Rafael Correa otra vez en la mira – Por Pedro Brieger, director de Nodal

A pocas semanas de la llegada del papa Francisco a Ecuador, el gobierno de Rafael Correa enfrenta movilizaciones en su contra. Esta vez, la crisis se desató por un nuevo impuesto a la herencia y ganancias impulsado por el Poder Ejecutivo. Según lo dicho por el presidente Correa, el objetivo es gravar de forma progresiva el patrimonio heredado y evitar evasiones impositivas.

A pesar de que las nuevas leyes afectarían apenas al 2 por ciento de la población los partidos opositores, junto a los alcaldes de Quito y Guayaquil, lograron movilizar a los sectores medios para manifestar su rechazo a las leyes mientras Correa estaba en Bruselas en la reunión Celac-Unión Europea, manifestaciones que continuaron tras su regreso.

El lunes 15 de junio fue un día clave. En la mañana, el presidente Correa salió al balcón del Palacio de Gobierno para proclamar ante miles de personas que insistiría con el proyecto y acusó a los diferentes sectores opositores de querer derrocarlo con violencia. La situación parecía tan grave que incluso el secretario general de Unasur, Ernesto Samper, manifestó por twitter desde su cuenta personal que dicho organismo se opondría firmemente a cualquier intento antidemocrático.

Sin embargo, la noche del mismo lunes, por cadena nacional, el presidente dio un paso atrás e informó que suspendería temporalmente el proyecto en aras de mantener la paz en el país e invitó a un gran debate nacional sobre el tema. Por otra parte desafió a la oposición a que juntara firmas como lo indica el artículo 105 de la Constitución para impulsar la revocatoria de su mandato. Dicho artículo señala que “Para el caso de la Presidenta o Presidente de la República se requerirá el respaldo de un número no inferior al quince por ciento de inscritos en el registro electoral”. Varios dirigentes opositores ya manifestaron su firme decisión de recolectar unas dos millones de firmas, lo que representa más del 15 por ciento del padrón, pues según datos oficiales del Consejo Nacional Electoral de febrero 2014, había 1.613.270 electores registrados.

Desde que Rafael Correa asumió como presidente por primera vez en 2007, ha tenido que enfrentar numerosas protestas para minar su poder. En muchas de ellas se unen fuerzas muy disímiles que van desde los históricos partidos de derecha y los sectores más poderosos del país, hasta movimientos sociales que –paradójicamente- califican a Correa como “de derecha”. Todos ellos, apoyados por los tradicionales medios de comunicación, tienen un mismo objetivo: provocar su caída.

La llegada del papa Francisco los primeros días de julio movilizará a millones de personas que saldrán a las calles para saludarlo. La pulseada política actual lo involucra, aunque él no lo quiera.