Argentina: movimientos de la región participaron en el 7º Foro Nacional de Educación para el Cambio Social

Más de 1600 jóvenes participantes de todo el país, varios ómnibus cargados de estudiantes llegados desde Uruguay y un importante grupo de dirigentes y luchadores populares latinoamericanos dieron vida al 7mo. Foro Nacional de Educación para el Cambio Social, que como todos los años organiza el Espacio Nacional de Estudiantes de Organizaciones de Base (ENEOB) y el Movimiento Popular Patria Grande. Esta vez, la cita fue en la Capital cordobesa, en el pasado fin de semana.

Bajo la consigna del Foro: “Por una educación feminista, nuestra americana y popular”, los y las concurrentes deliberaron intensamente durante tres días, abarcando una infinidad de temas que importan no sólo al grueso de los estudiantes que concurrieron al evento sino también a la gran mayoría de militantes de organizaciones sociales y populares.

La apertura, el viernes 26, fue a carpa llena, para debatir sobre “Modelos de Universidad: Hacia una universidad feminista, nuestroamericana y popular”, y el panel estuvo a cargo de la argentino-brasileña Rita Segato, Eduardo Díaz de Guijarro, Marcelo Ruiz y Martha Linares.

También hubo paneles dedicados a la problemática de los pueblos originarios, las luchas actuales en el mundo del trabajo, la Educación sexual integral, la concentración de la tierra, las luchas contra las corporaciones, el feminismo, la descolonización, el arte popular y los diez años de la derrota del ALCA.

Miradas internacionalistas

Sumo interés provocaron en los y las asistentes los temas vinculados al internacionalismo y las luchas que se vienen dando en América Latina y el Tercer Mundo. En la charla “Guerra de Cuarta Generación, medios de comunicación e imperialismo”, Fernando Vicente Prieto (militante de Patria Grande, brigadista solidario en Venezuela), José Fernández (radio cordobesa “Zumba la Turba”) y Carlos Aznárez (Director de Resumen Latinoamericano), describieron el panorama de la nueva ofensiva imperialista en el continente, haciendo hincapié en las continuas agresiones que sufren Venezuela, Ecuador, Bolivia y otros países del área, así también como las “nuevas invasiones militares yanquis”, como las que se dan actualmente en Paraguay, Perú y Honduras. En todo este tinglado, el papel que juegan las corporaciones mediáticas es fundamental para afianzar el avance imperial. Sin embargo, a pesar de la gravedad de la situación, se destacó el hecho de que “los pueblos resisten denodamente a estos embates (se mencionó entre otros el caso de la lucha contra Monsanto en Córdoba), luchando contra el extractivismo, los agronegocios, o movilizándose en cada país contra las grandes multinacionales y sus aliados locales”. La pelea por una información no tergiversada de las radios y TVs comunitarias, el reciente decomiso de los equipos de Antena Negra TV, y otros casos similares fueron también expuestos en la charla.

Otro panel de excelencia fue el que tuvo como título: “América Latina despierta: Venezuela, Bolivia y el Socialismo del siglo XXI”, en el que participaron el dirigente venezolano de la Corriente Revolucionaria Bolívar-Zamora (CRBZ), Duiliam Virigay, la brigadista de Patria Grande en Venezuela, Melisa Suárez y el dirigente del mismo Movimiento, Manuel Martínez. Este último destacó el rol que jugó y juega en el continente el Comandante Hugo Chávez, cuyo pensamiento sigue siendo guía para la acción antiimperialista. Era “un pedagogo de la Revolución”, dijo, pero también destacó el papel y las ideas del filósofo marxista Ivan Meszáros, al que Chávez y otros dirigentes bolivarianos introdujeron en la discusión de qué significa la creación del Siglo XXI. “Se puede hablar de Socialismo del Siglo XXI cuando existan condiciones de irreversabilidad”, afirmó Martínez, y destacó que hay que seguir militando intensamente para que esa meta sea posible.

