Discurso del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, en el debate general de la 70ª Asamblea General de las Naciones Unidas

Señor Presidente,estimadas delegaciones de los distintos países hermanos del mundo, estamos siendo testigos de las señales de una nueva época en la humanidad, 70 años cumple el sistema de Naciones Unidas, 70 años intentando curar las profundas heridas de la guerra más destructiva que la humanidad haya conocido.

La Segunda Guerra Mundial dejó huellas físicas en millones de hombres y mujeres del planeta, y huellas morales sumamente pronunciadas de la lucha contra el fascismo y el nazifascismo y sus distintas formas de desprecio a la esencia humana, a la esencia diversa de la cultura y de la civilización humana.

70 años hace que la humanidad comenzó a edificar un sistema para encontrarse y para trazar, como dijera el Papa Francisco, hace apenas unas horas desde esta misma tribuna, para trazar la ruta en la construcción de una casa común, la casa común de la humanidad.

Estamos llegando al final de esta cumbre para fijar las metas comunes de nuestros países, de nuestros pueblos, de nuestros gobiernos, en relación al desarrollo social como elemento central de esta cumbre, de revisión de las metas del milenio y de definición de la agenda 2030, plan 2030.

Quiero reconocer y felicitar el trabajo de las delegaciones de todos los países durante meses para evaluar lo que fueron las metas 2000-2015 y para lograr integrar las propuestas de los distintos países, de los distintos gobiernos, de las distintas concepciones en lo que vamos a aprobar el día de hoy: la agenda 2030 para el desarrollo. Decimos desde Venezuela para el desarrollo de un mundo de iguales, agenda 2030, para borrar las desigualdades que son la fuente, la desigualdad es la fuente y la madre de todas las miserias, de todas las pobrezas de todas las culturas del descarte, como dijera el Papa Francisco en su gira por Cuba y los Estados Unidos.

La pobreza es la hija de la desigualdad impuesta por sistemas de dominación durante siglos que arroparon el planeta, que desgajaron y descuartizaron África, durante siglos impusieron el colonialismo y el esclavismo, la desigualdad es hija de todas las formas de dominación, exclusión y explotación que acabaron con las culturas aborígenes, primigenias que hoy representa con gran orgullo para nosotros nuestro hermano Evo Morales Ayma en nuestra América. La desigualdad es la madre de todas las miserias y todas las pobrezas. Si queremos plantearnos grandes objetivos, como nos estamos planteando, si queremos cumplir los grandes objetivos que nos planteamos hoy, 17 objetivos que han definido nuestras delegaciones y que hoy vamos a firmar, 169 metas para avanzar en los grandes temas de superación de la pobreza, de la educación inclusiva, pública, gratuita y de calidad, de la salud para todos, del derecho a la vivienda, del derecho al ambiente, del respeto a la Pachamama, del respeto a la Tierra. Si queremos avanzar en los grandes objetivos y metas que nos hemos trazado, sin lugar a dudas tenemos que plantearnos la construcción de otro modelo económico, de otro modelo social, de otro modelo de relaciones de poder en el mundo de los próximos 15 años. No hay otra forma, lo decimos desde Venezuela luego de haber transitado precisamente en estos 15 años de las metas del milenio uno de los procesos más hermosos, profundos e importantes de nuestra historia. Luego de haber transitado, junto a nuestros hermanos de América Latina y el Caribe, un proceso de despertar, de reverdecer de la lucha, protagonizado por los pobres de ayer, por los olvidados, por los descamisados.

Venezuela en estos 15 años del año 2000 al año 2015 ha hecho una revolución económica, social, política; la Revolución Bolivariana inspirada en la causa fundamental originaria de nuestro Libertador Simón Bolívar, diseñada, dirigida, conducida por nuestro inolvidable comandante Hugo Chávez Frías.

