La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) admitió tramitar una demanda contra el Estado de Chile por prohibir a Sandra Pavez, una ex monja lesbiana, dar clases de religión en un colegio público debido a su orientación sexual.

“No puede ser que se haga callar a una persona que quiere hablar de Dios por tener una orientación sexual diferente. Lucharé hasta el final para que quede un precedente en la historia”, dijo este martes Pavez durante su primera comparecencia ante los medios después de que hace unos meses se le comunicara la decisión de la CIDH.

En 2007, después de 22 años impartiendo clases de religión en una escuela de Santiago, Pavez recibió una llamada del obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González Errázuriz.

“Me dijeron que se habían enterado que era lesbiana y me exigieron que dejara mi pareja y acudiera a un psiquiatra de la Iglesia católica. Yo me negué y nunca más pude ingresar a un aula”, explicó Pavez a Efe.

La iglesia se valió de un decreto creado en 1984 durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, el que señala que la institución católica tiene la potestad para decidir quién es “idóneo” para impartir clases de religión.

“Es inaceptable que el Estado de Chile le otorgue herramientas a la jerarquía católica para definir quién es idóneo para impartir clases de religión en colegios públicos”, criticó el líder del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), Rolando Jiménez.

La organización interpuso en 2008 la demanda a la CIDH contra Chile por lo que considera un “contubernio” entre la institución religiosa y el Estado chileno.

Tramitación de la demanda

El pasado 21 de julio de 2015, la Comisión acogió a trámite la demanda tras considerar que la actuación del Estado de Chile vulneró distintos artículos de la Convención Interamericana como la no injerencia en la vida privada y la igualdad ante la ley.

“Creemos que esta va a ser una lucha simbólica y política muy importante para América Latina y Chile. Permitirá desarmar la confabulación y vulneración de derechos en el que se hacen cómplices el Estado chileno y las jerarquías de la Iglesia católica”, afirmó Jiménez.

Tras la admisión a trámite de la demanda, el camino más fácil para Chile es iniciar una salida amistosa en la que se “derogara el artículo 924 y se ofrecieran disculpas y reparaciones a Sandra”, señaló el líder de la agrupación homosexual.

De lo contrario, el proceso seguirá adelante en la Comisión y, muy probablemente, según Jiménez, la Corte emitirá una nueva condena por vulneración de derechos fundamentales, “con el desprestigio que esto implica para la institución del Estado”.

“Pensaba que la Iglesia católica chilena era mucho más humana y aceptaba a las personas tal y como eran, me ha decepcionado muchísimo”, expresó Pavez, quien a pesar de todo dice estar “tranquila”, pues está convencida de que, a diferencia de la institución, Dios no la juzga por su orientación sexual.

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