Inauguran en Mérida primera fábrica de ordeños de Venezuela

La pertinencia en la innovación popular y la inversión estatal permitieron la conformación de una empresa vanguardista fabricante de ordeños mecánicos para ganado bovino y caprino en el estado Mérida, región andina de Venezuela.

A través del Fondo Bicentenario, un mecanismo de financiamiento creado por el Gobierno, se canalizó, en 2010, la inversión de nueve millones de bolívares para la adquisición de terreno, construcción de la planta física y el equipamiento de Industrias Benjutec, firma del merideño Juan Benigno Cerrada Rojas.

Egresado en 2006 de la Escuela Técnica Industrial Manuel Antonio Pulido Méndez, Cerrada incursionó en la Escuela de Física de la Universidad de Los Andes (ULA), donde cursó estudios hasta el quinto semestre, para consagrarse luego a la innovación.

“No hay algo más bonito que ver un equipo funcionando y decir: ‘yo participé en ese proceso productivo’. Fabricar es un reto, es mucho más difícil que ser un intermediario, pero brinda el gusto de conocer el producto, de saber cómo funciona, y sobre todo, la satisfacción de contribuir al desarrollo”, resalta.

En la planta física de Industrias Benjutec, ubicada en el sector San Jacinto del municipio Libertador de Mérida, laboran 10 técnicos especializados e ingenieros, dedicados a la fabricación de componentes y elementos estructurales de ordeños mecánicos portátiles desarrollados tecnológicamente en Venezuela.

Un reto tecnológico: las necesidades del campesinado

Cerrada, técnico en máquinas y herramientas, afirma que uno de los principales retos en el diseño de los ordeños fue la necesaria simplificación, para crear una máquina sencilla de operar y de mantener, que ayudara al pequeño y mediano productor lechero, sin representar una carga adicional de trabajo.

La construcción del primer prototipo se materializó gracias al Programa de Apoyo a la Inventiva Tecnológica Nacional, que otorgó una subvención de 9.000 bolívares en 2008. Esta inversión se canalizó a través de la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Fundacite) – Mérida, y rindió sus frutos como producto terminado en 2009.

Benjutec ha colocado más de un centenar de ordeños mecánicos operativos en el mercado nacional. Son máquinas portátiles con capacidad para ordeñar 40 animales en dos horas.

Convenios establecidos con el Fondo Merideño para el Desarrollo Económico Sustentable (Fomdes) permiten al campesinado el acceso a los ordeños por vía de financiamientos. El costo actual de producción de los equipos es de 500.000 bolívares y el precio de comercialización ronda los 600.000.

Inventar o errar

La célebre consigna de Simón Rodríguez: “Inventamos o erramos” viene como anillo al dedo si se habla de los retos enfrentados por los trabajadores de Benjutec, que en tres años desarrollaron la primera bomba de vacío construida en Venezuela, así como reguladores, tanques de vacío y otros componentes, que se adquirían por vía de importación.

“El desarrollo de un equipo competitivo obligó a un proceso de reingeniería y de ingeniería inversa para el diseño del proceso y la posterior fabricación de bombas rotativas de vacío, lo que nos convierte en los únicos fabricantes de bombas de vacío en Venezuela y uno de los pocos en Latinoamérica”, resalta Cerrada.

Estos desarrollos alcanzados en dos años implicaron un salto de la bomba de vacío accionada por pistón, hasta la actual, que utiliza pistón rotativo, con menos componentes y, por tanto, menos susceptible al desgaste y al recalentamiento.

El ingenio tecnológico, con caudal de 300 litros por minuto a 50 kilopascal de vacío o de presión, tiene múltiples usos en la industria de empacado y envasado al vacío, en el vaciado de tanques, entre otras.

“Cuando arrancamos el proceso de materializar lo que estaba escrito en el proyecto, nos topamos con muchas dificultades, las cuales vamos sobrellevando. Cada día mejoramos los equipos de acuerdo con las exigencias del mercado y de la coyuntura económica actual. Hemos desarrollado nuevas piezas, y eso nos permite la fabricación nacional de un alto porcentaje de todo el equipo”, acota.

En su visión de mediano plazo, Industrias Benjutec prevé incursionar en el procesamiento de plásticos y gomas para abastecer sus propias necesidades y sustituir importaciones.

“Esta empresa es el resultado del apoyo por parte del Fondo Bicentenario y de las líneas estratégicas del Proyecto Nacional Simón Bolívar”, señala en referencia al plan de desarrollo diseñado para el país por el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, a partir de 2001.

Prosigue el emprendedor merideño: “La única garantía que nosotros dimos fue nuestro compromiso, y gracias a la visión del Gobierno bolivariano es que este tipo de proyectos se puede llevar a cabo”.

El Fondo Bicentenario fue creado en 2010 por Chávez, con la misión de apoyar proyectos vinculados con la sustitución selectiva y progresiva de importaciones, y al incremento de la producción.

AVN