Bolivia cumplió metas del milenio – Por Diario La Jornada, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Bolivia recibió un reconocimiento de la FAO por cumplir las metas del milenio. La ministra de Desarrollo Rural, Nemesia Achacollo, al recibir en Roma la distinción, dijo que para cumplir esta meta cada año se invirtió cerca de 100 millones de dólares en la producción de alimentos y en apoyo a los pequeños agricultores. Según el informe “Estado de la Inseguridad Alimentaria 2015” el país logró la reducción de la proporción de personas subalimentadas de 34%, en 1990, a 15,1% en este año. Sin duda ese logró es importante para la población, pero también existen otros factores que todavía no lograr resultados satisfactorios, pese a los esfuerzos realizados. Bolivia mantiene el promedio de su Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la última década con ligeras variaciones. El país sigue siendo uno de los más inequitativos y desiguales del mundo. Así lo reveló el último informe del IDH publicado por las Naciones Unidas, en el que Bolivia se ubica en el puesto 113, que representa una baja de más de 20 puntos en los últimos diez años. El año 2005 se encontraba en el puesto 92 y el retroceso se debe a varios factores, entre ellos una nueva metodología de medición y el desarrollo de otros países. Bolivia obtuvo en 2005 un índice de 0,723; en 2006 pasó a 0,726; en 2007, a 0,729; y en 2009 bajó a 0,643. En 2014, que fue la última estimación en base a proyecciones, figura con un índice de 0,667.

Los indicadores toman en cuenta factores como la expectativa de vida, la salud y la educación, como factores fundamentales del desarrollo. Efectivamente, en Bolivia lejos de mejorar los servicios de salud han empeorado, pese a los esfuerzos del gobierno actual por ampliar el seguro para niños, para las madres y para las personas de la tercera edad. La buena intención del gobierno se estrella con la realidad de las deficiencias hospitalarias, la falta de médicos y enfermeras y el colapso de los hospitales del país. La atención en zonas rurales continúa siendo deficiente, aunque se han construido algunos hospitales de segundo nivel, todavía las parteras y curanderos tienen a su cargo una parte importante de la salud en el campo. Alentados por la demagogia, se ha elevado a categoría científica la labor de la medicina tradicional, con consecuencias lamentables, que colocan a la gente del área rural como ciudadanos de segunda categoría. A ello se suma la indolencia de algunos médicos y paramédicos que impregnados por el dolor ajeno, se han vuelto inmunes a la misericordia.

El otro factor determinante es la educación. La deficiencia es cada vez más grande como la brecha que se amplía entre el crecimiento vegetativo de la población y el estancamiento del servicio. Las universidades bajan su calidad y están muy lejos de alcanzar los niveles de excelencia de las universidades de países vecinos, y a distancias siderales de las mejores universidades del planeta. El desarrollo humano se basa precisamente en mejorar la salud y la educación de la población, como factores fundamentales, que permiten luchar contra otros factores como la pobreza o la desigualdad.

El informe de la ONU recomienda a los países de Latinoamérica que profundicen las políticas de redistribución de la riqueza y asistencia social a los segmentos más pobres de la población. Muchos países han optado por esa política, pero malinterpretando el sentido. Olvidaron el principio de que si realmente se quiere ayudar en forma efectiva, es preferible enseñar a pescar que ofrecer un pescado como caridad. Algunos países como el nuestro, han optado por las subvenciones y la ayuda directa, que lejos de motivar la participación, la emulación de lo mejor y la superación personal, conducen a la complacencia y resignación. Uno de los factores más decepcionantes resulta comprobar que la desigualdad lejos de disminuir crece y se manifiesta en diversos niveles, al influjo de medidas de gobierno que se enfocan más en lo político que en lo humano.

Para ningún país resulta tema sencillo lograr mejorar la calidad de vida, que es la síntesis del desarrollo humano. Pero sin duda existen parámetros obligados que se deben tomar en cuenta, entre ellos, un margen amplio de estabilidad política, estabilidad económica, garantías para la inversión privada, confianza en el sistema judicial; políticas sociales que garanticen los derechos de todos los ciudadanos por igual, eficiencia en los servicios del Estado, y erradicación de la corrupción.

JornadaNet