Ricardo Urioste, presidente de la Fundación Romero (El Salvador): “Todos los obispos de su tiempo estaban en contra de Romero”

Por Lilian Díaz

Para monseñor Ricardo Urioste, presidente de la Fundación Romero, la beatificación del que una vez fue arzobispo de San Salvador es el triunfo de la verdad después que se dijeran cosas falsas sobre él, como que era marxista, comunista e incluso guerrillero. Para el padre Urioste la gente que habla así no conoce a monseñor Romero y se quedó con lo que los campos pagados de los periódicos decían contra él. Pero destaca que para fortuna de la iglesia católica salvadoreña, en Roma se han logrado estudiar a fondo las características de monseñor Romero.

Urioste asegura que es allá en donde lo han leído, palabra por palabra, frase tras frase, durante 10 años y han llegado a la conclusión que no hay nada de político en él, ni de marxista.

¿Podríamos hablar de un monseñor Romero más humano que la figura del beato?

La verdad es que era un hombre extremadamente exigente consigo mismo y exigente con los demás y que se entregaba al trabajo de una manera increíble. En una reunión de sacerdotes en el arzobispado encomendó a uno de los que estaba ahí que llevara un diario del país y otro de la iglesia. A la siguiente reunión, la del mes siguiente, Monseñor le preguntó a éste que como iba el diario y éste le dijo: ay monseñor yo soy un poco descuidado y no lo he empezado a hacer. Y monseñor pegó en la mesa fuertemente enojado y dijo: Con la iglesia no se puede ser desordenado. Ahí terminó todo.

O sea, que esa era una de sus características, que era duro para el trabajo. En tres años de arzobispo, dio tres cartas pastorales al país, otros obispos no han hecho eso en muchos años más.

Tenía un carácter fuerte, era muy reservado, cuando hablaba informalmente con un grupo casi no le decía a nadie, pero cuando llegaba al púlpito de la Catedral él se transportaba y el Espíritu Santo tomaba posesión de él para hablar y predicar.

¿Podríamos decir que Monseñor Romero era un hombre conservador?

Yo podría decir que era un hombre conservador en el sentido de que conservaba lo que el evangelio de Cristo nos dice, ese es el punto.

¿La “conversión de monseñor” Romero realmente existió?

Pues yo no digo eso, yo creo que Dios le fue limpiando los ojos. Al principio fue una visión paternalista asistencial, pero Dios le va tocando los ojos. Algo así pasó con monseñor Romero, esto hace que él se convierta en un defensor de los pobres. A pesar de que admiraba mucho a Rutilio, no es eso (crimen del padre Rutilio Grande) lo que lo convierte.

¿Qué obstáculos enfrentó Romero en su labor pastoral? ¿Hubo sacerdotes en contra de su labor?

Hubo comentarios contrarios a monseñor Romero de parte del nuncio, de parte de obispos, de parte de sacerdotes. Lo que ocurre es que no estamos acostumbrados a esa clase de santidad en la iglesia. Y no de alguien que sale en defensa de los últimos, los más pobres, la plebe por así decirlo.

En determinado momento las relaciones entre el nuncio y Romero se bloquearon. ¿Contribuyeron estos comentarios y la misma iglesia a generar un clima propicio para el asesinato de Romero?

Yo pienso que sí, todos los obispos de su tiempo, todos, estaban en contra de Monseñor Romero, que eran cinco. El único que no estaba en contra era Monseñor Rivera y Damas que estuvo a su lado. Pero de los otros siempre hubo resistencia, a tal grado que escribieron a Roma quejándose de él y diciendo cosas al Estado Vaticano.

Entonces, dentro de la iglesia que hoy celebra la beatificación no siempre hubo consenso sobre la figura de Romero…

No siempre. Y Romero en algún momento dice: “a mí me importa poco la política, a mí lo que me importa es que el obispo esté donde está el sufrimiento”. Si eso estaba malo, pues digamos que es comunista que esto o lo otro.

En dado momento a Romero le da la espalda incluso el papa Juan Pablo Segundo, ¿cierto?

Fue un dolor muy grande para monseñor porque él se sentía un hombre de iglesia y nadie como él conocía el magisterio de la iglesia. Nadie conocía como él documentos de la iglesia y recordemos que su lema era: “Sentir con la iglesia” y pues cuando siente al Papa alejado, pues siente mucho dolor; aunque la segunda vez ya lo recibe de manera distinta.

Y del distanciamiento con jesuitas y de la Teología de la Liberación, ¿tenía Romero una resistencia al cambio?

Yo creo que no, yo estoy cierto de que monseñor Romero nunca leyó nada de la Teología de la Liberación. Los jesuitas se convierten a Romero.

¿Qué significa para el país la beatificación?

Esto significa dar una carta blanca a Monseñor Romero y que todo lo que se decía contra él, cualquier cosa haya sido político, comunista, etc. era falso totalmente y era invento de las personas.

¿Qué vamos a ver en el acto de beatificación?

Ese acto consiste esencialmente en una eucaristía y el segundo momento es en el que el Cardenal que viene representando al Papa, lee y lo declara beato de parte de la iglesia. Va a ser un día de mucha alegría para el pueblo salvadoreño, de mucho gozo de saber que tenemos alguien que supo dirigir a la iglesia, que supo defender al pueblo en aquellos días de grandes atrocidades.

El Mundo