Crecimiento del PIB – Diario La Razón, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

En días recientes, el Ministro de Planificación del Desarrollo fue portavoz de buenas noticias al anunciar que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) entre enero y abril del presente año superó el 5%. No cabe duda de que este desempeño va a generar alivio y tranquilidad entre quienes se encuentran haciendo seguimiento a la salud económica y financiera del país.

¿Cuáles son las causas de este notable desempeño? Primero, la oportuna previsión de una mayor inversión pública focalizada en sectores capaces de generar efectos multiplicadores en ingresos y empleo. Segundo, flexibilidad en el financiamiento de recursos para sectores productivos; por último, atracción de inversión extranjera en el sector corazón de Bolivia, el gasífero.

Estos factores se contraponen al impacto generado por la disminución en el precio de las materias primas de exportación, como el gas, los minerales y la quinua. De manera equivalente se tomaron medidas en cuanto a la eficiencia en la recaudación fiscal y aduanera, junto a los recaudos para no ajustar el tipo de cambio de manera prematura o abrupta. Finalmente, variables como la inflación se encuentran controladas y los amagues de incremento en el precio de algunos artículos sensibles como el cemento o el pan están o serán neutralizados por el Gobierno, asegurando una marraqueta “blindada” a prueba de especulaciones.

Muy a pesar del control de turbulencias que pudiera aplicar el Ejecutivo, convendría aplicar mecanismos de amortiguación adicionales, tales como reducción de gastos fiscales y la optimización de inversiones; además de convocar al sector privado para, de manera conjunta, vislumbrar opciones de contención ante el eventual fin del ciclo supereconómico de las materias primas que se menciona tanto en los círculos económicos como en aulas universitarias, mercados y cafés.

Los extremos siempre resultan dañinos. Los augurios de quienes vaticinan el Armagedón económico son tan perjudiciales como los comentarios de los exitistas que pretenden tapar el sol con un dedo. No es para nada constructivo pensar que el verano económico durará un largo tiempo. En esta vorágine de datos y variables, la economía está tan clara como el agua turbia de un arroyo, por lo que es preferible ser cautos y sensatos al tomar medidas de contención.

No sobra recordar que EEUU está presionando al alza de las tasas de interés, lo que podría encarecer la deuda externa; que Brasil se encuentra en recesión económica y que la depreciación del real genera presiones sobre nuestra moneda; y que las remesas se vienen contrayendo cada mes al igual que las recaudaciones tributarias provenientes del impuesto directo a los hidrocarburos. Estos ejemplos deberían recordarnos la importancia de ser cautos ante un posible escenario adverso en términos de crecimiento económico.

La Razón