Por unanimidad, los 15 países miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aceptaron la misión, encargada por la mesa de diálogos de La Habana (Cuba), de coordinar un mecanismo tripartito que verifique y monitoree el cese del fuego bilateral y definitivo y de hostilidades, así como la dejación de las armas por parte de la guerrilla.

La noticia reviste importancia trascendental para el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, ya que constituye un firme respaldo internacional a las negociaciones que buscan poner fin al conflicto colombiano. El presidente Juan Manuel Santos agradeció este espaldarazo a la ONU y a la comunidad internacional. “Ya no vamos solos hacia el fin de esta guerra”, afirmó, e invitó a dejar atrás los odios del pasado y que unidos saquemos adelante la paz. Anunció, además, que participará, en Quito, en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), “para formalizar su contribución en esta misión especial”. En ese escenario, la oficina del portavoz del Secretario General de la ONU para Colombia, le solicitó al Secretario General Adjunto para Asuntos Políticos, Jeffrey Feltman, que inicie conversaciones con los miembros del organismo regional en torno a sus contribuciones a la misión.

La resolución (2261 de 2016) establece que la misión política que participará en el proceso tendrá un período de 12 meses, como componente internacional y coordinador del mencionado mecanismo tripartito. Estará encabezada por un representante especial del secretario general de las Naciones Unidas e iniciará los preparativos de inmediato, incluso sobre el terreno. Se espera que en el menor tiempo posible presente las “recomendaciones detalladas al Consejo de Seguridad, para su examen y aprobación, en relación con el tamaño y los aspectos operacionales y el mandato de la misión”.

Del documento se desprende que, una vez firmado el acuerdo de cese del fuego entre el Gobierno y las Farc, la misión iniciará su trabajo 30 días después. La ONU espera que la Celac defina su colaboración y el Consejo de Seguridad le solicitó también al secretario general que le informe sobre el cumplimiento del mandato de la misión “cada 90 días a partir del comienzo de sus actividades de vigilancia y verificación, y después de la terminación de la misión”. Asimismo, queda abierta la posibilidad de prorrogarla a petición conjunta del Gobierno de Colombia y las Farc.

Precisamente, al tiempo que los países miembros del Consejo de Seguridad discutían la aceptación de la misión encargada por las partes, el jefe negociador del Ejecutivo, Humberto de la Calle, reveló algunos detalles respecto a la manera como operará dicho proceso. “Es una misión política, sin armas, sin cascos azules, es una misión que implica un enorme despliegue humano en Colombia, con unos costos elevados que serán asumidos por la ONU. Ahora, este es un problema donde las capacidades concretas de Naciones Unidas en el terreno dictarán la última palabra en términos de sitios donde se ubicará la guerrilla y la dejación de las armas”, expresó De la Calle.

En este sentido, enfatizó que las zonas de concentración de la guerrilla serán acordadas con el Gobierno, teniendo en cuenta los lineamientos de la ONU. “Es un impulso enorme, no sólo a la eficacia de las conversaciones, sino que es un golpe de realismo. De aquí en adelante cesa la retórica”, expresó De la Calle.

Y agregó: “Lo que está claro es que no habrá armas en manos de las Farc y que el garante frente a la comunidad internacional y nacional es Naciones Unidas, y eso es un hito fundamental para lo que sigue. El cese del fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, implica en manos de ese componente internacional garantías para las Farc y para la sociedad colombiana”.

De la Calle explicó que esta resolución funciona como una escalera eléctrica, en donde es difícil devolverse y que quien se quiera bajar, tendrá que lanzarse por la barandilla y pagar el enorme precio político. Sin embargo, se abstuvo de calificar este paso como el de la irreversabilidad del proceso de paz en La Habana. De otro lado, el negociador del Gobierno refirió que los términos del cese bilateral, de la concentración de la guerrilla y de la refrendación de los acuerdos están aún en discusión.

Al respecto, agregó: “El siguiente paso es el de la refrendación. El Gobierno tomó la decisión de convocar a un plebiscito y de establecer un sistema que permita en el Congreso dictar leyes con enorme eficacia y un cúmulo de facultades en cabeza del presidente para la implementación precoz de los acuerdos. Hay una discrepancia con las Farc, que insisten en el tema de la constituyente, nosotros en el plebiscito, pero sobre todo yo quisiera valorar el gran valor democrático de que las partes hayan decidido que sean los colombianos los que dirán la última palabra”.

Finalmente, De la Calle enfatizó que el tema de zonas de ubicación de las Farc está en discusión y que cuando se habla de ocho zonas, como han dicho algunos medios, se refiere a las zonas de presencia en las cabeceras de la delegación tripartita encabezada por Naciones Unidas. El 2 de febrero el equipo negociador regresará a La Habana para retomar su trabajo a partir de la creación de una comisión ejecutiva –anunciada el viernes pasado– en que tendrán asiento cuatro personas, encargadas de tomar decisiones y coordinar una serie de subcomisiones: la de fin del conflicto, la de género, de cárceles o de refrendación.

