El encuentro con Fidel y la misa en la Plaza de la Revolución marcan la visita del papa Francisco a Cuba

Detalles del encuentro de Fidel con el Papa

El Papa Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, realizó una visita de cortesía en horas del mediodía de ayer al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz.

Su Santidad, quién inició una visita apostólica e histórica a nuestro país que se extenderá hasta el próximo día 22, sostuvo un amplio intercambio con Fidel y coincidieron en importantes temas de interés vinculados a la causa de los pobres, la preservación de la paz y la supervivencia humana.

Fidel tuvo palabras de elogio hacia el Papa Francisco por su capacidad de comunicación, sus reiterados mensajes públicos de solidaridad a favor de los distintos estratos sociales y de compromiso en bien de la Humanidad. El Papa Francisco expresó el agradecimiento a Cuba por su contribución a la paz y a la preservación de la especie humana en un mundo saturado de odio y agresiones. El Papa Francisco, fiel a su conciencia y convicciones, lucha con su palabra y el ejemplo, por una humanidad más generosa y justa en la que ninguna nación carezca de empleo, alimentos, medicinas y educación.

El compañero Fidel pudo apreciar en todo su valor las cualidades del ilustre visitante. El líder revolucionario obsequió al Sumo Pontífice un ejemplar de la primera edición, en 1985, del libro Fidel y la religión, de la autoría del fraile dominico, periodista y escritor brasileño Frei Betto.

El encuentro transcurrió en un clima distendido, de respeto y amistad. El próximo martes, el Papa Francisco iniciará un viaje a través del país que más oro y riquezas acumula en el mundo. Nuestro pueblo, observará con dignidad y respeto, cada palabra que allí se pronuncie con la esperanza de que todavía la humanidad será capaz de preservar la paz y

la supervivencia.

Fidel Castro y el Papa Francisco sostuvieron un cordial encuentro. Foto: Alex Castro.

Visita de Cortesía del Papa Francisco al líder de la Revolución cubana Fidel Castro, 20 de septiembre de 2015. Foto: Alex Castro

Visita de Cortesía del Papa Francisco al líder de la Revolución cubana Fidel Castro, 20 de septiembre de 2015. Foto: Alex Castro

Visita de Cortesía del Papa Francisco al líder de la Revolución cubana Fidel Castro, 20 de septiembre de 2015. Foto: Alex Castro

Visita de Cortesía del Papa Francisco al líder de la Revolución cubana Fidel Castro, 20 de septiembre de 2015. Foto: Alex Castro

Visita de Cortesía del Papa Francisco al líder de la Revolución cubana Fidel Castro, 20 de septiembre de 2015. Foto: Alex Castro

Visita de Cortesía del Papa Francisco al líder de la Revolución cubana Fidel Castro, 20 de septiembre de 2015. Foto: Alex Castro

Visita de Cortesía del Papa Francisco al líder de la Revolución cubana Fidel Castro, 20 de septiembre de 2015. Foto: Alex Castro

Cuba Debate

Papa Francisco destaca vocación de grandeza del pueblo cubano

El papa Francisco destacó la vocación de grandeza del pueblo cubano en la misa oficiada ayer en la Plaza de la Revolución de La Habana, a la que asistieron miles de personas.

En la ceremonia religiosa, iniciada a las 09:00 hora local, estuvieron presentes los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Argentina, Cristina Fernández, así como varios miembros del gobierno, personalidades y representantes de numerosas confesiones.

Desde un estrado ubicado delante del Teatro Nacional y flanqueado con el monumento al Héroe Nacional José Martí y la efigie del comandante Ernesto Che Guevara, el Sumo Pontífice bendijo a todos los cubanos.

En su homilía, el primer Papa latinoamericano destacó los valores del pueblo cubano, que -dijo- tiene gusto por las fiestas, la amistad y las cosas bellas. Un pueblo que camina, canta y alaba, que tiene heridas como todos, pero que sabe estar con los brazos abiertos, subrayó.

Es un pueblo que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza, así la sembraron sus próceres, afirmó el jefe de la Iglesia Católica.

El Obispo de Roma arribó la víspera a esta capital y fue recibido en el aeropuerto internacional José Martí por el presidente cubano, Raúl Castro.

En el discurso ofrecido en la ceremonia de bienvenida, el mandatario cubano afirmó que su país se siente muy honrado con esta visita y añadió que el pueblo y el Gobierno lo reciben con profundos sentimientos de respeto y hospitalidad

“Será trascendente y enriquecedor para la nación su encuentro con un pueblo trabajador, instruido, abnegado, generoso, con profundas convicciones, valores patrióticos, dispuesto a continuar su heroica resistencia y a construir una sociedad que garantice el pleno desarrollo, de mujeres y hombres, con dignidad y justicia”, señaló.

