Una investigación realizada por la Universidad Central, evidencia la presencia de mercurio metálico en el aire de Bogotá, y mercurio orgánico en el agua y el suelos de la capital. Este material se presenta en niveles superiores a los límites máximos permisibles de acuerdo con lo estipulado en el documento.

Los resultados del trabajo hecho por el Departamento de Ingeniería Ambiental de la institución educativa, demuestran la existencia del metal pesado en el sistema urbano capitalino y la necesidad de tomar medidas para reducir su flujo en productos de consumo masivo, remediar áreas contaminadas y ampliar los estudios toxicológicos.

Explica entonces que aunque los contaminantes más comunes en el ambiente urbano son los óxidos de nitrógeno y azufre, el material particulado (PM), el monóxido de carbono y el ozono troposférico para el aire; se evidencia que existen otras especies químicas más peligrosas por su nivel de toxicidad que representan un enorme riesgo a la salud de las personas.

En este orden de ideas, recuerda que en Colombia existe un marco normativo que establece los niveles máximos permisibles para algunos de estos contaminantes en el ambiente, sin embargo, advierte que en la capital ni siquiera existen estudios coordinados de la situación del mercurio en el ambiente.

Situación similar se registra con el Convenio de Minamata y la Ley 1658 de 2013 que establecen el marco normativo del compromiso que Colombia tiene frente a la reducción y eliminación del mercurio en el territorio nacional, definiéndose un plazo no mayor a diez años para procesos industriales y de cinco años para el sector minero.

No obstante, estas disposiciones tampoco contemplan la identificación, el monitoreo, ni la remediación de ambientes contaminados con este metal pesado.

Vale mencionar que en los centros urbanos se concentra más del 50 % de la población nacional que consume y desecha una gran cantidad de productos con mercurio añadido, tales como bombillos ahorradores fluorescentes, baterías, amalgamas, entre otros.

“Estos representan un riesgo para la salud y el ambiente, ya que su ciclo tiende a incrementar su bioconcentración y bioacumulación”, puntualiza la investigación.

Es preciso mencionar que el estudio tomó muestras de las localidades de Bosa, Santa fe, Soacha y Usaquén, así como información existente tanto para las localidades de Ciudad Bolívar y Engativá, como para la parte baja del río Tunjuelo, y concluye que las zonas con mayor concentración de mercurio se ubican al occidente de la capital.

Algunas de las principales razones por las cuales se da la presencia del mercurio en el ambiente bogotano son, según el trabajo, la inadecuada gestión ambiental por parte de unidades productivas y de servicios que lo utilizan como insumo o materia prima, la acumulación histórica en zonas productivas de alto impacto, y la baja articulación en la gestión por parte de los organismos de control.

También, argumenta que esta situación se da por el desconocimiento, por parte de la población, sobre la disposición de productos con mercurio añadido, tales como pilas, bombillos, amalgamas y pesticidas, entre otros.

El Colombiano