El Espectador

“Ahora no vamos solos, sino de la mano de todo el mundo al fin de esta guerra”: Santos

“Este es un gran espaldarazo de la máxima instancia del mundo a todos los colombianos”, con esta frase el presidente Juan Manuel Santos se refirió a la decisión de las Naciones Unidas de avalar la petición hecha por el Gobierno colombiano para que una misión del organismo sea el encargado de la verificación del cese del fuego bilateral y la dejación de armas, como último paso para el fin del conflicto con las Farc. (Vea: ONU aceptó hacer la verificación del fin del conflicto)

Santos resaltó que se trata de un paso histórico para Colombia, que de ahora en adelante cuenta con el aval internacional para marchar hacia la paz. Indicó que la resolución fue aceptada por la ONU “en los mismos términos en que la pedimos, exactamente como se acordó en la Mesa de Conversaciones” y recordó que “en más de 70 años de las Naciones Unidas, solo 14 resoluciones han sido votadas y copatrocinadas por los 15 miembros del Consejo de Seguridad”, con el fin de enfatizar en la importancia del consenso absoluto de los integrantes de la asamblea general.

“Hay que ver las referencias tan positivas que se han hecho en los últimos días sobre Colombia. Lo que dijo el presidente Barack Obama sobre el extraordinario progreso que ha tenido nuestro país (…) lo que dijo el Fondo Monetario Internacional, que nos mantiene en sus pronósticos como líderes de crecimiento en la región a pesar de las dificultades (…) o el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien dice que los colombianos tal vez no reconocemos que lo que está pasando es histórico. Y eso es cierto: lo que está pasando en Colombia, lo que pasó hoy con la ONU, es histórico”, puntualizó el mandatario”.

En medio de la rueda de prensa dada en la noche de este lunes, el mandatario explicó que la misión internacional es netamente de verificación y que la seguridad de los colombianos correrá por cuenta de la fuerza pública. Indicó además que las ocho zonas en las que se ubicará la Misión Especial de verificación del cese bilateral al fuego y dejación de armas serán definidas por la mesa de negociación, no obstante, estas aún no serán definidas.

Para finalizar, Santos dejó claro que si la misión de la ONU presencia eventuales delitos en medio del posconflicto, será la justicia ordinaria la encargada de este tipo de hechos pues “no es producto del conflicto” y no debe entrar en la justicia transicional.

De su lado, la canciller María Ángela Holguín sostuvo en la tarde de este lunes que aunque la implementación de la misión especial con observadores no armados iniciará una vez se de el cese definitvo, el montaje comenzará inmediatamente. En ese camino, explicó, el propósito es que la firma del acuerdo final entre el gobierno y la guerrilla de las Farc se consolide en marzo, aunque aclaró que lo importante, más que la fecha, es que “ la paz cada vez está más cerca.

El Espectador

Gobierno y Farc determinarán zonas de concentración

El presidente Juan Manuel Santos aclaró que no serán las Naciones Unidas, sino la mesa de negociaciones de La Habana las que definan el número de zonas y la ubicación de las mismas, donde se concentrarán los guerrilleros desmovilizados de las Farc.

Desde la Casa de Nariño el mandatario aseguró que “quienes determinan donde quedan ubicadas las zonas son las dos partes y eso no ha sido definido”.

“La mesa de negociación determina las zonas, por supuesto que la ONU de acuerdo con su capacidad y a la experiencia que tiene”, dirá la capacidad que tienen para llevar a cabo la misión, “va a tener digamos voz”, pero la decisión la toman las partes en la negociación.

Explicó que las ocho zonas mencionó el jefe del Equipo Negociador, Humberto De la Calle “se refiere a ocho sitios donde la ONU ha creído que debería estar para poder controlar todo el territorio nacional, para poder estar presenten y cerca de prácticamente todos los sitios donde ellos creen que van a estar esas zonas”.

Se trata de puntos estratégicos donde las Naciones Unidas han señalado como sitios donde ubicarían “sus oficinas”, con el objetivo de hacer adecuadamente la verificación.

La seguridad en las zonas de concentración estará a cargo de la Fuerza Pública

El presidente Santos enfatizó que mantener el orden público en las zonas de concentración de las Farc, estará a cargo de la fuerza pública.

Explicó que “el mantenimiento de la seguridad corre por cuenta de la fuerza pública colombiana, eso nunca ha estado en tela de juicio y la seguridad de todos los colombianos incluyendo los que están en las zonas que van a verificar”.

Los delitos cometidos en las zonas de concentración serán llevados a la justicia ordinaria

De esta manera el jefe de Estado explicó que cualquier violación al cese bilateral al fuego, a la dejación de armas o cualquier tipo de delito común que se cometa por los guerrilleros dentro de las zonas donde de concentración se llevará a la justicia ordinaria.

“Si cualquier persona durante esa misión de verificación, dentro de esas zonas comete un delito, un atraco, un asesinato, una violación, eso va a la justicia ordinaria, no va a la justicia transicional, porque no es producto del conflicto, es una infracción ordinaria o un delito ordinario y va a la justicia ordinaria”, precisó el mandatario.

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