Por Carmen Muñoz

El próximo 22 de enero Evo Morales se convertirá en el presidente de Bolivia que más tiempo ha permanecido en el poder. Pero por primera vez en estos diez años el primer mandatario indígena del país andino se enfrenta a una consulta electoral de incierto futuro. Cuando el bolivarianismo vive un retroceso en el continente (Argentina y Venezuela), las encuestas pronostican un reñido resultado en el referéndum del 21 de febrero, en el que se consultará a los bolivianos sobre una reforma constitucional que permitiría a Morales presentarse a las elecciones de 2019 y aspirar a un cuarto mandato consecutivo (2020-2025). En el último sondeo realizado por Equipos Mori para el diario «El Deber», el 41 por ciento de los bolivianos apoya la reforma, frente a un 37 por ciento que se opone, con un 11 por ciento que se negó a revelar el sentido de su voto y un 8 por ciento de indecisos. El canciller boliviano durante toda esta década, David Choquehuanca (Huarina, La Paz, 1961) destaca que el número de bolivianos que viven en la extrema pobreza ha pasado de 38 a 17 de cada cien ciudadanos. Choquehuanca, también de la etnia aimara, ha asegurado durante su paso por Madrid antes de participar en un acto académico en la Universidad de Salamanca que piensa «acompañar a Evo Morales hasta que él lo decida» y que el gobernante «sigue trabajando del alba a la medianoche».

-Por primera vez en una década las encuestas auguran un reñido resultado en las urnas. En Argentina el kirchnerismo ya es historia y en Venezuela la oposición al chavismo ha pasado a controlar la Asamblea Nacional. ¿Temen una caída del apoyo popular en Bolivia como les ha ocurrido a sus aliados?

-Después de que Bolivia recuperó su democracia, nunca hubo gobernabilidad ni estabilidad. En los cinco años anteriores a nuestra llegada al poder en 2006, cada año había un presidente. Desde que nosotros llegamos, hay estabilidad. El único que puede garantizar en este momento estabilidad en el país es el presidente Evo Morales. Todos buscamos estabilidad y certidumbres. Quien lo garantiza es Evo Morales, por eso ha estado diez años en la presidencia. Y por eso la sociedad civil organizada, no el Gobierno, plantea una reforma parcial de la Constitución. Y lo plantea ante la Asamblea Legislativa Plurinacional. El referéndum será el 21 de febrero. Aparentemente algunos se querían expresar por el «no», pero en los últimos días el «sí» está creciendo en las encuestas.

-¿La bajada mundial de los precios del petróleo y del gas puede poner en peligro el proyecto político y económico de Evo Morales?

-Eso va a afectar desde luego, no lo podemos ignorar. Pero tenemos que tener la capacidad de diversificar nuestra economía. Toda crisis es una oportunidad. Bolivia tiene un enorme potencial en todo. No hemos aprovechado nuestro potencial turístico. También tenemos la mayor reserva del recurso energético estratégico del planeta, el litio. La caída afecta a todos, no solo a Bolivia. Pero nos tiene que obligar a asumir ciertos retos.

¿Es posible que su Gobierno llegue a un acuerdo con la compañía española Abertis acerca de la nacionalización de tres aeropuertos bolivianos, a pesar de que este caso ya se encuentra en manos de la Justicia internacional?

-Siempre es posible. Es lamentable el accionar de algunas empresas que no solo les hace quedar mal a ellas sino también a sus países de origen.

-¿Cuál es su balance de esta década de «socialismo indígena» en Bolivia, durante la que su Gobierno ha nacionalizado industrias estratégicas?

-Muy positiva. Ya no es la Bolivia de antes, los bolivianos hemos recuperado la autoestima. La cultura del miedo va quedando atrás. Los bolivianos creemos en nuestro país y queremos construir nuestros sueños, no fuera de Bolivia, sino en nuestra tierra. En el pasado nuestros recursos naturales no estaban en nuestras manos. Hasta que hemos logrado establecer una nueva Constitución, las leyes eran para permitir un saqueo sistemático de nuestros recursos naturales. Hoy las leyes son para defender los intereses de todos los bolivianos. Cuando llegamos al Gobierno, de cada 100 bolivianos, 38 vivían en la extrema pobreza. Hoy 17 aún viven en la extrema pobreza. Tenemos un plan nacional de desarrollo para que en 2020 todavía sigan 9 y en 2015 sean cero. Cuando llegamos al poder el PIB era de 9.000 millones de dólares, hoy es de 33.000 millones de dólares. La renta per cápita estaba entre los 700-1.000 dólares y hoy es de 3.000 dólares. Son los resultados de este proceso de cambio.

-¿Y desde el punto de vista político?

-Antes eran las elites quienes manejaban el poder, hoy hay una inclusión de todos los sectores y una participación activa de mujeres y jóvenes. Están asumiendo responsabilidades en la gestión pública. Muchos jóvenes tienen oportunidades, antes Bolivia no invertía en educación como lo hace ahora, sobre todo en la superior.

-¿Teme un retroceso del apoyo popular a su Gobierno como les ha ocurrido a sus aliados en Argentina y Venezuela?

-No sé si llamarlo retroceso a la decisión que toman nuestros pueblos. Hay que respetar su decisión porque el poder de cambiar las cosas no está en manos solo de los presidentes, ministros o de los parlamentarios sino sobre todo de nuestros pueblos. Nos dan oportunidades, mensajes, y las autoridades tienen que tener la capacidad de interpretar estos mensajes.

-¿Se ha promovido una nueva reelección de Evo Morales ante la falta de sucesor?

-Hay un solo Fidel, Gandhi, Mandela, Chávez y un solo Morales. El presidente Morales es quien más oportunidades ha dado a los jóvenes líderes en el Gabinete ministerial para que vayan asumiendo responsabilidades.

-La Organización de Estados Americanos (OEA) ha advertido sobre la suspensión de Venezuela si se rompe el proceso político institucional.

-Si se rompe la democracia y se instala una dictadura. El presidente Maduro es resultado de un proceso democrático. No solo la OEA tiene que tomar cartas. Si en Bolivia o donde sea hay un golpe de Estado, ahí sí la OEA tiene que tomar cartas y tiene que fortalecer a gobiernos democráticamente elegidos.

ABC