Latinoamérica encabeza el giro hacia las energías renovables

El reemplazo de los combustibles fósiles por energías renovables está en la cúspide de la pirámide de los cambios necesarios para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y en eso, reconocen los expertos, América Latina se ha convertido en la región en la que hay que fijarse.

Mientras que en el mundo las energías renovables representan el 20% de la generación de energía eléctrica y el 13% del consumo de energía en general, en Latinoamérica las cifras casi se triplican, llegando a suponer el 66% de la generación y el 30% del consumo de energía total, según datos de la Agencia Internacional de Electricidad.

El informe Climascopio 2014 (elaborado por Bloomberg, UK AID, Power Africa y el BID) detalla que entre 2006 y 2013 la región atrajo una inversión acumulada de 132.000 millones de dólares -118.000 millones de euros- destinados a energías limpias. El año pasado, dos bancos españoles se ubicaron entre los diez mayores inversores en el sector: Santander fue quinto con 210 millones de dólares -188 millones de euros- destinados a financiar proyectos y BBVA fue décimo, con 148 millones -132 millones de euros-.

El mercado latinoamericano de las energías renovables está fuertemente liderado por Brasil. Brasilproduce el 59% de la energía hidroeléctrica de la región, el 78% de la bioenergía y el 71% de la eólica.

Pero el desarrollo del sector también sobresale en el mundo. Según el Informe de la Situación Mundial de las Energías Renovables (REN21), recientemente publicado, Brasil fue el segundo país después de China en capacidad hidroeléctrica en 2014 (tiene el 8,5% de toda la capacidad hidroeléctrica mundial) y el tercero en uso de renovables para generación eléctrica, después de China y Estados Unidos. También ostenta el segundo lugar en producción de biodiesel y etanol, el tercero en paneles solares para el calentamiento de agua y el cuarto en capacidad eólica instalada.

La única salvedad que cabe realizar es que las grandes hidroeléctricas, que en Brasil representan el 64% de la capacidad instalada, reducen la emisión de carbono pero pueden causar un gran impacto en el medio ambiente y las vidas de los pobladores afectados por su construcción.

Más allá de la presencia de Brasil en términos absolutos, otros países latinoamericanos destacan por el peso relativo que tienen en su sistema eléctrico las energías limpias. Ese es el caso de Nicaragua, que en 2014 tuvo el 21% de su generación eléctrica atendida por energía eólica y en algunos meses la proporción llegó hasta el 28%. En ese ratio, solo quedó debajo de Dinamarca a nivel mundial.

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