Eduardo Huerta es funcionario del Servicio de Salud de Coquimbo hace 20 años y, según relata él mismo, nunca ha escondido su homosexualidad. Ni en su casa ni en su trabajo, donde asegura que es respetado por su profesionalismo. Hoy se dedica justamente a promover un trato igualitario y sin prejuicios, de parte de los funcionarios de la salud, hacia la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), en los consultorios y hospitales públicos.

“No podría hacer este trabajo mintiéndome a mí mismo o al resto. Pero puedo imaginar el desgaste que debe ser tener que inventar una vida, donde la polola es en realidad un hombre, y que si cuentas lo increíble que lo pasaste el fin de semana, lo hagas teniendo mucho cuidado con el género que usas”, cuenta.

Si bien asegura que su entorno laboral ha sido inclusivo, su caso no es el común denominador en Chile. De acuerdo al primer estudio sobre discriminación sexual y trabajo dependiente, elaborado por la consultora Gestión Social y la Fundación Iguales, ocho de cada 10 personas LGBT no visibiliza su orientación sexual o de género ante sus jefes directos (ver infografía).

“No se trata de que las personas tengan que andar gritando que son gay, pero tampoco hay heterosexuales que lo oculten. Muchos gays y lesbianas ocultan a sus parejas o se excluyen de instancias como las fiestas de fin de año o de poner una foto sobre su escritorio”, indica Luis Larraín, presidente de Fundación Iguales.

Asegura que algunas personas, en esas situaciones, no quieren ser discriminados o perder privilegios, desventajas que se hacen aun más notorias en regiones, tanto a la hora de buscar empleo como durante el desempeño laboral. “Si te toca un jefe o compañeros homofóbicos lo puedes pasar muy mal”, dice una profesional lesbiana que entrega su testimonio en el estudio.

“En la medida que todos nos sintamos en confianza, no sólo en términos de diversidad sexual, sino también religiosa o racial, mayor es el despliegue de talento y más productividad se logra, lo que está respaldado por estudios en todo el mundo”, dice Juan Pinochet, gerente de Gestión Social.

Para Rolando Jiménez, vocero de Movilh, el profesionalismo no se relaciona con la orientación sexual, y apunta que la discriminación laboral irá cambiando con el Acuerdo de Unión Civil. “A esa ceremonia asisten los familiares, pero también los compañeros de trabajo o estudio. En paralelo estamos trabajando con diferentes empresas e instituciones, como Gendarmería y las policías, para generar criterios de inclusión con buenos resultados hasta ahora”, señala Jiménez.

La Tercera