El primer paso fue recuperar nuestra independencia política, la capacidad de decisión sobre los asuntos nacionales, la capacidad de planificación de la inversión de las riquezas nacionales. El segundo paso fue recuperar nuestros recursos naturales, y fundamentalmente recuperar la riqueza generada del petróleo venezolano, la nacionalización de nuestros recursos naturales, el manejo soberano de los recursos fundamentales generados en nuestra tierra, en este caso el petróleo. El tercer paso fue restituir constitucionalmente los derechos fundamentales de nuestro pueblo, negados durante décadas por sistemas de opresión internos que respondían a sistemas de sumisión externos a poderes mundiales, extraterritoriales de nuestra patria.

Ese camino recorrido en nuestra experiencia, humildemente lo decimos en esta Cumbre de las Metas 2030, ese camino recorrido por nuestro pueblo, que ha significado una profunda y verdadera revolución, es lo que nos colocó en condiciones de empezar a establecer, a practicar y a construir un sistema de distribución de la riqueza y a restituir los elementos de la igualdad económica y social de acceso a la riqueza.

Decía nuestro comandante Hugo Chávez desde el inicio de la propia Revolución Bolivariana: “si queremos superar la pobreza, démosle poder a los pobres, démosle poder al pueblo”. Y cuando hablamos de poder, hablamos de poder nacional en primer lugar; cuando hablamos de poder, hablamos del poder para el ciudadano, para los humildes; poder social, poder económico, poder ciudadano, empoderar a los pueblos para que sean los propios pueblos los que se encarguen de ser protagonistas de la construcción de su propia felicidad, de la superación de sus propias condiciones.

Hoy Venezuela puede presentar un balance satisfactorio, positivo frente a la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, hoy Venezuela puede decir que la inmensa riqueza de nuestro país ha logrado distribuirse para la inversión en educación, vivienda, salud, derecho a la alimentación, derecho a la vida.

Hemos logrado revertir las tendencias excluyentes de la cultura capitalista del descarte, parafraseando al Papa Francisco, y de un 33 por ciento de la inversión del ingreso nacional, de la riqueza nacional, hoy Venezuela ha logrado el 62 por ciento de la inversión de la riqueza nacional en el desarrollo de nuestro pueblo, en el desarrollo de las condiciones de igualdad para la superación de la pobreza, para la superación de la miseria. Índices muy importantes de avances en educación, salud, acceso al trabajo, remuneración del trabajo. Hemos logrado revertir las tendencias a la desregularización de las condiciones laborales de los trabajadores, a la generación de empleo precario para la sobreexplotación de los trabajadores, sobre todo de los trabajadores más jóvenes, el derecho al trabajo estable, llamado en los documentos de la Organización de Naciones Unidas, el derecho al trabajo decente llamado por nosotros el derecho al trabajo justo e igualitario es un derecho fundamental si queremos pensar de pueblos protagonistas que puedan avanzar por encima de sus dificultades y superar las condiciones de pobreza y de miseria.

Nosotros hemos acogido plenamente, con entera satisfacción, los 17 objetivos que se están planteando para esta nueva etapa: 2015-2030, 17 objetivos para erradicar la pobreza, poner fin al hambre, garantizar la salud, garantizar la educación de calidad, alcanzar la igualdad de los géneros, garantizar la disposición y gestión sostenible del agua, asegurar el acceso a energía de manera justa, como hoy lo hacemos con un proyecto extraordinario de solidaridad, de inclusión, de hermandad, como es el proyecto de Petrocaribe que incluye 18 estados del Caribe en proyectos de trabajo conjunto, de acceso verdadero a la energía, que creo pudiera ser objeto de estudio en las comisiones que le van a dar seguimiento a este plan. Diecisiete objetivos para fomentar el crecimiento económico justo.

