Ecuador: realizan diez encuentros en Quito en el marco del Diálogo Nacional

La primera discusión se cumplió en 10 sectores. Para los moradores es crucial hablar de trabajo. También apoyan la intención de gravar las herencias, pero tienen dudas sobre la plusvalía.

¿Qué distingue a los ricos de los pobres? ¿Pueden haber ricos sin pobres? Las respuestas pueden parecer obvias, pero en los barrios de Quito las opiniones son diversas. Y precisamente hacia allá se dirigieron ayer concejales, asambleístas y militantes de Alianza PAIS.

“Equidad es que todas las personas tengamos más o menos la misma posición económica”, “para mí es la igualdad entre seres humanos”, “es un anhelo difícil de cumplir en nuestra economía, no creo que sea posible acabar con la pobreza”, opinaron los moradores del barrio Puerta del Sol, en Carapungo.

La localidad, que acoge a más de 1.000 habitantes, fue uno de los 10 barrios del norte de la capital que ayer se organizaron para participar en las jornadas de diálogo convocadas por el Gobierno.

“Alcanzar la equidad lo veo complicado porque hay muchas diferencias, por ejemplo, en el trabajo. Hay quienes tienen negocios propios y otros que somos empleados y ganamos el sueldo básico”, sostuvo Paúl Puente, dependiente de una empresa de plásticos. Cree que es oportuno entablar un gran diálogo nacional, pero considera que el eje debe ser el empleo y la educación, “porque solo así se puede crecer”.

Por su parte, la asambleísta Alexandra Ocles se reunió con los residentes del Comité del Pueblo, en el norte de la capital, para explicarles sobre los alcances de las leyes, y que no afectarán a las clases populares.

Refirió que es un momento difícil para el país porque las leyes generaron inquietud en la ciudadanía. “Los diálogos nos permiten recoger los diferentes planteamientos, de los distintos sectores de la sociedad”, afirmó. Ocles también desmintió los rumores sobre feriado bancario y crisis económica que circularon la semana pasada por las redes sociales, y enfatizó que esas acciones son un delito en el COIP.

José Silva, dirigente del sector, señaló que las personas quieren conocer un poco más de las leyes, por eso agradeció la presencia de la legisladora. Los asistentes también aprovecharon para exponer las necesidades del sector del Comité del Pueblo, especialmente en seguridad, y recibieron folletos sobre la desigualdad y pobreza en Ecuador.

Temas varios

Estas jornadas se realizaríancada miércoles, aunque también podrían efectuarse otros días. En los barrios se harán asambleas, partiendo de una breve exposición sobre el propósito del diálogo, pero lo fundamental será recoger los aportes.

El asambleísta Virgilio Hernández fue uno de los convocados por los dirigentes barriales para escuchar a la gente y atender sus interrogantes. “Algunas demandas serán acerca de temas nacionales, otros sobre legislación y seguramente habrá asuntos que le competan a la autoridad local. Todo eso se procesará para hacerlo llegar al ente correspondiente”, indicó.

La línea transversal del diálogo, según el planteamiento del Gobierno, será la equidad y justicia social. Al respecto, hay vecinos que dijeron no estar enterados y otros que pidieron mayor difusión. “El tema fundamental es el proyecto de Ley de Herencias, puesto que muchos acumularon riqueza explotando a sus trabajadores. Mientras unos seguiremos siendo pobres, desempleados, ellos tienen para sostener incluso a futuras generaciones”, dijo Isabel Montalvo, de 68 años.

César Altamirano, quien vive en Carapungo hace 20 años, considera que las herencias deben pagar impuestos porque “hubo ricos que recibieron herencia tras herencia y nunca declararon”, mientras que la propuesta de gravar la plusvalía le preocupa.“Eso podría afectarnos a los pobres, quienes por falta de recursos compramos lotes en sectores que no tenían servicios básicos ni adoquinado y ahora, gracias a nuestro esfuerzo, nuestras propiedades han ganado valor. No puedo quejarme de este Gobierno porque vemos obras y ahora hasta los barrios más pobres tienen casas enormes. Pero necesitamos que nos den oído, no solo a los poderosos”, acotó.

Para escuchar esas inquietudes acudió a Carcelén la edil Susana Castañeda. La representante por las parroquias rurales apuntó que “Quito con Boca”, como se ha denominado al proceso en la capital, constituye “un reforzamiento del proceso de diálogo constante con la ciudadanía” que efectúa el Gobierno. Ello ocurre por la convicción de que “el barrio, la parroquia, la ciudad, incluso el país, se construyen a través de la participación ciudadana, porque desde la propia gente pueden salir las soluciones”.

El objetivo, según el concejal Carlos Páez, es recoger la visión de las personas. Pero no se descarta que la comunidad plantee otros temas que desde su perspectiva sean urgentes, como transporte, obras, desechos y mantenimiento del hábitat.

El Telégrafo