Perú: pesca artesanal se ve afectada por la grave contaminación

Desde la década ’90 la pesca artesanal empezó a decaer por varios factores, principalmente por la grave contaminación de la bahía El Ferrol, convertida en una cloaca, donde por décadas se arroja irresponsablemente los desagües domésticos de los chimbotanos, los efluentes de la industria pesquera y el petróleo de cerca de mil embarcaciones industriales y para consumo humano directo que operan en este puerto.

Victoriano García Arias lleva 45 años pescando en este mar, cada vez menos prodigioso por culpa de los propios seres humanos. Él empezó sus faenas cuando Chimbote tenía la bahía más hermosa de la costa peruana y de toda Sudamérica, por su paisaje, por su alta biodiversidad y por el color de sus aguas.

“Indigna que nadie haga algo por descontaminar nuestra bahía, en la década del ’70 sin ir muy lejos salíamos a pescar, aquí nada más en la Isla Blanca y regresábamos cargados de robalo, bonito, cojinova, ahora salimos en faena y no todos los días se pesca, aunque ahora ha aparecido chauchilla y cachema”, mencionó.

Diariamente salen a pescar en botes y chalanas unos mil pescadores de Chimbote, Samanco y El Dorado, desde las 2:00 de la tarde se hacen a la mar hasta el día siguiente, a las 5:00 de la mañana vuelven a puerto para vender el pescado en el muelle artesanal.

“Salimos siempre con muchas expectativas de hacer una buena faena, pero no todos los días son buenos, a veces ganamos en un viaje 100 soles, como otros 20 y en los peores días nada. Antes no era así, cargábamos lenguado, bonito, cojinova, robalo, chita, coco, esos peces han desaparecido de nuestro mar por la contaminación”, señaló.

Jorge Sánchez Arroyo ha cubierto las necesidades de su familia, ha hecho profesionales a cinco hijos con la pesca artesanal. Hace ocho años se jubiló, pero él sabe también por qué Chimbote fue el primer puerto pesquero del mundo.

“Los pescadores de antaño hemos tenido una época maravillosa gracias al mar prodigioso que teníamos. San Pedrito siempre fue bendito con nosotros, no solo nos cuidaba en el mar sino también nos regalaba un mar con peces que hoy son recuerdo, antes no pescábamos el jurel, la caballa, la anchoveta menos. Todo era pescado blanco y grande, ganábamos bien, lo que pasa es que la mayoría de compañeros no ahorró, por el contrario derrochó su dinero y no pensó en el futuro”, agregó.

Los últimos estudios realizados a la bahía El Ferrol demuestran su alto grado de contaminación. Más de dos metros del fondo marino está lleno de basura, de elementos tóxicos con efectos cancerígenos, que cada día crece por el arrojo de los desechos industriales, domésticos y hospitalarios que se generan en esta ciudad.

Esta contaminación ha dejado grandes mortandades de organismos, como concha de abanico, peces, nutrias, aves, ha desaparecido la biodiversidad nativa, y uno puede percibir que es así, la pesca artesanal ha disminuido enormemente, han aparecido enfermedades infecciosas en la población, los olores son bastante desagradables en la bahía, por eso ha perdido su potencial turístico que tenía en la década del ’50, antes del inicio de la industria pesquera.

En la actualidad se ha instalado un emisor submarino para que los efluentes de la industria pesquera no sean arrojados en la bahía, pero de las 14 plantas pesqueras instaladas en la zona costera de Chimbote solo ocho están conectados a este emisor, las demás todavía arrojan directamente sus desechos al mar, a pesar que los plazos para no contaminar se vencieron en abril del año pasado.

Hoy es el reto de las nuevas autoridades iniciar un proyecto de descontaminación de la bahía para que la principal actividad económica de este puerto sea el turismo, con su imponente Isla Blanca y sus hermosas playas.

La República