Se realiza la marcha “De Tlatelolco a Ayotzinapa: 47 años de lucha contra la impunidad”

Con la asistencia de padres de familia de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, el próximo viernes concluirá la jornada “De Tlatelolco a Ayotzinapa: 47 años de lucha contra la impunidad” con una marcha que partirá de la Plaza de las Tres Culturas al Zócalo capitalino.

En conferencia de prensa los integrantes del Comité del 68, Félix Hernández Gamundi y Romeo Cartagena, resaltaron que la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa el año pasado ocurrió en un contexto en el que preparaban su participación en la marcha por el 46 aniversario de la matanza de Tlatelolco.

Al considerar a los 43 como “víctimas de la violencia de Estado”, Cartagena hizo un símil entre la matanza de Tlatelolco y los hechos de Iguala ocurridos en 2014, por lo que son “crímenes en que se articularon fuerzas legales e ilegales de un mismo régimen: el Ejército y policías unidos con francotiradores y el batallón Olimpia en Tlatelolco y Guerreros Unidos en Iguala”.

Cartagena señaló que el caso Iguala se sumó a “una cadena de tragedias” desatadas hace 47 años y que “son parte de una violencia reiterada del régimen” y tienen un común denominador: la impunidad.

A nombre de los integrantes del Comité 68, Cartagena exigió la consignación de “más de 50 averiguaciones previas que fueron concluidas por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP)”, que se procese una vez más al expresidente Luis Echeverría Álvarez por las masacres estudiantiles de 1968 y del 10 de junio de 1971, así como “se llegue a fondo” en las investigaciones de la desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa “y se castigue a los responsables, independientemente de su cargo público y participación en los hechos”.

Los integrantes del Comité 68 hicieron un llamado a los miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de visita de trabajo en el país, para que consideren “los genocidios del 2 de octubre de 1968 y 10 de junio de 1971 como antecedente paradigmático de violaciones a los derechos humanos en México”.

Al señalar que la movilización de este año se inscribe en el Día Internacional de la No Violencia, aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, los miembros del comité organizador de la manifestación de este año convocaron a los asistentes a no caer en provocaciones y condenaron la violencia.

Félix Hernández Gamundi hizo un llamado al Gobierno del Distrito Federal a no movilizar fuerzas policiacas en tanto que convocó a personas encapuchadas –los llamados “anarquistas”– a “acatar las reglas” de la movilización estudiantil para recordar el 47 aniversario de la matanza de Tlatelolco.

Al asegurar que la presencia policiaca es una “provocación” a la violencia, Hernández Gamundi insistió en llamar al gobierno de Miguel Ángel Mancera a “abstenerse de enviar fuerzas policiacas y desplegar operativos”.

En el caso de grupos de personas vestidas de negro y encapuchados, que en anteriores marchas han provocado destrozos en inmuebles, el exdirigente estudiantil del Comité Nacional de Huelga (CNH) dijo que serán “bienvenidos con la premisa de que es una marcha pacífica y respeten las reglas de conducta”.

Hernández Gamundi recordó que en años anteriores “hubo marchas complicadas” porque se registraron actos de provocación, “cobijados por las fuerzas de seguridad en muchos casos”.

También resaltó que en movilizaciones organizadas por el Comité 68 para recordar los ataques a estudiantes el Jueves de Corpus de 1971 se pudo documentar con videos que policías “promovieron” la violencia, en tanto que en celebraciones recientes en las que no hubo cerco policiaco las marchas se desarrollaron de manera pacífica.

Luego puntualizó que “el grado de violencia es inversamente proporcional a la presencia policiaca”, por lo que insistió en su llamado al gobierno de Mancera para no instalar cercos el próximo viernes.

Max Alcántara, estudiante de la Facultad de Ciencias de la UNAM y quien fuera integrante del movimiento #Yosoy132, se refirió a los simulacros policiacos realizados el 23 de septiembre en la explanada de Bellas Artes, lo que calificó como un “acto de intimidación” hacia las organizaciones que se movilizarán este viernes 2 de octubre.

Además, denunció la instalación de un “dispositivo policial desproporcionado, dirigido a provocar a los estudiantes”, a quienes suelen catear en la estación del metro Tlatelolco, a donde llegan los contingentes de organizaciones sociales para participar en la conmemoración.

Incluso, responsabilizó a las autoridades capitalinas de la infiltración de grupos porriles para desestabilizar la movilización, por lo que hizo un llamado a organizaciones sociales a “sumarse a la observación antes, durante y al término de la marcha”, sobre todo en los ingresos a los Metros que están en la ruta de salida de la movilización y colindantes con el Zócalo.

Alcántara anunció un proyecto por fundar una organización nacional de estudiantes universitarios, por lo que convocó a un encuentro en la UNSM el próximo 9 de octubre.

Al ser cuestionados por los reporteros sobre la posible participación de los “anarquistas”, Hernández Gamundi dijo que todas las organizaciones y colectivos que pretendan sumarse a la movilización serán “bienvenidos si es que participan apegados a las reglas de seguridad y conducta de la marcha, toda vez que a los organizadores les corresponde garantizar la seguridad”.

En la conferencia de prensa estuvieron Yohuven Aragón y Rigoberto Osorio, representantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), en la que están organizados los normalistas rurales del país.

Al recordar que hace un año los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecieron en su intento por acudir a la conmemoración del 46 aniversario del 2 de octubre, los estudiantes responsabilizaron a “los tres niveles de gobierno ante el hostigamiento que viven las normales rurales”.

Tras exigir justicia en el caso de Ayotzinapa, los integrantes de la FECSM hicieron un recuento de recientes actos de represión hacia las normales rurales, en Michoacán y Tlaxcala.

Zocalo