Melisa Suárez, destacó el papel fundamental que juegan en la Venezuela revolucionaria de hoy las Comunas socialistas, donde precisamente ella milita como Brigadista. Finalmente, el dirigente comunero Virigay puso de pie a la multitud que lo escuchaba en el Comedor Universitario, destacando la necesidad de unir fuerzas para luchar contra el Imperio y también contra “nuestras propias contradicciones”. “Compañeros y compañeras, si ustedes quieren hacer la Revolución, no la van a hacer en los recintos universitarios sino en los barrios y en los centros de trabajo”, planteó, logrando una ovación del público asistente.

Virigay describió con lujo de detalles lo que significa el accionar comunero, construyendo poder popular, luchando contra el burocratismo “que también está alojado en estamentos de la propia Revolución”, y dando respuesta inmediata a las demandas de los campesinos y sectores urbanos.

El tema del “Confederalismo democrático, resistencia armada y antiimperialismo”, fue abordado en otro panel por el documentalista y antropólogo kurdo, Mehmet Alo Dogan, integrante del Comité Kurdistán-América Latina, mientras que otra Brigadista en Venezuela, Micaela Ryan, junto a Victoria Marinelli y Gonzalo Armua, hablaron de “La izquierda popular y el internacionalismo del siglo XXI”:
Palestina y su lucha tampoco estuvo ausente del encuentro. El embajador palestino en Argentina, Husni Abdel Wahed y el secretario general de la Federacion Argentino-Palestina, Rafael Araya Masri, repasaron la historia de resistencia del pueblo palestino bajo la ocupación sionista, reafirmando la decisión de las mujeres, hombres, niños y ancianos de esos territorios, de amarrarse a los mismos y defenderlos hasta con sus propias vidas.

Colombia y las posibilidades de lograr la paz

Especial interés despertó también la conferencia sobre “la situación política y social en Colombia”, en el marco de los diálogos de paz en La Habana. Participaron del mismo el vocero del Congreso de los Pueblos, Sebastián Quiroga, y Christian Arias y Marieta Toro, del Movmiento Marcha Patriótica.

Quiroga expresó como Congreso de los Pueblos, un saludo “sin ambigüedades a los diálogos de paz con las FARC-EP, y abogó por el rápido comienzo de iguales negociaciones con la guerrilla del ELN. En lo que hace a la paz a alcanzar, ratificó que debe ser obligatoriamente con justicia social.. “No queremos la paz de Santos, que es la de la explotación económica de nuestro pueblo, la del paramilitarismo y las bases militares yanquis. La paz de la insurgencia y el movimiento popular colombiano quiere cambios profundos, que incluyan a quienes más han padecido estos más de 50 años de confrontación, agregó.

“La paz no es solamente el silencio de los fusiles”, apuntó, ya que “otros procesos que se dieron en el continente y que desactivaron la lucha armada, no lograron incidir para que se instale la justicia social en esos países”. El Congreso de los Pueblos propone un “gran diálogo nacional” donde los movimientos populares puedan hacer escuchar su voz, dijo Quiroga. Luego destacó que “el paralmilitarismo sigue existiendo, todavía masacra, desplaza y es el principal enemigo de la Revolucion Bolivariana”, concluyó.
Tanto Christian Arias como Marieta Toro, de Marcha Patriótica, destacaron que “Santos y Uribe son parte del bloque dominante, los que desarrollaron el Plan Colombia e impusieron el terror a punta de las armas del ejército y del paramilitarismo”. Entre los datos que ofrecieron, hablaron de 226 mil asesinados, 96 mil desaparecidos y más de 9.500 presas y presos políticos. Expresaron que los paramilitares, armados por el establecimiento colombiano, “no sólo utilizaron motosierras para realizar sus masacres, sino que se movieron de un pueblo a otro con hornos portátiles para quemar los cadáveres, arrojaron los cuerpos de asesinados a fosas con cocodrilos, o en jaulas con tigres. Todo este horror para hacer desaparecer las evidencias de sus crímenes”.

