Venezuela: huelga de hambre en reclamo de libertad – Diario La Nación, Argentina

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La crítica situación por la que atraviesan los presos políticos en Venezuela, de por sí inadmisible e ilegal, ha sumado en las últimas horas la decisión de cuatro de ellos de iniciar una huelga de hambre en reclamo no sólo de su liberación, sino del cese de la represión y para que se garantice la presencia de observadores internacionales en los próximos comicios en ese país. Ya son cuatro los presos políticos que se han sumado a la huelga de hambre: Leopoldo López, Daniel Ceballos, Raúl Baduel y Alexander Tirado. Pero, si bien ellos son hoy la cara más expuesta de los constantes atropellos por parte de Nicolás Maduro, son muchas más las personas privadas de su libertad en Venezuela por el solo hecho de pensar distinto del gobierno y expresar esa disidencia.

Según un reciente informe del Foro Penal Venezolano -organización no gubernamental que agrupa a destacados abogados y defensores de los derechos humanos-, unas 90 personas permanecen como presos políticos en cárceles de ese país. De ellas, casi la mitad corresponde al grupo de más de 3000 detenidos durante las protestas callejeras realizadas entre febrero y junio del año pasado.

A esa inadmisible situación, que no ha tenido de los gobiernos de la región la condena que merece, se ha sumado en las últimas semanas el avance de la investigación que llevan adelante autoridades judiciales de los Estados Unidos respecto de la presunta participación del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, y de otros altos funcionarios públicos en el tráfico de cocaína y lavado de dinero. Los fiscales federales de Nueva York y Miami, así como la Administración para el Control de Drogas parecen haber hecho progresos en dirección a implicar a Cabello en esos delitos. La reacción del gobierno de Venezuela, en lugar de ponerse a disposición de la Justicia, ha sido solidarizarse en bloque con Cabello y tratar de evitar que se difunda en ese país la noticia, para lo cual el gobierno prohibió la salida de Venezuela de 22 periodistas, acusados de difamar al funcionario. Ocurre que los medios reprodujeron las informaciones periodísticas provenientes de España, desatando con ello la ira de las autoridades. Venezuela ha olvidado que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reconoce el derecho de los medios a reproducir noticias de interés público provenientes de otros diarios o periódicos.

La investigación aludida tiene que ver con el testimonio oportunamente prestado por Leamsy Salazar, un ex jefe de seguridad de Cabello, que hoy colabora con la justicia norteamericana en la acreditación de los nexos de Cabello con el narcotráfico. Esas conexiones con altas autoridades de los países de nuestra región vuelven a ocupar el centro de la escena como en los 80, con el círculo íntimo de Fidel Castro, y con el ex presidente panameño Manuel Antonio Noriega.

Esa comprometedora revelación se inscribe en una Venezuela sumida en una profunda escasez de alimentos, medicamentos e insumos sanitarios, con una inflación galopante y reservas diezmadas. La meneada “revolución bolivariana” ha terminado en un auténtico desastre, que ha deteriorado gravemente el nivel de vida de los venezolanos.

La popularidad de la administración “bolivariana” sigue en baja y las intenciones de voto a favor de la oposición superan ya el 60 por ciento de los encuestados. Presumiblemente por ello, Maduro demora la convocatoria electoral en busca de alguna excusa que pueda justificar esa prórroga. La perversidad del régimen venezolano sigue sin reconocer ningún tipo de límites. Y ello ocurre con el aval de los silencios cómplices del resto de los países de la región, que siguen dando la espalda al pueblo venezolano. Es hora de alzar la voz en defensa del cumplimiento de las leyes y contra los excesos del desembozado autoritarismo que se ejerce desde el poder.

La Nación