Uruguay: menos representación femenina en proceso electoral a pesar de la ley de cuotas

En el marco de las actividades del Día del Futuro y a convocatoria de la organización no gubernamental Cotidiano Mujer, se presentó un análisis de la aplicación de la ley de cuotas en las elecciones departamentales y municipales de 2015, del cual surge que no sólo –al igual que en las nacionales- no surtió el efecto deseado, sino que los frutos fueron menores.

En el mismo ámbito se hizo público un proyecto de ley para la implementación de la paridad a todos los niveles del proceso electoral.

Las investigaciones sobre la representación política de las mujeres se han centrado, en general, en el nivel más relevante del sistema político: el nacional parlamentario. Los niveles sub-nacionales (departamentales y municipales) concitan menos atención por las menores funciones asignadas.

La politóloga Verónica Pérez presentó un estudio sobre los resultados de la aplicación de la ley de cuotas en esos niveles postergados en las elecciones de 2015, a partir de los cuales se comprueba que impacta en las grandes circunscripciones electorales como el Senado y los legislativos departamentales; en las circunscripciones pequeñas como las alcaldías, la representación femenina obtenida fue menor en esas elecciones que en las de 2010.

Pérez explica que si bien los niveles sub-nacionales se consideran más “amigables” para las mujeres, por referir a ámbitos cercanos a la cotidianeidad de ellas y que en tanto cargos menos disputados pueden ser más accesibles al liderazgo femenino, además de que permiten ganar experiencia política y ser un “trampolín” en las carreras hacia otros cargos, datos recientes comparados de América Latina muestran que pueden ser tan adversos para las mujeres como los nacionales.

Menos electas en niveles sub-nacionales

En las elecciones de 2015, en los niveles sub-nacionales hubo 1.168 cargos en disputa: 19 para ejecutivos departamentales, 589 para legislativos departamentales, 112 para alcaldías y 448 para consejos municipales.

De las personas electas, un 83% fueron hombres y un 17% mujeres. En las elecciones de 2010 el porcentaje de mujeres electas fue de 23,6% y el de hombres 76,4 %, pese a que el número de alcaldías era menor (89 frente a las 112 actuales).

Por partido político, el menor porcentaje de representación femenina correspondió al Frente Amplio: 12,8%. El Partido Nacional alcanzó el 18,5% y el Partido Colorado el 16,7%.

Para Pérez, las causas de la falta de competitividad de las mujeres en este nivel de gobierno se centran en los filtros de selección de las canditaturas (grado en que las personas son “buscadas” para la política), los filtros de autoselección (grado en que las personas se sienten “preparadas” para política (recursos con los que cuentan como educación e ingresos y ambición por los cargos).

Otro factor lo constituyen los partidos políticos, barrera difícil de sortear por las mujeres, que son integradas de manera absolutamente minimalista (en las hojas de votación su presencia es escasa en los primeros lugares y aumenta hacia los últimos, aún pese a la cuota).

La mayoría de las candidaturas femeninas a los ejecutivos departamentales aparece en partidos que no tienen chances de ganar en el distrito o en sectores minoritarios dentro de los partidos que sí las tienen; y son más abundantes cuanto menor es la jerarquía del cargo en disputa.

Menos intendentas

De las 21 candidatas mujeres que se presentaron al cargo de intendenta en los partidos políticos mayores -Nacional, Colorado y Frente Amplio-, el menor porcentaje correspondió a este último: 19%.

En las hojas de votación para el nivel municipal, en el primer lugar (alcaldes) las candidaturas se repartieron en un 77,7% para hombres y un 23,3% de mujeres.

En los lugares del 2 al 5 (concejales), las candidaturas correspondieron en un 45,3% a mujeres y un 57% a hombres.

Pérez resume así los resultados de las elecciones de 2015 en los niveles sub-nacionales: descendió la presencia de mujeres en cargos ejecutivos (intendentas y alcaldesas), hubo un aumento significativo de la misma en las Juntas departamentales como consecuencia de la aplicación de la ley de cuotas. En los consejos municipales la cuota no tuvo efectos en la elección de alcaldes (as) porque los partidos no colocaron mujeres encabezando las listas de candidaturas, y tuvo un efectos modesto en la elección de concejalas según la magnitud del distrito.

Pese a ello, la politóloga concluye que la cuota sirve – y la composición de las Juntas departamentales lo demuestra- , porque mejora la competitividad de las candidaturas femeninas y la presencia de mujeres es relevante al tiempo de recomendaciones de política pública.

La cuota debe reeditarse o se debe avanzar hacia una ley de paridad, afirma Pérez, reconociendo que esta última permitiría equilibrar más aún la presencia de hombres y mujeres en los legislativos departamentales y mejorar el número de concejalas.

Cuidado con las suplencias

Pero advierte que tanto en el diseño de una nueva ley de cuotas como de una ley de paridad debe prestarse atención al régimen de suplencias, aludiendo concretamente a evitar “el caso (Graciela) Bianchi”, que renunció a su banca de senadora (optando por la de diputada que también había obtenido) a favor de un hombre. La propuesta es que primero, habría que evitar que una misma mujer sea candidata en dos cargos parlamentarios pero, si eso sucede debería ser cedida a una mujer.

Comentando de la presentación de Pérez, la edila frenteamplista Inés Coll , entre sus reflexiones sobre la competitividad de las mujeres, señaló las dificultades de ser edila sin remuneración y tener que destinar al trabajo remunerado 6 u 8 horas, sin perjuicio de las tareas también no remuneradas tradicionalmente adjudicadas a las mujeres.

La República