Jornada de cinco elecciones reparte festejos y derrotas entre oficialismo y oposición

Las cinco elecciones que se celebraron el 5 de julio arrojaron triunfos y derrotas para todas las fuerzas políticas. En la Ciudad de Buenos Aires se impuso el PRO, aunque habrá balotaje. En Córdoba, ganó el peronista delasotista Juan Schiaretti. En La Rioja se impone el peronismo y en Corrientes, el radicalismo se impone aunque el final permanece abierto pero fuertemente polarizado con el justicialismo. En La Pampa, no hay elecciones cruzadas entre partidos sino internas en el PJ, donde se impone Carlos Verna por sobre el kirchnerismo.

De este modo, el superdomingo electoral arroja un amplio abanico de ganadores: el PRO, el peronismo disidente pampeano, el delasotismo, el kirchnerismo y el radicalismo. Y una mayoría de triunfos para los oficialismos: en la CABA, Córdoba, La Rioja y Corrientes.

Por un lado, esto pone en duda aquél postulado de que “la gente busca un cambio”. Pero además, muestra la territorialización de la política y la fragmentación de los partidos de las últimas décadas en la Argentina, y por ende, la dificultad para traspolar los números a nivel nacional.

Aún así, los resultados pueden mostrar algunas conclusiones.

En el FpV

El Frente para la Victoria (FpV) festeja en La Rioja, donde Sergio Casas, vicegobernador del actual gobierno peronista, triunfa sobre el radical Julio Martínez, respaldado tanto por la UCR como por el PRO y el Frente Renovador, que puso al massista Ismael Bordagaray como candidato a vicegobernador. Daniel Scioli y su compañero de fórmula, Carlos Zannini, se encuentran en la provincia junto a una amplia comitiva oficialista.

Parcialmente, el festejo se extiende a Córdoba, donde pese a que su candidato Eduardo Accastello cayó al tercer lugar y no logró sacarle el segundo lugar a la triple entente conformada por el PRO, la UCR y el juecismo, difícilmente el peronista cordobés Juan Schiaretti continúe siendo opositor en un eventual gobierno del candidato nacional del FpV, Daniel Scioli. De hecho, la Presidenta Cristina Fernández ya se comunicó con Schiaretti para felicitarlo por su triunfo. ¿Se acaba el peronismo federal?

En Corrientes, en tanto, caería ante el radicalismo pero por un escaso margen, una noticia relativamente buena teniendo en cuenta que las encuestas auguraban una distancia mayor. Algo similar sucede en la Ciudad de Buenos Aires, donde el FpV logró levantar su performance electoral del 18% de las PASO al 21,7%, más de 13 mil votos más.

En La Pampa, el kirchnerismo cayó ante el peronismo local y perderá la candidatura del justicialismo en las elecciones para gobernador. De todos modos, los resultados para diputados provinciales arrojan un 60% para la suma del Partido Justicialista (PJ) y un 40% para el frente que componen el radicalismo y el macrismo, lo que podría ser una buena noticia de cara a las elecciones para gobernador. Al igual que en Córdoba, Carlos Verna en La Pampa probablemente tampoco sería del peronismo disidente en un eventual gobierno de Scioli.

En el PRO

Para el macrismo, el triunfo porteño lo mostró ganador pero no tanto como podría haberlo hecho un resultado superior al 50% que le hubiera permitido evitar el balotaje. Sin embargo, de este modo, podrá volver a mostrarse ganador el 19 de julio, si es que Horacio Rodríguez Larreta se impone ante Martín Lousteau. Además, festeja en Corrientes, donde el radicalismo apoyado por su espacio se impone al peronismo.

La derrota más fuerte es en Córdoba, donde su candidato Oscar Aguad -en alianza con el macrista Héctor Baldassi y el Frente Cívico de Luis Juez- cae ante Schiaretti, pese a los esfuerzos exitosos por aunar a la oposición. Además, plantea interrogantes en torno a la eficacia en las urnas de la estrategia de aliarse con el radicalismo, como sucede a nivel nacional y como se dio en Córdoba primero y antes que en todo el país. Del mismo modo, en La Pampa, los resultados para diputados provinciales permiten ver al peronismo mejor ubicado de cara a las elecciones para gobernador, y en La Rioja, el candidato de toda la oposición, Julio Martínez, perdió ante el peronismo.

En suma, para el macrismo se pone en duda la idea que postulan tanto Mauricio Macri como Ernesto Sanz de que “la gente está buscando un cambio”, dado que en la mayoría de las provincias se imponen los oficialismos y en varias de ellas, el peronismo, y la estrategia de la Convención radical de la UCR se muestra endeble.

En el frente UNA

El líder del Frente Renovador, Sergio Massa, viajó a Corrientes y lo hará a Córdoba para respaldar al radicalismo provincial en el primer caso y al peronismo local en el segundo. De este modo, buscará mostrar como propias dos elecciones en las que triunfaron los candidatos apoyados por su espacio -pero que no pertenecen orgánicamente a él-.

Mauricio Macri esperaba hilvanar tres elecciones seguidas con triunfos que lo mostraran como el precandidato opositor más votado, de manera tal de polarizar con el FpV en agosto y quitarle votos al resto de los postulantes opositores. No obstante, por la derrota del macrismo en Santa Fe y por el balotaje logrado por Martín Lousteau, el massismo aspirará a romper con esa imagen de éxito que quería mostrar Mauricio Macri y mantener el panorama electoral actual, de tres candidatos (aunque con dos -Macri y Scioli- mejor posicionados).

Sin embargo, en el global, fue el candidato con menos para festejar. De hecho, José Manuel de la Sota fue quien más se adueñó del triunfo de su candidato en Córdoba, en detrimeno del trigrense.

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