Con distintos homenajes, los cubanos recordaron el 120° del fallecimiento de José Martí

A Martí lo recordamos hoy, más que por su muerte heroica, por la obra de su vida, por su ejemplo y sus enseñanzas, su prédica, su modo de decir y de hacer que forman parte de nuestra doctrina revolucionaria con una extraordinaria fuerza de presencia».

Con esas palabras el presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en este oriental territorio, Reinaldo García Zapata, valoró el legado del Héroe Nacional de Cuba en el acto político cultural y ceremonia militar con la que el pueblo santiaguero, junto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, recordó la víspera desde el cementerio de Santa Ifigenia, el aniversario 120 de su caída en combate.

Desde este lugar venerado de la Patria ratificamos nuestra fidelidad a las ideas martianas, sentenció el dirigente, después de destacar la significación del pensador, el poeta, el estratega militar, el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada, el antiimperialista, el latinoamericanista, el patriota, que cayera en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895 y cuyas enseñanzas —enfatizó— perduran en el actuar de las nuevas generaciones y de todos los cubanos.

En una ceremonia en la que se dedicaron versos, danzas y canciones al más universal de los cubanos y que estuvo presidida por las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia, fueron depositadas ante el Mausoleo martiano ofrendas florales a nombre del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro; del General de Ejército Raúl Castro, de los Consejos de Estado y de Ministros, y del pueblo de Cuba.

Como es ya una tradición en determinadas efemérides del año, alumnos de centros de enseñanza militar del país reforzaron la tradicional guardia de honor que cotidianamente tiene lugar ante la cripta funeraria, honor que esta vez recayó en cadetes de la Escuela Interarmas Mayor General José Maceo, Orden Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, y alumnos de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, de la provincia de Cienfuegos.

El enriquecimiento espiritual y patriótico que aporta a los jóvenes estudiantes el ser protagonistas del solemne acto, fue destacado por la cienfueguera Danay Padrón Richarson, quien reconoció su honor por poder compartir con el pueblo santiaguero en una fecha tan significativa. Además, expresó su admiración por el José Martí estratega: «A él siempre se le recuerda por su intelectualidad, pero fue el gran organizador de la Guerra del 95, capaz de implementar una guerra cualitativamente superior a la de los Diez Años, con una organización centrada en un Partido y que tuvo un periódico».

Al tributo santiaguero al Apóstol desde el cementerio de Santa Ifigenia, se sumaron actividades de recordación en toda la ciudad, como la apertura de la exposición Con el Morir la vida, compendio de una veintena de pancartas sobre la ruta funeraria de José Martí tras su caída en combate, inaugurada en el Centro Cultural Francisco Prat Puig, de la Oficina del Conservador de la Ciudad.

Igualmente son incluidas en la muestra imágenes de la lápida de reconocimiento y del primer busto esculpido al Maestro, que se conservan en el Museo Emilio Bacardí y en el Ayuntamiento Municipal, respectivamente; hitos del proceso constructivo del Mausoleo tras una fuerte campaña para erigir un sepulcro a la altura de la trascendencia patriótica del Apóstol y detalles de la estructura de ese complejo monumental, venerado por los cubanos; y acontecimientos como el comienzo de la ceremonia de guardia de honor, el 19 de mayo del 2002, y del encendido de la llama eterna por el Presidente Raúl Castro, el 30 de julio de 2007.

CAMAGÜEY

Si algún día el pueblo cubano decidiera escoger una fecha para simbolizar el día de la conciencia antiimperialista debería ser el 18 de mayo de 1895, fecha en el que José Martí comenzara a escribir la carta —interrumpida— a su amigo Manuel Mercado.

En la epístola expuso: “Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”».

Así lo expresó Elda Cento Gómez, primera vicepresidenta de la Unión de Historiadores de Cuba, durante el acto de homenaje por el aniversario 120 de la caída en combate del Héroe Nacional, celebrado en el histórico parque que inmortaliza su nombre, en la ciudad de Camagüey.

La prestigiosa intelectual cubana expuso ante cientos de agramontinos, que José Martí «supo beber de las fibras de una familia que lo nutrió de los mejores valores que se les pueda transmitir a los hijos, sobre todo el concepto de la honradez, “sin la cual nadie vive feliz”, como lo expresó el Maestro».

La investigadora histórica destacó las misivas enviadas por el Apóstol a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, desde su llegada a Cuba en 1895, luego de una larga permanencia en Estados Unidos. «En ellas expresa su compromiso con la Patria, momentos antes de su caída en Dos Ríos, hace 120 años».

Cento Gómez refirió los acontecimientos durante el fatídico 19 de mayo de 1895: «José Martí cae en combate y es derribado de su caballo por tres disparos enemigos. La emoción de Martí, la impaciencia de quien había recibido el 15 de abril las estrellas de Mayor General, lo lanzan hacia aquel combate que se armaba al filo del mediodía del 19 de mayo. Este fue su bautismo de fuego».

Apuntó que la muerte de Martí ha sido una de las páginas más estudiada por la historiografía cubana. «Porque hay una condición que une a todos los jefes cubanos, el profundo sentido del honor, compromiso y la noción del deber que los ha llevado siempre a combatir en la primera línea. Esa es, de cierto modo, la raíz de la tragedia que ocurrió en Dos Ríos», describió Cento.

Durante la recordación una veintena de estudiantes recibieron el carné como militantes de la UJC, de manos de Jorge Luis Tapia Fonseca, miembro del Comité Central del Partido y su primer secretario en el territorio, y de Yoandry Ruiz Villalón, primer secretario de la UJC en Camagüey.

También se reconocieron con la condición Virtudes Martianas, la pionera Yiliannis Pérez Fernández, de la secundaria básica Ignacio Agramonte y Loynaz, y la joven maestra de primaria Dianné Suárez Almarade, de la escuela Josué País.

Juventud Rebelede