Ayotzinapa: a diez meses, padres de normalistas mexicanos vuelven a las calles y anuncian caravanas por todo el país

“No, no habrá resignación”. Así lo dijeron los padres de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa que fueron desaparecidos desde hace 10 meses. Y “no la habrá porque hasta ahora el gobierno de Enrique Peña Nieto no nos ha entregado ningún resultado. Por eso no nos resignamos; seguiremos luchando todos los días hasta tener a nuestros hijos de regreso en casa”.

Ayer se cumplieron 10 meses de la embestida contra los estudiantes de Ayotzinapa, cuando el 26 de septiembre fueron atacados a balazos por un comando de la policía municipal de Iguala, Guerrero, lo que dejó seis personas muertas –tres eran normalistas–, más de 20 heridos y 43 desaparecidos.

Los familiares de las víctimas, junto a decenas de ciudadanos, realizaron una jornada más por Ayotzinapa, la cual incluyó por la mañana un brigadeo por diversas zonas de la ciudad de México, una rodada en bicicleta y la lectura de un pronunciamiento; por la tarde, unas 2 mil personas (de acuerdo con reportes policiacos) marcharon del Ángel de la Independencia al Hemiciclo a Juárez para exigir la presentación con vida de los 43 desaparecidos, justicia por “el crimen de Estado” y castigo a los responsables.

La jornada del día se puede resumir en una sola exigencia: “Que el gobierno de Peña Nieto presente ya resultados sobre lo que pasó y que entregue con vida a los normalistas. No queremos más mentiras. Y si no puede, que se vaya”.

Anunciaron que del 30 de julio al 13 de agosto realizarán dos caravanas: una por el norte y otra por el sur del país, a fin de seguir difundiendo el caso, así como para sumar luchas y testimonios de las víctimas de la “represión de Estado” en todo el territorio mexicano.

Por la mañana, al dar lectura al pronunciamiento justo al pie del Hemiciclo a Juárez, los padres de los desaparecidos y estudiantes de la normal rural aseguraron que la supuesta “verdad histórica” de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre los hechos de Iguala es, en realidad, una “salida política” cuyo fin es fomentar el olvido para permitir la impunidad de los autores materiales e intelectuales.

“No podemos regresar a casa sin saber lo que verdaderamente ocurrió con nuestros hijos. Por ello, pese a que políticos y autoridades nos piden aceptar que nuestros 43 estudiantes fueron asesinados, los seguiremos buscando con vida, hasta en tanto no se esclarezca lo sucedido con ellos, mediante pruebas científicas irrefutables”, dijo Melitón Ortega, padre de uno de los desaparecidos.

En el posicionamiento, que fue suscrito por los comités de padres y de estudiantes, señaló que la decisión del gobierno por apostar al olvido y a la impunidad ha quedado demostrada con las indagatorias realizadas por el equipo de forenses argentinos y por el reciente informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), y seguramente será ratificado por el que presente en septiembre el grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que son las únicas instancias “en las que creeremos”.

Afirmaron que el reporte de la CNDH echa abajo la supuesta “verdad histórica” con la que el gobierno federal pretende cerrar el caso, afirmando que fueron asesinados e incinerados por integrantes del crimen organizado y sus cenizas arrojadas a un río.

Exigieron que el expediente del caso se mantenga abierto hasta agotar todas las líneas de investigación; que se atiendan todas las peticiones del grupo de expertos de la CIDH, incluida la solicitud de entrevistarse con los mandos militares que pudieron estar involucrados en el crimen, y permitir el acceso de este grupo y del comité de padres al cuartel militar de Iguala.

Además, que el gobierno asuma las recomendaciones de diversas instancias internacionales sobre los temas de desaparición forzada, tortura y ejecuciones extrajudiciales.

A la marcha que se realizó en la tarde se sumaron estudiantes universitarios, integrantes de organizaciones sociales y sindicales, así como un contingente del magisterio disidente.

La movilización hizo un alto en el llamado “antimonumento” que se instaló hace tres meses en Paseo de la Reforma, justo durante los actos por el séptimo mes de los hechos. Ahí, María de Jesús Tlatempa, madre de José Eduardo Bartolo Tlatempa, envió un mensaje a Peña Nieto: “En Los Pinos nos dijiste que nos ibas a ayudar a encontrar a nuestros hijos, que todo el apoyo estaba con nosotros, y a 10 meses no nos los has entregado. El 26 de septiembre no lo vamos a olvidar hasta encontrarlos (…) Te hablo así, porque tú en Los Pinos (durante la reunión entre los familiares y el titular del Ejecutivo en octubre) me tuteaste, me dijiste ‘Chuy’”.

Ya en el mitin, con el que concluyó la jornada de ayer, Epifanio Álvarez agradeció el apoyo de la ciudadanía, aunque convocó a realizar acciones “más contundentes” para presionar al gobierno federal a dar resultados y hallar a los normalistas. “Ya no basta con marchas, siempre he querido hacer algo fuerte, que les duela, pero para ello debemos estar unidos”.

Alfredo Galindes Araujo, padre de Giovani Galindes Guerrero, aseveró: “Este gobierno no se tienta el corazón para seguirnos dando puñaladas en el corazón. Nosotros desde aquí le decimos: si es que es gobierno, que nos dé resultados pronto. La última acción sería tomar las armas, porque solamente ese camino nos va a dejar, y nosotros estamos decididos a dar la vida por nuestros hijos”.

Emiliano Navarrete, padre de José Ángel Navarrete González, resumió: “Por nuestros hijos daremos la vida”. Una vez más, la consigna de “Fuera Peña” se escuchó entre los participantes en la movilización.

La jornada