También, consignaron que “hay que discutir el modelo de seguridad que tenemos en Colombia. Dentro de los Planes Colombia y Patriota, impuestos por el Estado y supervisado por EEUU, el grueso del presupuesto sirvió para revitalizar el aparato militar”.

Por último, destacaron que “los acuerdos que se firman en La Habana no son suficientes si no son acompañados por el pueblo organizado y movilizado en una Asamblea Constituyente, que proponga los cambios necesarios para que en el país se restablezca la justicia social, el retorno de los millones de desplazados y una amplia amnistía para las y los presos políticos. Para que los crímenes de lesa humanidad del Estado colombiano no queden impunes”.

En ese mismo panel sobre Colombia, se pudo hacer un contacto con La Habana, desde donde una de las integrantes de la comisión de las FARC, Victoria Sandino, explicó varios de los puntos acordados con el gobierno colombiano, destacando el último sobre la justicia transicional. La dirigente de la insurgencia expresó que ahora hay que hacer esfuerzos para que los enemigos no puedan malograr los acuerdos, y a la vez movilizar al pueblo para asegurar su cumplimiento en el territorio. Destacó que si no se termina con el paramilitarismo y se logra el retiro de las bases de EEUU, la paz queda entre paréntesis.

Intensos debates feministas

Con la presencia de las luchadoras feministas bolivianas Julieta Paredes y Adriana Guzmán (Feminismo Comunitario), junto a las argentinas Claudia Korol (Pañuelos en Rebeldía), Diana Broggi (Patria Grande) e integrantes de la Marcha de Mujeres Originarias por el Buen Vivir, se desarrolló en el encuentro otro panel que concitó gran atención.

Una integrante de la Asamblea El Algarrobo, de Andalgaló, contó, muy emocionado, el recorrido de la lucha de su comunidad contra la empresa minera a cielo abierto, y cómo “nos ha ido naciendo la conciencia como mujeres para defender nuestro territorio”.

Claudia Korol habló de “un feminismo compañero” porque está con todas las diversas luchas feministas. Inició su alocución recordando a los 43 desaparecidos de Atyozinapa, también lo ocurrido en Jachal con el derrame de cianuro en la Barrick Gold, y las mujeres judicializadas por ser mujeres indígenas, como es el caso de la luchadora mapuche Relmu Ñamku y la mujer boliviana Reina Maraz, acusada de “asesinato” a su marido, en un juicio-farsa.

Las militantes bolivianas Paredes y Guzmán hablaron de una “descolonización cotidiana y permanente de nuestros cuerpos, no solamente desde la conquista de 1492, sino desde antes: una descolonización del tiempo, cómo explicar el mundo desde nuestra mirada de mujeres indígenas y entender la comunidad como un cuerpo”.

“Somos de donde venimos, recuperando la memoria y reconstruyendo nuestro tiempo”, señalaron. Reafirmaron que: “No hay nada que le podamos envidiar al eurocentrismo, nosotras tenemos el Sumakamaña para recuperar las esperanzas de la humanidad, un vivir bien desde las mujeres”.

En otro importante panel que contó con la presencia de Marta Dillon, Majo Gerez, Ayerlén Altamirano y Nahuel Torcisi se recordó la multitudinaria movilización por el “Ni una menos” realizada en Argentina y cuyos efectos rebotaran en países vecinos, Allí se consignó la gran importancia que tuvo esa manifestación para visibilidad un tema (el de la trata) que el cúmulo de intereses políticos, mediáticos, judiciales, etc, se encarga siempre de minimizar u ocultar.