Una transformación del modelo económico nos plantea el objetivo número 8, sin transformación del modelo económico injusto, de pensamiento único, de intento de imposición, de condiciones políticas sociales inaceptables para nuestro pueblo que desde el Fondo Monetario Internacional, desde el Banco Mundial se le imponen a nuestros países, se hace inviable el desarrollo y el logro de estas anheladas, nobles, necesarias y justas metas que nos estamos proponiendo del 2015 al 2030. Sólo una transformación profunda de los sistemas económicos, sólo un cambio absoluto y total de los sistemas impuestos desde el pensamiento único neoliberal, que están representados en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial, le dará viabilidad económica y sostenibilidad a las metas y a los objetivos que nos estamos planteando de superación de la pobreza y de desarrollo de la felicidad social universal.

En fin, ciudadano Presidente, queridos hermanos, queridas hermanas de los gobiernos representados en la Organización de Naciones Unidas, 2030 es una meta que debe obligarnos a todos. Veníamos pensando, revisando la historia de estos 15 años, de estos 70 años del sistema de Naciones Unidas, veníamos revisando los grandes retos y los grandes problemas que enfrenta la humanidad, y 15 años hacia adelante nos plantean grandes retos para la consolidación de la paz mundial, para la consolidación de nuevas relaciones económicas justas, equitativas, igualitarias, inclusivas, no excluyentes; para la construcción de modelos sociales y tecnológicos que le permitan a nuestros pueblos acceder a los derechos que hoy se le niegan a más de 1.200 millones de pobres que hay en el planeta. Grandes temas tiene que definir esta Organización de Naciones Unidas.

Si es cierto que para el desarrollo de estos objetivos sociales es necesario un nuevo modelo económico, es necesario abordar nuevos esquemas para la construcción de la igualdad, también es cierto, y así lo creemos desde la República Bolivariana de Venezuela, la construcción de un sistema de garantías para la paz y la soberanía de nuestros pueblos.

Revísese la trágica historia que están viviendo los pueblos árabes, nuestros hermanos del África y nuestros hermanos de pueblos del Asia en la migración masiva más trágica y dolorosa conocida por la humanidad en los 70 años de historia que está en este momento padeciendo el Mediterráneo y Europa.

¿Cuál es la causa de esa migración masiva huyendo de la miseria y del dolor? La causa es una sola: las guerras injustas de agresión para intentar conquistar pueblos enteros.

Revísese la historia de estos 15 años que han pasado de las metas del milenio y por qué en esa región del mundo se está viviendo una película de terror, millones de hermanos musulmanes, árabes y del Medio Oriente buscando un hilo de paz, una luz de esperanza, la causa específica, concreta que ha impactado a estos pueblos hermanos de Afganistán, de Iraq, de Libia y de Siria, no es otra sino una, las guerras injustas, las guerras imperialistas, el intento de controlar al mundo desde un solo hegemón que pretende imponerse por encima de los pueblos.

Cese a los sistemas injustos, cese a las guerras imperialistas, para que haya condiciones verdaderamente humanas de avanzar hacia los nobles objetivos que la humanidad, a 70 años del sistema de Naciones Unidas, hemos logrado identificar, hemos logrado construir.

Si queremos tener, como dijera el Papa Francisco a casa llena, con el aplauso emocionado de todas las culturas y de todos los pueblos, si queremos tener en el 2030 una casa común, y nosotros desde Venezuela soñamos y lucharemos a brazo partido para tenerla, pensemos en una casa común sin guerras imperialistas, sin guerras de destrucción, sin racismo, sin xenofobia, sin desprecio, sin desigualdad. Pensemos en una causa común de pueblos que basen sus relaciones en el respeto al derecho internacional y pueblos que asuman la agenda 2030 como una gran agenda humana de construcción de la paz, de la felicidad y de la justicia universal.

Muchas gracias queridos hermanos, muchas gracias queridas hermanas, la República Bolivariana de Venezuela expresa su alegría y su adhesión al Plan 2030. Muchas gracias.

Revolución o Muerte