Entra gobierno, sale gobierno; cambian ministros y nada de nuevo o creativo acontece. Testimoniamos que, en realidad, simplemente no hay gobierno. Estamos bajo la dictadura del capital financiero y del pensamiento único. En otras palabras, el poder no está en el gobierno. ¿Dónde está?

En los días de hoy se vive realmente una transición en la economía, no por disposición o voluntad de los gobernantes, sino por el inicio de un nuevo ciclo en el país dominado por el capitalismo transnacional. Regresamos al ciclo de la ronda financiera, aquel que privilegia la especulación financiera. En el gobierno, apenas incompetencia y perplejidad.

El país es una pieza muy importante en ese casino global pues es el país que paga las más altas tasas de interés del mundo. Recuérdese que Estados Unidos había prácticamente bajado a cero sus tasas de interés y que hoy comienza a reverter eso, ya ofrece una tasa razonable, todo para mejor adecuarse a ese nuevo ciclo.

Ese nuevo ciclo es consecuencia de la crisis, o agotamiento del ciclo anterior, el ciclo de las commodities. Se acabó la euforia y los precios de las materias primas, particularmente granos, minerales y petróleo se despeñaron. Ese ciclo de las commodities por su vez, tuvo inicio cuando de la quiebra general de los grandes bancos y financieras que durante años se hartaron con la especulación financiera.

Ayuda a entender eso observar el movimiento del mega especulador George Soros. En el auge de su etapa especulativa era él quien, a través de sus agentes, realmente trazaba las líneas seguidas por los comandos de la economía y de las finanzas en un país como Brasil. Inseguro en el casino, ante la quiebra general de los bancos y financieras vino a Brasil y pasó a invertir masivamente en commodities. Claro que ha sido acompañado por los grandes formadores de capital, los fondos y la banca y los grandes conglomerados transnacionales.

Impresionante el volumen de tierras adquiridas y el volumen de productos primarios exportados. Y, peor, sin control. En el auge, ganaron mucho, pero mucho dinero. ¿Dónde está ese dinero? Mejor sería preguntar hacia adonde no fue el dinero. Lo cierto es que no fue para servir al Estado y a la nación. Los recursos que le sobran al Estado mal alcanzan para pagar los gastos corrientes. La mayor parte va para remunerar los especuladores de aquí y del exterior. En 2015, por ejemplo, Dilma hizo un corte de 80 mil millones de reais en los gastos para garantizar el ajuste fiscal exigido por el mercado, al tiempo que ese mismo mercado abocaba nada menos que mas de un billón de reales (eso mismo, con doce ceros). en intereses y amortización de la deuda. Deuda que no para de crecer y ya alcanzó 2.6 billones de reais en 2016. Hay que agregar que ese dinero también es utilizado para la compra y fusión de empresas aumentando la concentración de poder y la descapitalización brasileña y latinoamericana, pues todo lo que ocurre aquí es paradigma para la coyuntura continental.

De repente los precios de las commodities vienen abajo. Claro. Todo sin planificación y en sentido contrario a las necesidades de las naciones y los estados, todo al gusto de la especulación financiera. En 2015 por ejemplo, ya eran 83 mega productoras de azúcar y alcohol cerradas y otras 70 en régimen de insolvencia. El dinero acumulado precisa tener una destinación. Se inicia entonces una fase de regreso a los años de oro de la especulación financiera.

En Argentina, con el gobierno ya capturado por los agentes del capital (FMI, Banco Mundial y Casa Blanca) ocurre el retroceso al menemismo, a las fechorías de Menem que tal como Fernando Henrique Cardoso desmontó la estructura productiva y la infraestructura del país para imponer la dictadura del capital financiero. En resumen, desmonte del Estado y financierización de la economía. Macri fue claro, no dejó ninguna duda con los decretos que firmó en sus primeros días en la presidencia.

En Brasil el proceso parece que ocurre sin que el gobierno se de cuenta. Más parece que ese gobierno está en la luna, completamente fuera de la realidad, o navega al sabor de las olas y los vientos. ¿Hacia dónde irá?

Todo eso ocurre por falta de un proyecto nacional, por ausencia de una propuesta de gobierno autónomo, y también por falta de coraje política para poner en práctica políticas contrarias a la dictadura del capital financiero. Perplejidad e incompetencia ante del pensamiento único impuesto por los voceros del sistema de dominación, los grandes medios de comunicación escritos y electrónicos.

Es de reírse cuando apuntan que la crisis o el desgobierno es cosa del PT o de Lula o de Dilma. Esa es la situación de un país prisionero de la dictadura del capital financiero de arrasar, desde los gobiernos de Fernando Collor o Fernando Henrique y tuvo inicio con la captura del Estado lograda con el golpe de 1º de abril de 1964.

