Colombia: 37 mil kilómetros cuadrados de bosque y selva han sido deforestados en trece años

Más de 37.000 kilómetros cuadrados de bosques y selvas se transformaron en el país entre 2000 y 2013 por toda clase de actividades, desde los cultivos de pancoger a la coca y la minería ilegal, pero en especial por los pastos, una superficie similar a los departamento de Nariño y Caldas.

El área es mucho mayor si se cuenta desde 1990. En los Llanos se transformaron 10.000 kilómetros cuadrados desde ese año, coincidiendo con el auge de los cultivos industriales, reveló Liliana Dávalos Álvarez, científica colombiana que trabaja en su laboratorio en el Departamento de Ecología y Evolución de Stony Brook University en Nueva York.

En Antioquia la minería del oro ha arrasado 30 kilómetros cuadrados, dijo.

Los hallazgos, con base en imágenes de satélite y documentados en 11 artículos científicos, son un llamado a conservar los bosques y ecosistemas que quedan.

La científica, que había concedido una entrevista sobre el tema a la revista New Scientist, habló acerca de la deforestación en Colombia.

– ¿De qué tamaño es la transformación actual de los Llanos y cómo se pudo determinar?

“Gracias a estudios de imágenes de satélite encontramos que en la Orinoquia se transformaron 5.000 km2 de bosques entre 1990 al 2005 y otros 5.000 km2 del 2002 al 2007. Un tercer estudio con un tipo distinto de imágenes encontró que 8 de los 10 municipios con mayor pérdida proporcional de bosque de todo el país del 2001 al 2010 están en Arauca, Meta o Casanare”.

– ¿Por qué dice que le teme más a la deforestación causada por la agricultura y minería industriales que por la coca?

“Entre el año 2000 y el 2013 los colombianos hemos transformado 37.000 km2 de bosques y selvas a pastos y cultivos de todas las clases: pancoger, de ilícitos, tecnificada o no. El 99% de esta transformación fue a pastos. A pesar de ser poca cantidad, el 1% restante puede ser un factor clave. Por ejemplo, la coca se destaca porque abre monte en zonas de alta biodiversidad y con el tiempo el paisaje alrededor de las zonas cocaleras se va potrerizando. Esta es la deforestación indirecta asociada a la coca que es varias veces más grande que la deforestación directa. La coca no es la única que produce deforestación indirecta. Por ejemplo, en zonas donde la propiedad se valoriza, paga más vender tierras desmontadas que dejar más bosque en pie. Dos laboratorios independientes encontramos focos sobresalientes de deforestación en la región (Orinoquia) en la década del 2000. Esto coincide con la expansión de los cultivos industriales en la zona. Faltan más investigaciones para evaluar si la deforestación está asociada a cultivos industriales y, de ser así, si el impacto es directo o indirecto”.

– ¿Hay áreas estimadas para estas minería y cultivos industriales?

“Hay datos para minería ilegal de oro y también para biocombustibles. Se han estimado pérdidas de bosque por minería ilegal de oro de unos 30 km2 en Antioquia del 2001 al 2013. El daño más fuerte por esta minería es la contaminación. La minería ilegal de oro en Colombia está concentrada en cuencas de alta biodiversidad en el Magdalena medio, el bajo Cauca y Urabá, y ha comenzado a perturbar las áreas protegidas de estas zonas. Por degradación del paisaje, aguas, suelos y la persistencia del mercurio, esta explotación deja más secuelas que el cambio de bosque a pastos o a cultivos”.

– ¿Qué recursos se están afectando?

“Un estudio de palma aceitera detectó 119 km2 de bosques naturales reemplazados por biocombustibles en todo el país, además de una cantidad similar de otros ecosistemas naturales y 1.200 kilómetros cuadrados de otros cultivos y pastos del 2002 al 2008. No hay ningún estudio sobre deforestación indirecta o secundaria. Hacen falta más trabajos de investigación para evaluar impactos de las plantaciones sobre ciclos de nutrientes, almacenamiento de carbono y biodiversidad. Un estudio reciente recomienda mosaicos de usos mixtos para optimizar los suelos y función hidrográfica. El gran monocultivo no es óptimo”.

– ¿Teme que el fin del conflicto agrave la afectación de nuestros recursos naturales y se extienda la deforestación a regiones como el Chocó, Amazonia?

“En la Amazonia hay pérdidas grandes en el Guaviare, Caquetá y Putumayo, aunque la región es tan extensa que no deja de haber selva. Esta deforestación suma casi 19.000 km2 en los 15 años desde 1990 hasta el 2005. Algo de estos bosques se regenera, pero la mayoría se va a pastos. El Chocó biogeográfico o Pacífico, con mucha menos extensión, ha sufrido fuerte deforestación, con pérdidas de más de 4.500 km2 de bosques y selvas desde 1990 hasta 2005. Los bosques del Pacífico son irreemplazables pues allí se encuentran especies que no viven en ningún otro lugar del mundo. En Colombia son las áreas protegidas las que de una forma u otra frenan estos cambios. Tenemos que hacer las paces con nuestros ecosistemas naturales”.

– ¿Cómo eran los Llanos antes? ¿Cuál es la vocación ideal de estas tierras?

“Los Llanos han sido tierra de promisión por más de 100 años. Basta con leer “La Vorágine” para darse cuenta de que en el piedemonte llanero había mucha selva. Los ecosistemas naturales incluyen sabanas y también bosques, morichales y zonas inundables. La fauna regional incluye cachirris, chigüiros, dantas, jaguares, paujiles, tigrillos y hasta águilas harpía, además de muchos murciélagos, incluyendo un murciélago picaflor descubierto en 2008. Con la expansión del siglo XX, los Llanos se convirtieron en una gran zona ganadera con algunas extensiones de agricultura tecnificada. Este desarrollo se concentró alrededor de las vías y los ríos navegables”.

– ¿Qué debería hacerse allí, considerando que distintos políticos y economistas siguen diciendo que en esas tierras está el futuro de la agricultura del país?

“En la Orinoquia, aunque ya ha existido una fuerte transformación, todavía quedan bosques en el piedemonte, de galería, morichales y esteros con su complemento de fauna y flora

nativa. Son estos ecosistemas naturales los que se han transformado rápidamente en la década del 2000. Si queremos que los colombianos del futuro conozcan los bosques piemontanos, de galería y morichales del Llano, además de bosques y selvas que aún quedan en el resto del país, a la par con metas de crecimiento para la agricultura y minería vamos a tener que trazar metas y dar incentivos a la conservación”.

CONOCIMIENTO SUSTENTADO

La información proporcionada por la investigadora Liliana Dávalos Álvarez se encuentra sustentada en 11 artículos científicos publicados en revistas internacionales a partir de 2008 hasta este año, realizados por distintos científicos. En varios de ellos participó.

Entre las revistas figuran Regional Environmental Change, Environmental Science & Technology, Environmental Research Letters, Plos One, Biological Conservation y Agriculture, Ecosystems & Environment

QUEDAN BOSQUES EN LA ORINOQUIA

“En la Orinoquia, aunque ya ha existido una fuerte transformación, todavía quedan bosques en el piedemonte, de galería, morichales y esteros con su complemento de fauna y flora nativa. Son estos ecosistemas naturales los que se han transformado rápidamente en la década del 2000. Si queremos que los colombianos del futuro conozcan los bosques piemontanos, de galería y morichales del Llano, además de bosques y selvas que aún quedan en el resto del país, a la par con metas de crecimiento para la agricultura y minería vamos a tener que trazar metas y dar incentivos a la conservación”.

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