Arderá la memoria

Otro panel que desbordó en emotividad y reafirmación de la necesidad de afrontar la lucha contra los poderosos y sus organismos de la mal llamada “seguridad” (policías diversas, parapoliciales y paramilitares) se tituló: “Arderá la memoria: Derechos humanos ayer y hoy”. Allí se escuchó la voz de Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, expresión valiente y necesaria para el incentivo de las luchas cotidianas. Criticó la “intención de abandonar los juicios a los asesinos de nuestros hijos, de pasar la página en lo que hace a la memoria y lucha contra la impunidad”, refiriéndose a cualquiera de los tres candidatos con aspiraciones presidenciales actuales: Macri, Massa y Scioli. “No lo vamos a permitir”, señaló, ya que “seguiremos luchando para que todos, civiles y militares, empresarios y periodistas, paguen por el genocidio cometido durante la dictadura”.

En esa misma charla, familiares de chicos asesinados por el “gatillo fácil” policial, contaron el “vía crucis” de sus respectivas luchas. Así se puedo escuchar, a Soledad Cuello, hermana de Yamila Cuello, joven desaparecida en Córdoba, secuestrada por redes de trata, o a Viviana Alegre, madre de Facundo Alegre, desaparecido en Córdoba, después de haber sido secuestrado por mafias de la droga que cuentan con protección policíal.

También hay que destacar la intervención de alto contenido a nivel denuncia, protagonizada por Vanesa Orieta, hermana del joven Luciano Arruga, desaparecido durante varios años, torturado salvajemente y cuyo cuerpo apareció en una morgue. Orieta fue describiendo no sólo la pelea dada por ella, su madre y otros familiares para saber del paradero de Luciano, sino también varios de los principales casos similares que afectan a otros chicos y chicas que sufrieron y sufren el acoso y la criminalización policial y judicial. Embistió duramente contra la policía bonaerense y sus protectores del gobierno que conduce el candidato Daniel Scioli, de quien dijo, que por más que disimule “tiene el culo sucio” por las políticas represivas que aplicó y promete aplicar con la excusa de “más seguridad”.

Diez años de una derrota imperial

Como no podía ser de otra manera, el décimo aniversario de aquel grito lanzado por Hugo Chávez en Mar del Plata: “El ALCA AL CARAJO”, y la consiguiente derrota de ese proyecto de dominación imperialista también fue recordado en el Foro, pero no fijándose sólo en el pasado sino par abordar un análisis coyuntural tanto en lo que hace a Argentina como al continente. Allí participaron Julieta Paredes, Manuel Bertoldi, Duiliam Virigay, Ricardo Gebrim e Isabel Rauber.

Fue el broche de cierre de un encuentro masivo que contó además con otros importantes debates, numerosos talleres temáticos (donde se habló desde “los amores no románticos”, la “contrapublicidad” o el “software libre”, hasta “la actualidad del marxismo latinoamericano”, la “agroecología”, la “desmanicomialización” o “Rodolfo Walsh, crónica, denuncia, testimonio y periodismo de investigación”), presentación de libros, pintada de murales en el ámbito del comedor universitario, y numerosas pasantías. Pero también, como final de cada jornada, hubo música popular (folclore, hip hop, rock) latinoamericana.

Un homenaje especial a los mártires de Atyozinapa se llevó a cabo en el ámbito exterior del Comedor, donde se colocaron 43 sillas y una pancarta con las fotos de los jóvenes normalistas secuestrados, a manera de simbólica presencia de sus cuerpos vitales, entusiastas, comprometidos, que aún falta recuperar con vida, como se los llevaron ya hace un año.

En conclusión, el Foro, como ocurriera en las seis ediciones anteriores, se convirtió en un excelente escenario de experiencias de resistencias, rebeldías, luchas. Pero también de construcciones solidarias que se vienen dando en Argentina y Latinoamérica. Se escucharon voces que representan la realidad sin cortapisas y no los “mundos inventados” por ciertos gobiernos, burócratas, corporaciones mediáticas, y gentes similares. Los oídos receptivos fueron esta vez cientos de jóvenes que no sólo estudian (a pesar de todos los palos en la rueda que les ponen desde el poder) sino que trabajan, militan, luchan, se solidarizan con aquellos y aquellas a las que el capitalismo deja fuera de juego.

Resumen Latinoamericano