Tras encuentro presidencial, Brasil y México actualizan el Acuerdo de Complementación Económica

Desde el primer encuentro con el entonces presidente electo Enrique Peña Nieto, en 2012, ‘‘nuestras opiniones coincidieron en que Brasil y México, las dos mayores economías de América Latina, los países con la mayor población y extenso territorio, no podían estar de espaldas el uno con el otro’’, enfatizó la presidenta Dilma Rousseff luego de firmar una serie de compromisos para ‘‘ampliar y acercar’’ las relaciones bilaterales.

‘‘Propongo, señor presidente, que juntemos nuestros esfuerzos y nuestro brindis con tequila y con cachaza, que deben ser los símbolos de nuestra relación estrecha’’, agregó la mandataria, tras señalar que con las negociaciones para actualizar el Acuerdo de Complementación Económica se puede pasar de un intercambio de 800 productos a 6 mil en un breve plazo, ‘‘y beneficiar de forma recíproca a nuestras economías’’.

Once años después de la agria disputa con México por conseguir un asiento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que marcó el inicio de una larga crisis política que parece haber llegado a su fin, Dilma Rousseff habló desde el patio central de Palacio Nacional, donde al mediodía se escucharon los himnos nacionales de ambos países y pasó revista a la guardia desplegada en su honor, una vez cumplido el saludo protocolario de las comitivas.

Recordó el acuerdo automotriz que concluyó en marzo –otro de los diferendos que motivó el alejamiento de ambos países durante el sexenio foxista–, ‘‘que fue muy importante para el comercio bilateral de vehículos y de autopartes. Nuevas reglas que van a permitir mayor dinamismo y equilibrio en esos intercambios y con ese mismo objetivo, el presidente Peña Nieto y yo decidimos dar inicio al cambio más expresivo, cualitativo, en nuestra relación económica de la última década’’.

Añadió que en el menor plazo posible promoverán el aumento y equilibrio del comercio bilateral con la inclusión de nuevos sectores. ‘‘Con eso, nuestro comercio tendrá todas las condiciones para acelerar, para diversificar y para, también, ampliarlo’’, dijo.

En su turno el presidente Enrique Peña Nieto aludió a la firma del Acuerdo de Cooperación y Facilitación de Inversiones entre México y Brasil, primero en el área de inversiones que el país sudamericano firma en este continente, iniciativa que ambos mandatarios calificaron de la más importante alianza en términos de inversiones y negocios.

Peña Nieto y Rousseff refirieron en sus respectivos discursos –tras la firma de una serie de compromisos de cooperación– que en los años recientes Brasil se convirtió en el segundo destino de las inversiones mexicanas del mundo, ‘‘con un stock expresivo de más de 22 mil millones de dólares’’.

Brasil, a su vez, es el principal inversionista extranjero en México entre los países de Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), ‘‘pero podemos hacer más y hoy nos sentimos orgullosos al participar en el Proyecto Etileno 21, que es una sociedad entre una empresa mexicana y una empresa brasileña’’, dijo Rousseff.

Se signaron acuerdos en materia de turismo, medio ambiente, pesca, agricultura y servicios aéreos. ‘‘Yo quería destacar la importancia del crecimiento de los flujos turísticos entre Brasil y México.

En 2016, Brasil espera recibir a los mexicanos con los brazos abiertos; a usted y a todos aquellos que van a echarle porras a las diferentes disciplinas deportivas de los Juegos Olímpicos’’, apuntó Rousseff, para subrayar que ‘‘las relaciones México-Brasil presentan un grado de potencialidad y de oportunidad que nosotros tenemos la obligación y el deber de explorar. Estoy profundamente satisfecha con los acuerdos. Creo que estamos abriendo un capítulo nuevo en nuestra historia, un nuevo camino hacia el futuro’’.

La Jornada