Avanza la incorporación de Panamá como miembro pleno de la Alianza del Pacífico

La posibilidad de que Panamá forme parte de la Alianza Pacífico se acrisola más. Hace unos días, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Secretaría de Economía (SE) de México participaron en un seminario relacionado a este tema dirigido a funcionarios del gobierno local.

Desde el 2011, cuando nació la Alianza, Panamá ha sido observador del mecanismo de integración regional al que pertenecen Chile, Colombia, México y Perú. Entre todos existe una población de 214 millones de personas, con un PIB de $2.1 billones, lo que representa el 37% del producto de América Latina.

Durante el seminario se analizaron temas centrales del engranaje, como aspectos comerciales, acceso a mercados, reglas de origen, facilitación del comercio, cooperación aduanera, obstáculos técnicos al comercio y medidas sanitarias, además de servicios, inversión y solución de controversias, libre movilidad de personas, cooperación y relaciones con Estados observadores y organismos internacionales.

Entre los panameños que atendieron la cita estuvieron los viceministros de Relaciones Exteriores, Luis Miguel Hincapié; de Economía, Iván Zarak; y de Trabajo y Desarrollo Laboral, Zulphy Santamaría.

Pero esta jornada no es casual. En marzo pasado, el Senado mexicano ratificó el Tratado de Libre Comercio entre México y Panamá, acto que es visto como un eslabón más en la tarea de incorporar el país como miembro pleno de la Alianza del Pacífico. Por el momento, Panamá ha querido mantener su estatus de observador, sin desestimar la oferta de los asociados.

Actualmente, México tiene la presidencia pro témpore del mecanismo, batuta que dejará en la X Cumbre, que se celebrará en julio, donde el mando quedará en manos de Perú.

¿QUÉ SUPONE SER PARTE DE ESTE ENGRANAJE?

La Alianza del Pacífico fue creada para construir un área de integración profunda para avanzar hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas entre sus miembros y aliados, reza en sus objetivos.

Todo indica que para lograr estos propósitos la participación de Panamá es importante, según dejó ver el expresidente de Perú y propulsor de la iniciativa, Alan García, al decir que ‘no es que Panamá tenga interés en nosotros (Alianza del Pacífico), sino que a nosotros nos interesa que esté Panamá, que tiene la bendición de unir continentes y unir océanos’.

Las economías de Estados Unidos y de China son las que marcan con paso firme el ritmo del panorama económico mundial; por tal razón, otro de los objetivos del conglomerado México, Chile, Colombia y Perú es la integración económica y comercial junto con su proyección al mundo, haciendo un especial énfasis en la región Asia-Pacífico.

Los integrantes de la Alianza del Pacífico valoran la riqueza y el potencial de la tierra canalera y consideran que las fortalezas de esta nación deben ser aprovechadas para que el resto de sus vecinos tomen más fuerza en la curva ascendente del progreso.

Ellos apelan —de manera estratégica— a la modernidad, el pragmatismo y la voluntad política para enfrentar los retos del entorno económico internacional; y en esa fórmula, un recurso como el Canal de Panamá es una herramienta potente a la hora de participar en la satisfacción de las demandas de economías tan crecientes como la china, que necesitan y necesitarán toneladas de alimentos exportados desde el extranjero y que, seguramente, deberán pasar por la vía interoceánica ampliada.

En una visita anterior, el expresidente peruano recomendó a Panamá ‘cuidarse’ de una situación como la de Venezuela e invitó al Istmo a montarse en el carrito de la modernización y la globalización de sus virtudes.

Costa Rica es otro de los candidatos a ser parte activa de la Alianza del Pacífico y en la lista de observadores se encuentran naciones como Turquía, Reino Unido, República Popular de China, Nueva Zelanda, India, Singapur, Ecuador, Canadá, Uruguay, entre otros.

La Estrella