Por su parte, el Sumo Pontífice agradeció al Gobierno y pueblo cubanos por su acogida y le pidió a Raúl transmitir sus sentimientos de especial consideración y respeto a su hermano Fidel Castro, líder histórico de la Revolución cubana.

Durante la jornada de este domingo, Su Santidad realizará una visita de cortesía al jefe de Estado cubano, mantendrá un encuentro con sacerdotes, religiosos y seminaristas en la Catedral de La Habana y saludará a los jóvenes en el Centro Cultural Félix Varela.

Esta es la tercera visita en los últimos 17 años de un Papa a Cuba tras las efectuadas por Juan Pablo II, en 1998, y Benedicto XVI, en el año 2012.

Prensa Latina

Recibió Raúl a Su Santidad Francisco

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz, recibió en la tarde del domingo 20 de septiembre a Su Santidad Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, quien realiza una visita apostólica a nuestro país.

El Papa Francisco y el Presidente cubano intercambiaron sobre el buen estado y favorable desarrollo de las relaciones bilaterales entre Cuba y la Santa Sede, que este año arribaron al ochenta aniversario de vínculos ininterrumpidos. Se abordaron asimismo otros temas de carácter internacional.

Granma

El Papa Francisco oficia hoy en Holguín

Tras el primer oficio religioso en La Habana, al que asistió el presidente cubano, Raúl Castro, el Papa Francisco oficiará hoy una misa en la Plaza de la Revolución de Holguín, bendecirá a esa ciudad desde la Loma de la Cruz y luego viajará a Santiago de Cuba.

Previamente, Raúl sostuvo un encuentro con Su Santidad en el Palacio de la Revolución, donde intercambiaron, entre otros temas, sobre el buen estado y favorable desarrollo de las relaciones entre Cuba y la Santa Sede, que este año arribaron al aniversario 80 de vínculos ininterrumpidos.

Al finalizar las conversaciones, el Sumo Pontífice recibió una obra monumental con la imagen de Cristo, del artista Alexis Leyva (Kcho) y obsequió al presidente cubano un mosaico de la Virgen de la Caridad del Cobre.

En la jornada el Primer Vicepresidente Miguel Díaz Canel se reunió con el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano.
Un pueblo con vocación de grandeza

Los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Argentina, Cristina Fernández, presenciaron en la Plaza de la Revolución José Martí la misa oficiada por el Papa Francisco ante decenas de miles de personas.

En su homilía, el primer jesuíta y latinoamericano electo para dirigir la Iglesia Católica expresó que el pueblo cubano tiene heridas, como todos, pero sabe estar con los brazos abiertos; y marcha con esperanza porque su vocación es de grandeza: así lo sembraron sus próceres.

Los invito a cuidar ese don y a servir, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos; a no descuidarlos por proyectos que puedan resultar seductores pero que se desentienden del rostro del que está a su lado, añadió el Sumo Pontífice.

La vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Quien no vive para servir, no sirve para vivir, fueron de los mensajes trasmitidos por el Papa en la multitudinaria misa.
Por la paz en Colombia

Me siento en el deber de dirigir mi pensamiento a la querida tierra de Colombia, cuando sus hijos están buscando construir una sociedad en paz, dijo el Papa Francisco en la misa campal que ofreció en la Plaza de la Revolución de La Habana.

No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación, afirmó el jefe de la Iglesia Católica, quien momentos después agradeció al presidente Raúl Castro por todo lo que hace por la reconciliación.

Unos minutos antes, el Arzobispo de La Habana, Cardenal Jaime Ortega, en unas palabras de saludo, significó el apoyo del Papa Francisco al proceso de restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Ortega reconoció el empeño del Sumo Pontífice de fomentar la reconciliación y la paz entre todos los hombres y los nuevos aires de esperanza que surgen de su Ministerio, cuyo frescor renovador sienten especialmente los pobres.

Mensaje de esperanza

A respetar las diferencias y trabajar en conjunto por el bien común, en un mundo que funciona como imperio del dinero, llamó el Papa Francisco durante el intercambio con jóvenes cubanos en la explanada del Centro Cultural Padre Félix Varela.

Al referir el problema del desempleo en las nuevas generaciones de Europa como un mal que aqueja a la humanidad, afirmó: Ustedes vayan acompañados, juntos, buscando la esperanza, el futuro y la nobleza de la Patria.

En el Centro Cultural Padre Félix Varela, donde recibió afecto y respeto de los allí congregados, su Santidad bendijo la Cruz que acompañará la Jornada Mundial de la Juventud, el año próximo.

Previamente, el Sumo Pontífice visitó la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús y San Ignacio de Loyola, en la calle Reina, y participó en la Celebración de las Vísperas, en la Catedral de La Habana.

