Dominica: tras la tormenta tropical Erika, las escuelas permanecen cerradas y continúan los servicios de médicos cubanos

Schools remain close after damage caused by Tropical Storm Erika

The Dominica government said that as many as 21 schools throughout the island will remain close even after it had indicated that the new school term would begin Monday, more than two weeks after Tropical Storm Erika rampaged the island killing more than 30 people and causing an estimated EC$600 million (One EC dollar =US$0.37 cents) in widespread destruction.

The Ministry of education in a statement said that it had conducted an assessment of the 75 schools on the island and that “based on that assessment, we have concluded that the physical structure of several schools have been affected in one way or another.

“Our main objective is to ensure that our students, teachers and principals are able to operate, teach and learn in an environment that is safe, healthy and conducive to learning,” the statement noted, adding that several access routes to schools located in areas where roadways have been affected were also note passable.

“We have also considered that some schools are still without pipe borne water and as such we will have to find alternative means of providing water,” the statement said, naming at least 21 schools mainly in the west, north and south remaining closed “until further notice”.

It said parents are also to send their children to school with drinking water as the Ministry of Education “is actively seeking to secure water tanks for schools with no water”.

The statement urged students to go to school whether or not they have books, uniforms and other materials and also appealed .to the “public to work collaboratively with us to return our education system to normalcy”.

Meanwhile, Dominica meteorological officials said that a westward moving tropical wave will produce and increase in shower and thunderstorm activity across the area during the next 24 to 48 hours.

They urged residents in Dominica in areas prone to flooding, landslides and falling rocks should remain vigilant and exercise caution.

Antigua Observer

Buena acogida a médicos cubanos en Dominica

Ni la travesía azarosa —primero en un avión de Aerocaribbean que tuvo que aterrizar en otra isla— o el viaje en barco desde Martinica, la devastación, los ma­reos provocados por la altura o la diferencia de idiomas han impedido que la brigada médica cubana ayude a la población damnificada por la tormenta Erika en la Manco­mu­nidad de Do­minica.

El doctor Norberto Ramos, quien viajó al frente del grupo, narró a la AIN vía redes sociales, el panorama del que han sido testigos tras el paso de la tormenta por la isla caribeña, donde hubo grandes deslizamientos de tierra de las montañas que han incomunicado poblaciones, destruido carreteras y derrumbado varios puentes debido al desborde de los ríos.

Desde que llegó a esas tierras, la brigada ha brindado su ayuda solidaria y está desplegada por todo el país, donde la acogida ha sido muy buena, confesó Ramos.

Seis médicos fueron ubicados en los distritos de Saint Joseph, Portsmouth, Gran Bahía, La Plaine, Castle Bruce y Marigot con el objetivo de fortalecer la atención primaria en los centros médicos y realizar actividades de promoción de salud.

La anestesióloga Gisela Hernández está laborando en el hospital Princesa Margarita, el principal centro asistencial del país, donde ha asistido cuatro operaciones.

Hasta ahora el personal de enfermería ha realizado más de 2 000 procederes, tanto en el servicio de hemodiálisis, terapia intensiva y cirugía en el hospital de la capital, como en el Centro de Diagnóstico Integral de Ports­mouth, donde labora otro grupo de cubanos, agregó Ramos.

Hasta el sábado último la brigada ha atendido a lo largo de la Mancomunidad de Dominica a más de 350 pacientes afectados, en su mayoría, por hipertensión arterial y la diabetes mellitus, casos tratados con profesionalidad por los galenos de la Mayor de las Antillas, puntualizó el coordinador de la brigada.

El personal médico goza de perfecto estado de salud, respondió el doctor Norberto Ra­mos, quien está en permanente comunicación con el grupo y ha realizado varios recorridos por todo el país.

Yosvany Vera Jerez, otro de los galenos que partió de Cuba el pasado 31 de agosto a ayudar a los damnificados de Erika, cuenta que en la zona donde está ubicado, Gran Bahía, la devastación es considerable, sobre todo por los deslizamientos de tierra y el arrastre de las aguas a su paso.

Confiesa —vía redes sociales también— que hasta ahora el mayor reto al que se ha enfrentado para su trabajo es la altura cuando hay que trasladarse a otra comunidad, “es un poco molesta pero la mejoramos con gravinol”.

La población es muy mayor, muchos tienen más de 65 años, con una alta incidencia de cuadros de hipertensión arterial, diabetes mellitus, accidentes vasculares, trombosis venosa profunda, entre otras, comenta Vera Jerez.

Pero Yosvany no está solo en la Gran Bahía, allí está también Carlos, de Matanzas, quien asesora el trabajo de vigilancia epidemiológica y visita los albergues de damnificados de dicha región.

El doctor Vera Jerez se despide con la misma frase que en La Habana antes de abordar el avión: “No es fácil estar lejos de la familia, pero de peores he salido, todo saldrá bien”.

La brigada médica que asiste en Dominica está compuesta por nueve médicos y siete enfermeros, incluso algunos especialistas que este mismo año regresaron de la lucha contra el ébola en África Occidental, del terremoto de Nepal y de Chile.

Por su parte, un grupo de ingenieros cubanos realiza labores de asesoramiento y evaluación de los daños causados por el fenómeno meteorológico al principal aeropuerto de Do­minica, el cual se encuentra fuera de servicio desde el pasado 27 de agosto. Los mayores esfuerzos en este sentido están dirigidos a lograr la reapertura de la terminal aérea lo antes po­sible.

Granma