Tras reunión de Raúl Castro con Obama, canciller cubano sostiene que cese del bloqueo marcará el ritmo de la normalización de relaciones

Puedo decir que la reunión entre ambos presidentes se desarrolló en un ambiente respetuoso y constructivo, afirmó el canciller Bruno Rodríguez Parrilla en conferencia de prensa en Nueva York para informar sobre el segundo encuentro de los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama.

Los presidentes coincidieron en la necesidad de continuar trabajando en la Agenda bilateral fijada, que incluye áreas de beneficio mutuo y cooperación bilateral y en terceros países como Haití, el desarrollo del diálogo sobre asuntos de interés bilateral y multilateral y la solución de problemas pendientes entre ambos Estados, señaló el titular de Relaciones Exteriores, quien dijo que también hubo intercambio de puntos de vista sobre la reciente visita del Papa Francisco a ambas naciones.

En el balance del encuentro, el Ministro de Relaciones Exteriores subrayó que el Presidente cubano reiteró que «para que haya relaciones normales entre Cuba y Estados Unidos debe ser levantado el bloqueo, que causa daños y privaciones al pueblo cubano y afecta los intereses de los ciudadanos estadounidenses, entre otros asuntos, que son lesivos a la soberanía cubana».

Además, recalcó que Raúl ratificó la voluntad de construir un nuevo tipo de relaciones nuevas, «basadas en el respeto y la igualdad soberana».

Aseveró que el bloqueo impuesto a Cuba persiste en su totalidad, está en completa aplicación y no ha sido en lo absoluto modificado, y el ritmo del proceso hacia la normalización de relaciones entre los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba dependerá de su levantamiento.
«Como el bloqueo es una realidad tangible, que no se ha modificado, el 27 de octubre la delegación cubana presentará a la Asamblea General de Naciones Unidas el proyecto de resolución titulado: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”.

En la caracterización de esa agresión de más de 50 años contra Cuba, Rodríguez Parrilla dijo: «El bloqueo tiene una grave dimensión humanitaria, es una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todos los cubanos, afecta, daña a todas las familias cubanas, incluso, a los cubanos que residen fuera de Cuba; es una violación de las reglas universalmente aceptadas del comercio internacional y de la libertad de navegación, y es una violación flagrante del Derecho Internacional y de los propósitos y principios que establece la Carta de las Naciones Unidas».

Añadió que el bloqueo «Se opone también al espíritu y a la letra de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por todos los jefes de Estado y Gobierno de la región en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, celebrada en La Habana, en enero de 2014».

Al responder varias preguntas en la conferencia de prensa, el Canciller de la Mayor de las Antillas enfatizó que «la devolución del territorio que ocupa ilegalmente la Base Naval de Guantánamo en Cuba es un elemento de alta prioridad en el proceso de normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba», y puntualizó que «es una reivindicación del pueblo cubano, que apoya la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños; es un asunto de suma importancia».

«No imagino cómo se conducirá la delegación de Estados Unidos en la votación que ocurrirá el 27 de octubre», dijo en referencia a la votación del proyecto de resolución Necesidad de poner fin… la cual cuenta con abrumador apoyo de la comunidad internacional. «Es una pregunta que podría hacer usted a los representantes de Estados Unidos. Yo estaré esperando el 27 de octubre a ver qué ocurre», prosiguió el jefe de la diplomacia cubana.

Bruno Rodríguez se refirió a las muy grandes diferencias con el Gobierno de Estados Unidos en el enfoque del Derecho Internacional y la política exterior. Cuba —dijo— se opone a la amenaza del uso de la fuerza y al uso de la fuerza y tiene profundas preocupaciones con las consecuencias terribles de la crisis de refugiados, «una verdadera crisis humanitaria» que aseguró está asociada a los conflictos que se desataron por las intervenciones extranjeras, el subdesarrollo y la pobreza.

Apuntó que el tema de los atroces actos de terrorismo relacionados con el llamado Estado Islámico no fueron tratados en el encuentro, aunque recordó que el Presidente cubano advirtió muy tempranamente que acciones de guerra no convencional que estaban realizando Estados miembros de la OTAN en países de África Norte o, incluso, la idea de la expansión de la OTAN hasta las fronteras de Rusia, provocaría graves amenazas a la paz y la seguridad internacionales.

Expresó que actualmente, entre los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba hay múltiples áreas de diálogo y cooperación relacionadas con el medio ambiente, en particular en los mares comunes, con el enfrentamiento al narcotráfico, aunque «Cuba no es un mercado ni tiene un problema de consumo ni de producción, pero está en una zona de tránsito y, por tanto, hay cooperación puntual y diálogo sobre este tema» y «acciones de cooperación en materia de búsqueda y salvamento de personas, en el estrecho de la Florida fundamentalmente».

Entre otros campos de cooperación o diálogo mencionó el enfrentamiento al terrorismo y también en materia de salud, donde afirmó que presentarían al Gobierno de Estados Unidos «un proyecto de cooperación trilateral en Haití, en el área de la salud, una vez que haya sido visto con el Gobierno soberano de esa nación».

Juventud Rebelde

Presidente cubano sostiene encuentro con el Presidente de los Estados Unidos

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz, sostuvo un encuentro este martes con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en el contexto del segmento de alto nivel del 70 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Durante el encuentro, que se desarrolló en un ambiente respetuoso y constructivo, ambos mandatarios intercambiaron impresiones acerca de la visita de su Santidad el Papa Francisco a Cuba y los Estados Unidos; coincidieron en la necesidad de trabajar en la agenda de temas que ambos países han acordado para los próximos meses como parte del proceso hacia la normalización de las relaciones.

En particular, los presidentes abordaron cuestiones referidas a la cooperación en áreas de beneficio mutuo y en terceros países, como es el caso de Haití, el diálogo sobre asuntos de interés bilateral y multilateral, y la solución de problemas pendientes entre las dos naciones.

El Presidente Raúl Castro reiteró que para que haya relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos debe ser levantado el bloqueo, que causa daños y privaciones al pueblo cubano y afecta los intereses de los ciudadanos estadounidenses, y deben ser resueltos otros asuntos que son lesivos a la soberanía cubana.

El Presidente cubano ratificó la voluntad de Cuba de trabajar para construir un nuevo tipo de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, basadas en el respeto y la igualdad soberana.

Acompañaron al presidente de los Estados Unidos, el secretario de Estado, John Kerry; la asesora de Seguridad Nacional, Susan Rice; el viceasesor de Seguridad Nacional, Benjamin Rhodes; el director de Asuntos Hemisféricos del Consejo de Seguridad Nacional, Mark Feierstein; y la representante permanente de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Samantha Power.

Por la parte cubana estuvieron presentes Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores; Alejandro Castro Espín y Juan Francisco Arias Fernández, asesor y viceasesor respectivamente de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional; Josefina Vidal Ferreiro, directora general de Estados Unidos de la Cancillería; y José Ramón Cabañas Rodríguez, embajador de Cuba en los Estados Unidos.

Juventud Rebelde