Radio Reloj

Santa Misa en la Plaza de la Revolución – Discurso del Papa

Plaza de la Revolución José Martí, La Habana
20 de septiembre de 2015

(Versión oficial)

Jesús les hace a sus discípulos una pregunta aparentemente indiscreta: «¿De qué discutían por el camino?». Una pregunta que también puede hacernos hoy: ¿De qué hablan cotidianamente? ¿Cuáles son sus aspiraciones? «Ellos –dice el Evangelio– no contestaron, porque por el camino habían discutido sobre quién era el más importante». Les daba vergüenza decirle a Jesús de lo que hablaban. Como a los discípulos de ayer, también hoy a nosotros, nos puede acompañar la misma discusión: ¿Quién es el más importante?

Jesús no insiste con la pregunta, no los obliga a responderle de qué hablaban por el camino, pero la pregunta permanece no solo en la mente, sino también en el corazón de los discípulos.

¿Quién es el más importante? Una pregunta que nos acompañará toda la vida y en las distintas etapas seremos desafiados a responderla. No podemos escapar a esta pregunta, está grabada en el corazón. Recuerdo más de una vez en reuniones familiares preguntar a los hijos: ¿A quién querés más, a papá o a mamá? Es como preguntarle: ¿Quién es más importante para vos? ¿Es tan solo un simple juego de niños esta pregunta? La historia de la humanidad ha estado marcada por el modo de responder a esta pregunta.

Jesús no le teme a las preguntas de los hombres; no le teme a la humanidad ni a las distintas búsquedas que ésta realiza. Al contrario, Él conoce los «recovecos» del corazón humano, y como buen pedagogo está dispuesto a acompañarnos siempre. Fiel a su estilo, asume nuestras búsquedas, nuestras aspiraciones y les da un nuevo horizonte. Fiel a su estilo, logra dar una respuesta capaz de plantear un nuevo desafío, descolocando «las respuestas esperadas» o lo aparentemente establecido. Fiel a su estilo, Jesús siempre plantea la lógica del amor. Una lógica capaz de ser vivida por todos, porque es para todos.

Lejos de todo tipo de elitismo, el horizonte de Jesús no es para unos pocos privilegiados capaces de llegar al «conocimiento deseado» o a distintos niveles de espiritualidad. El horizonte de Jesús, siempre es una oferta para la vida cotidiana también aquí en «nuestra isla»; una oferta que siempre hace que el día a día tenga cierto sabor a eternidad.

¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su respuesta: «Quien quiera ser el primero – o sea el más importante – que sea el último de todos y el servidor de todos». Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás.

Y esta es la gran paradoja de Jesús. Los discípulos discutían quién ocuparía el lugar más importante, quién sería seleccionado como el privilegiado –¡eran los discípulos, los más cercanos a Jesús, y discutían sobre eso!-, quién estaría exceptuado de la ley común, de la norma general, para destacarse en un afán de superioridad sobre los demás. Quién escalaría más pronto para ocupar los cargos que darían ciertas ventajas.

Y Jesús les trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Es decir, sirviendo.

La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar. Amor que se plasma en acciones y decisiones. Amor que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar. Son personas de carne y hueso, con su vida, su historia y especialmente con su fragilidad, las que Jesús nos invita a defender, a cuidar y a servir. Porque ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos. Por eso, el cristiano es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles.

Hay un «servicio» que sirve a los otros; pero tenemos que cuidarnos del otro servicio, de la tentación del «servicio» que «se» sirve de los otros. Hay una forma de ejercer el servicio que tiene como interés el beneficiar a los «míos», en nombre de lo «nuestro». Ese servicio siempre deja a los «tuyos» por fuera, generando una dinámica de exclusión.

Todos estamos llamados por vocación cristiana al servicio que sirve y a ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del «servicio que se sirve». Todos estamos invitados, estimulados por Jesús a hacernos cargo los unos de los otros por amor. Y esto sin mirar de costado para ver lo que el vecino hace o ha dejado de hacer. Jesús dice: «Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos». Ese va a ser el primero. No dice, si tu vecino quiere ser el primero que sirva. Debemos cuidarnos de la mirada enjuiciadora y animarnos a creer en la mirada transformadora a la que nos invita Jesús.

Este hacernos cargo por amor no apunta a una actitud de servilismo, por el contrario, pone en el centro la cuestión del hermano: el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas.

El santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Es un pueblo que camina, que canta y alaba. Es un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza. Así la sembraron sus próceres. Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones que Dios les ha regalado, pero especialmente quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado. Nosotros conocemos, somos testigos de la «fuerza imparable» de la resurrección, que «provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo» (cf. Evangelii gaudium, 276.278).

No nos olvidemos de la Buena Nueva de hoy: la importancia de un pueblo, de una nación; la importancia de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos. Y en esto encontramos uno de los frutos de una verdadera humanidad.

Porque, queridos hermanos y hermanas, «quien no vive para servir, no sirve para vivir».

Cuba MINREX