“La crisis política y la izquierda en Guatemala”. Artículo de la investigadora argentina Julieta Rostica en el que evalúa el desempeño de las fuerzas políticas de izquierda en las elecciones de septiembre pasado y los desafíos abiertos desde entonces [Especial para NODAL]

La crisis política y la izquierda en Guatemala

por Julieta Rostica

Grupo de Estudios sobre Centroamérica. IEALC-UBA

Los resultados de las elecciones generales de 2015 en el Congreso arrojaron un dato llamativo: una mayor participación de los partidos de izquierda y centro izquierda, los cuales sumaron aproximadamente el 15% de los diputados y diputadas, no habiendo superado el 5% en elecciones pasadas.[1] Estamos haciendo referencia a la sumatoria de los votos obtenidos por Winaq-URNG-Maíz (4,32%), Encuentro por Guatemala (6,24%), Convergencia por la Revolución Democrática CPO-CRD (3,84%) y Movimiento Nueva República (0,90%).

Durante las elecciones generales pasadas, en 2011, la izquierda se presentó bajo un Frente Amplio integrado por Winaq, UNRG-Maíz, Alternativa Nueva Nación y Movimiento Nueva República. Juntos consiguieron tan sólo un 1,90%. Encuentro por Guatemala se había presentado junto a un partido de centro derecha (Visión con Valores) habiendo obtenido un 3,80%. El mejoramiento de los índices en las actuales elecciones, no obstante, se explica más por la crisis política que por la ruptura de estas alianzas.

La novedad de este año lo constituye Convergencia CPO-CRD, un partido que no existía en las elecciones de 2011 y que se postuló en 2015 para representar los intereses de los pueblos mayas de Guatemala, sin binomio presidencial. Pero proviene de Alternativa Nueva Nación. Pablo Monsanto, su secretario general, quien había asumido la dirección de las FAR (la fracción marxista más ortodoxa de la URNG) durante el conflicto armado interno, frente al fracaso en las elecciones pasadas, se unió a las organizaciones sociales y mayas aglutinadas en la Convergencia por la Revolución Democrática (CRD) y el Consejo del Pueblo Maya (CPO), lo cual le dio un viso de renovación. Convergencia CPO-CRD recupera algunos de los principios que movilizaron al movimiento maya durante los años noventa y los radicaliza. Propone una nueva Constitución Política que reconozca un Estado con democracia plurinacional y la regulación de un régimen de autonomías para los pueblos indígenas, por ejemplo.

La URNG (Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca), aquella organización político-militar que hacia fines de 1998 se convirtió en un partido político como consecuencia de la firma de los Acuerdos de Paz, a pesar de contar con una vastísima experiencia política (también militar), junto a Winaq, obtuvo los mismos escaños en el Congreso que Convergencia CPO-CRD. En su plataforma política conjunta también consta la “refundación del Estado para construir el Estado plurinacional, multilingüe e intercultural”, pero evidentemente hay un sector de la población que prefiere optar por nuevas organizaciones. Paradójicamente, Rigoberta Menchú, la premio Nobel de la Paz, no es una líder de los y las indígenas de Guatemala y, de hecho, en 2011, cuando se presentó como candidata a la presidencia sacó tan sólo 142599 votos. Diferente es el caso de Amílcar Pop, secretario general de Winaq, un destacado intelectual maya-q’eqchi’ y diputado por el partido que puede seguir siendo un interesante referente.

La actual crisis de representación en Guatemala y el resultado de las elecciones plantea un desafío para los partidos de izquierda tradicionales y sus viejos dirigentes que no están logrando encontrar respuestas y propuestas a las necesidades de la población rural y/o indígena de Guatemala. Según los datos manejados por el Instituto Nacional de Estadísticas, estamos hablando de que poco más del 50% de la población total de Guatemala reside en el área rural y que el 40% de la población se autodenomina indígena. Si bien la izquierda y centro izquierda ha mejorado su lugar en el Congreso seguramente por el empujón de la crisis, tampoco ha logrado canalizar mayor cantidad de votos provenientes de la fervorosa movilización urbana. El factor juventud no fue nada desdeñable en la misma. ¿Será posible una nueva izquierda en Guatemala? Tal vez el Movimiento Semilla, integrado por académicos como Edelberto Torres-Rivas o Irma Alicia Velásquez, pueda emprender la reinvención deseada.

 

[1] Véase la nota de Alexis Cerezo en http://www.nodal.am/2015/09/guatemala-entre-dos-crisis-por-alexis-cerezo/