Es posible que tengamos noticias al respecto.

El gran desafío para el gobierno que viene, sin embargo, es más de fondo y es el principal debe de las administraciones frentistas: ¿Podrá Vázquez reencauzar al país por la senda del respeto a los derechos de las personas, de la mejora del clima social y de la recuperación del respeto y la dignidad internacional? En otras palabras: ¿quiere y puede realmente cumplir con la Constitución a rajatabla o dejará que la inercia emepepista nos siga deslizando en el tobogán del desprecio a la esencia misma de nuestro ser nacional? No hay respuesta aún para estas preguntas, pero sus actitudes en la reciente campaña electoral plantean dudas razonables sobre sus planes.

El pueblo uruguayo decidió, por tercera vez consecutiva, que tengamos un gobierno del Frente Amplio con mayoría parlamentaria, de allí el natural interés para todos de cómo se da el juego.

El País