20 ciudades de América Latina participan de la semana de la economía colaborativa

Del 11 al 17 de mayo, veinte ciudades de América latina celebran y difunden el poder de la colaboración con actividades descentralizadas. Gratiferias, debates, talleres, impresión 3D, coworking, monedas alternativas, código abierto, discosopas: un festival de encuentro e intercambio horizontal.

La economía colaborativa no es nueva: es más, durante siglos fue algo tan obvio, tan de sentido común, que ni siquiera tenía nombre. No hacía falta darle una categoría específica a pasarle la ropa que te quedaba chica a la vecina, a juntarse para viajar en auto del suburbio al centro, a prestarse plata o herramientas o intercambiar tareas domésticas, “por favor ayudame a cambiar el cuerito y te hago una docena de empanadas”, “cuidame un rato a los chicos y mañana cuido a los tuyos”. Era normal.

Pero en la segunda mitad del siglo XX la mercantilización de la vida se extendió tanto que impuso otra “naturaleza”: ante cualquier necesidad, lo “normal” empezó a ser satisfacerla comprando, fuesen bienes o servicios, para usar toda la vida o un día. Y comprando de forma individual, directamente al mercado de forma centralizada: a las empresas. Así es como hoy, si uno camina por la calle y siente sed, resulta más sencillo y “natural” pagar una bebida en un kiosco que pedir un vaso de agua, que sale prácticamente gratis de las millones de canillas de la ciudad. El mercado nos convierte en consumidores, antes que cualquier otra identidad.

Es solo desde esta amnesia colectiva que el concepto de economía colaborativa resulta novedoso: la idea de que se puedan resolver las necesidades en comunidades horizontales de pares, que comparten, prestan, intercambian, alquilan, compran y venden entre sí. De que podemos ser productores de nuestras propias soluciones además de vender nuestra fuerza de trabajo para poder comprar. Hoy internet suma plataformas que conectan comunidades mucho más grandes, mucho más rápido: no comparte el que no quiere. O el que no sabe: la batalla más difícil de la economía colaborativa -horizontal, descentralizada, entre pares- es darse a conocer como una opción.

Es por eso que del 11 al 17 de mayo se celebra en toda América latina la segunda Semana de la Economía Colaborativa, dedicada a visibilizar, conectar y potenciar todo el trabajo colaborativo que busca un mundo más humano y justo, más equitativo, transparente y sustentable. Para eso, en veinte ciudades se invita a participar de un arco amplio de actividades ligadas a horizontalizar las relaciones de poder y los medios de producción. Hay encuentros, debates, picnics, charlas, películas, coworking, fabricación digital sobre código abierto, talleres, financiamiento colectivo, reciclajes, mapeos, gratiferias, software libre, monedas alternativas, participación ciudadana y fiestas.

“Del 11 al 17 de mayo, la Semana de la Economía Colaborativa celebran el poder de la colaboración con actividades descentralizadas”.

El año pasado, la primera Semana de la Economía Colaborativa reunió a más de ochenta productores que generaron eventos de México a la Patagonia. Este año la agenda es variada. En Argentina, arranca el lunes 11 con una charla sobre espacios de trabajo colaborativo en el CMD Lab, el laboratorio de fabricación digital de la Ciudad de Buenos Aires; en La Plata, el espacio de coworking Synergia3 ofrece una semana gratuita para quienes, en colaboración, ofrezcan servicios a los coworkers.

También comienzan las actividades de ECO Cultura Colaborativa, la asociación que reúne a los espacios de coworking de Córdoba; a las 18 habrá una charla de introducción a la economía colaborativa en el Tech Pub de Incutex, y 18.30, otra sobre viajes compartidos en Inbox Coworking.

El martes 12, en Córdoba, Flug Coworking ofrecerá dos charlas: una sobre emprendimientos sustentables y otra dedicada a la economía en tiempos de eficiencias.

El miércoles 13, el espacio compartido La Maquinita, en Palermo ofrece un Open Coworking Day para experimentar esta nueva forma de trabajar. Esa misma tarde se celebra en Palermo el encuentro Green Drinks de mayo, dedicado a la economía colaborativa, con representantes de la plataforma de crowdfunding Nobleza Obliga, el espacio de coworking Njambre y el club de hacedores Wazzabi.

Hay más: en Salsipuedes, Córdoba, el espacio cultural Punto de Encuentro organiza una charla sobre economía colaborativa y cultura libre. En Coworking Cor, en la capital provincial, habrá un encuentro de consultoría colaborativa para emprendedores y coworkers.

El jueves 14, en La Paternal, se hará el taller “Testeamos otro sistema económico”, donde se presentará a modo de juego el “sistema del tiempo”. En Córdoba, el espacio Worka! ofrecerá un taller sobre crowdfunding, mientras que Agropoints dará una charla sobre sistemas de código abierto para gestión de empresas.

El viernes 15 será intenso. En la ciudad de Córdoba, durante todo el día se desarrollará el congreso Interacción 3D, dedicado a los movimientos de código abierto que dan vida a innumerables proyectos colaborativos de fabricación digital e impresión 3D.

Además, en CreaFabLab habrá un taller de diseño de proyectos sociales. Desde las 15.30, en Abasto, Buenos Aires, habrá una minka – consultoría colaborativa dedicada a espacios culturales. En Palermo, Idea.me invita a una charla para explicar cómo el crowdfunding o financiamiento colectivo pueden ayudar a concretar los sueños. En Chascomús se lanzará la plataforma de agenda y proyectos colectivos Chascomús en Red. Y desde las 20, referentes de la economía colaborativa como Lala Deheinzelin, Heloisa Primavera y Adriana Benzaquen discutirán el cambio de los modelos económicos en un debate online.

La programación argentina de la Semana cierra el domingo 17 con la segunda discosopa en Buenos Aires: una fiesta de sabores y música, donde se cocina colaborativamente vegetales rescatados del descarte, se come, se baila y se canta, esta vez, con micrófono abierto. Será en San Telmo, a partir de las 10 de la mañana, y para participar solo hace falta un pelapapas.

Todas las actividades son libres y gratuitas; algunas requieren inscripción previa. Todo el detalle del cronograma -que se hace más abultado a cada momento- puede verse en la agenda de Coperable. La idea es celebrar hasta que compartir vuelva a ponerse de moda.

Télam