Elección resultó según predicción – Diario Prensa Libre, Guatemala

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

No hubo ninguna sorpresa en la jornada electoral de ayer, y Jimmy Morales se convirtió en el segundo candidato en la historia del país en ganar la Presidencia de la República en su primera postulación como candidato. Su contrincante, Sandra Torres, al ser vencida en las urnas, en una proporción muy cercana a los datos de la Encuesta Libre, dejó para otra oportunidad la elección de una mandataria. Morales se encuentra en una situación de ascenso, mientras Torres parece encaminarse a un cercano fin de su carrera política.

Así como en la primera vuelta Baldizón fue la figura por derrotar, por numerosas razones, en esta segunda confrontación ese papel fue representado por Torres, quien se convirtió sin proponérselo en la encarnación de la manera de hacer política que fue rechazada por los ciudadanos desde abril pasado y que llevó a la renuncia y encarcelamiento del presidente y de la vicepresidenta.

En el imaginario nacional, la figura del presidente de la República es vista como la de un monarca todopoderoso que todo puede arreglarlo. Ello es una de las causas por las que los votantes llevan al solio presidencial a alguien porque consideran que podrá hacer todos los cambios necesarios. Al fracasar por desidia, incapacidad, corrupción o una mezcla de todos esos factores, el castigo de los votantes es llevar a un representante de otro partido, o más bien de otra agrupación.

La realidad es distinta. El presidente no solo necesita equipo, sino debe tener operadores políticos en el Congreso, cuyo poder a veces casi omnímodo se puede convertir en el principal valladar para el cumplimiento de las promesas de campaña. Al llegar sin equipo y con pocos diputados, la capacidad de maniobra de Jimmy Morales luce en realidad precaria y lo hace parecer una víctima propicia de las marrullerías parlamentarias. Incluso la ayuda que le han ofrecido algunos sectores de poder evidentemente los beneficia a ellos. Esto puede provocar que en un corto tiempo se convierta en una especie de figura cuasi decorativa, alejada de las fuentes de decisiones.

Morales puede tener una de sus mayores fuentes de problemas en la esperanza de cambios que logró despertar. La paciencia popular no vivirá por mucho tiempo, con el agregado que los ciudadanos en general ya se dieron cuenta de la fuerza demoledora del rechazo ante los abusos de poder, no solamente de la corrupción. La vigilancia del accionar presidencial y gubernativo continuará y, entonces, cualquier acción incorrecta proveniente del Ejecutivo o de sus cuadros podrá poner en aprietos al Gobierno y a sus funcionarios.

Una de las más importantes características que debe tener el presidente Morales es no solo la voluntad política, sino también el valor político, la entereza y, sobre todo, el deseo de ingresar a la historia por la puerta grande.

Aunque inicialmente el ausentismo amenazaba la legitimidad del proceso, al final la asistencia a las urnas se convierte en una de las más altas en segunda vuelta, lo cual es muestra de la enorme expectativa que generaba esta elección y, por ende, el compromiso moral que ahora recae en la presidencia de Jimmy Morales y el partido FCN-Nación.

Prensa Libre