De Fernando Henrique nada se podría esperar, pues sabidamente era un agente a disposición de los propósitos del Imperio. La historia lo condenará. Sus seguidores o heredereos en el PSDB tampoco tienem propuestas que modifiquen el status quo.

El PT meramente perdió la oportunidad de poder gobernar. Perdió con Lula y después con Dilma la oportunidad de cambiar de rumbo, de asumir el control del poder con apoyo popular y ejecutar un proyecto de desarrollo. Cobardemente (o premeditadamente) prefirió entregar (o dejar) el comando en manos de los mismos. La Carta a los Brasileños fue la capitulación del PT como partido de trabajadores con banderas socialistas e integracionistas. Se ha vuelto el gobierno de lo mismo, apenas con algunos atisbos que le daban la apariencia de gobernar para el pueblo. Dilma también prefirió quedar con lo mismo.

Es de notarse, con atención, que la oposición en ningún momento contesta la línea del gobierno, no presenta ninguna propuesta sobre cómo conducir la economía. Es pura disputa del poder por el poder, por las prebendas del poder, ya que en realidad sabemos quién es que realmente manda.

Será cada vez más difícil revertir el camino impuesto por esa dictadura en Brasil. La destrucción del parque industrial y la concentración de la propiedad solo avanzan.

Para liberarse de esa dictadura, el país precisa de un proyecto. Un amplio frente político y social en torno de un proyecto de salvación nacional, de recuperación de la soberanía. Principalmente eso: soberanía. Recuperar la capacidad de decisión para los brasileños, tener el Estado y el gobierno a servicio de la nación.

Frente y Movimiento. Eso no es una invención nueva. Es lo que están buscando construir en España y Portugal al que parece inspirados en Bolivia de Evo Morales. Hay que crear algo nuevo y los líderes, sin duda, surgirán en el proceso. Y ya hay algunas cabezas pensantes defendiendo que es necesario recuperar la soberanía y tener un proyecto que priorice la industrialización (re industrialización) y el empleo y, principalmente, la educación. Ya hay varios discursos afinados con las necesidades del Brasil actual. ¿Serán capaces de marchar juntos? ¿Abandonarán proyectos personales para abrazar una propuesta colectiva?

Ciro Gomes, en entrevista, reconoció que el PT ya era, que sería un retroceso el retorno de Lula. Sin duda, pues Lula ya comprobó a lo que se proponía. Tenía un proyecto de poder, no un proyecto para Brasil. Leonel Brizola sabía de eso e hizo todo lo que estuvo a su alcance en el intento de ponerlo en el camino que le parecía el cierto, cerrar un acuerdo en torno de un proyecto de desarrollo. Se frustró Brizola y se frustró también la nación. Ahora puede ser que sea tarde para que resulte el proyecto de re fundación del PT propuesto por lo que de mejor todavía sobrevive en el partido

Un Puente para el Futuro, lanzado por el PMDB, el mayor partido del país, es el mismo del mismo o lo mismo que nada. Es un puente que no tiene punto de partida ni de llegada. Y ¿va a liderizar con quién? ¿Con Eduardo Cunha? ¿Con Michel Temer?

Es urgente, en esa coyuntura, desencadenar ese Frente y ese Movimiento en torno de un proyecto de salvación nacional. ¿Qué proyecto? Vamos discutir el proyecto en el proceso a partir de propuestas. Algunos líderes partidarios que están en eso pueden dar el arranque para la formación de un frente y presentar las primeras propuestas para discusión. Discusión de las propuestas en todos los niveles de los partidos que integrarán el frente. Pero ese frente no resultará si se hace solo con partidos. Es preciso que ese movimiento movilice a todos los sectores interesados en participar en la discusión sobre qué proyecto de país es necesario, qué democracia queremos, qué tipo de desarrollo es más apropiado. La universidad, o mejor, la juventud tiene que asumir esa búsqueda, así como los movimientos populares, las organizaciones sociales.

Es natural que en un proceso como ese maduren los líderes y surjan nuevos líderes que serán los ejecutores de la voluntad popular una vez sometida ese frente y sus propuestas al escrutinio universal. Fuera de ese camino es la repetición de lo mismo. Y, ya, ¡basta de lo mismo!

*Periodista brasileño, fue corresponsal de agencias de notícias en varios países de América Latina, editor de periódicos en São Paulo, La Paz y Lima, asesoró organismos internacionales, estuvo en Cuadernos del Tercer Mundo desde su fundación en 1975 hasta su extinción en 2005. Es presidente honorario de la Asociación Brasileña de la Propiedad Intelectual de los Periodistas, integra el consejo director de la Asociación Brasileña de Anistiados Políticos y actualmente es el editor de la revista virtual bilingue Diálogos del Sur.