Ingentes esfuerzos debieron hacer los editores periodísticos argentinos para evitar que trascendiera que la ignorancia puede ser políglota y que la política no es cosa de chiste.

Es que el presidente Mauricio Macri estuvo en Davos con una larga delegación de grandes empresarios y/o gerentes de transnacionales, tratando de emular a su antecesor, Carlos Menem, en aquello de que Argentina es parte del primer mundo.

Argentina, envuelta en una crisis caracterizada por el estancamiento económico y la falta de divisas, pretender salir de esta situación cambiando las alianzas desarrolladas en los últimos años y volviendo al redil de los países denominados centrales y sus operadores con el FMI y el Banco Mundial. De los acuerdos estratégicos con China y Rusia, junto a la búsqueda de apoyos en los países del BRICS, ahora vuelve a pedir ayuda a Estados Unidos y Europa, tratando de encontrar créditos, inversiones y mercados.

Con este enfoque “moderno”, Macri vuelve al sueño de los políticos de la “generación del 1880” (Julio Argentino Roca, Juan Bautista Alberti, Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Carlos Pellegrini, Nicolás Avellaneda, Luis Sáenz Peña, entre otros) para desarrollar al país de la mano y al servicio de los grandes países capitalistas. Poco propenso a leer, obviamente no le importaba que cada vez que el capital extranjero vino a nuestras tierras se quedó con la mayor parte del trabajo y la riqueza.

En Davos, Macri se reunió con los primeros ministros de Gran Bretaña, Israel, Francia, Canadá e Irlanda – David Cameron, Benjamin Netanyahu, Manuel Valls, Justin Trudeau y Enda Kenny- y con el vicepresidente estadounidense Joe Biden, de salida del gobierno, quien le dejó el teléfono de su casa, quizá buscando trabajado para después de las elecciones…

Muy poco, casi nada, salió en la prensa internacional de estas entrevistas, las que fueron demasiado publicitadas por la prensa argentina. De la reunión con el británico dijo que “todos los temas estaban sobre la mesa”, pero tras esas declaraciones el gobierno inglés aclaró que las Malvinas son parte de su territorio y que sobre esa cuestión no hay ningún cambio de opinión.

Macri mostró, sobre todo en sus relaciones con la prensa, su perfil de estadista. Por ejemplo, respecto de la posición argentina sobre el proceso de paz en Colombia su respuesta se fundamentó en relaciones futbolísticas y un “por otras razones más”. “Queremos ayudar en lo que podamos en el proceso de paz en Colombia. Nos parece un camino a recorrer juntos. Vamos a apoyar al pueblo colombiano”. “Me une un enorme afecto con ellos. La serie ganadora de Boca fue basada en (Jorge) Bermúdez, (Mauricio) Serna y (Oscar) Córdoba, es un lindo recuerdo que tengo de Colombia. Y por muchas otras razones más”, dijo Macri. Uno no sabe si fue desconocimiento, menosprecio, o si aún cree que es presidente de Boca Juniors.

Ante la pregunta de una periodista mexicana sobre la conversación mantenida con el mandatario de su país y las acciones conjuntas entre los países, Macri respondió que “Lo que más le preocupaba al Presidente Peña Nieto era dónde podía aprender los pasos de baile que yo practico. Lo dejaron muy impresionados”. Algo es algo. ¿Humorada? ¿Ignorancia?

El diario La Nación hizo esfuerzos por destacar la pronunciación en inglés del mandatario (“inglés de institutriz para infantes”, dijera Juan Guahán), comparándolo con sus predecesores, quizá ignorando que por razones de soberanía, las posiciones dignas de Alfonsín, Kirchner y Cristina Fernpández, siempre fueron pronunciadas en español. En castellano reflexionó sobre las inundaciones que siguen afectando parte de su país, con miles de damnificados: “Hay lugares donde falta el agua, hay lugares donde sobra el agua”.

En castellano también manifestó su ofuscación ante la pregunta sobre la reprimida y encarcelada dirigente social jujeña Milagro Sala y su incoherencia al pedir libertad de “presos políticos” en Venezuela y al mismo tiempo encarcelar dirigentes políticos en la Argentina:

“No me lo podés decir en serio, no me podés comparar a Leopoldo López con Milagro Sala. López no hizo nada malo como para que lo compares con Milagro Sala”, dijo molesto antes de retirarse y dar por concluida la conferencia de prensa. La pregunta no estaba en su libreto y ni siquiera tenía teleprompter.

Macri tenía razón, Leopoldo López no puede ser comparado con Milagro Sala. López , un “sifrino” (niño bien) golpista, promotor de guarimbas que causaron 43 muertos en 2014 y permanente atacante de la institucionalidad, fue condenado por la justicia a 14 años de prisión. Milagro Sala ha llevado adelante un impresionante desarrollo social y económico con los sectores más vulnerables de las provincias de Salta y Jujuy.

Milagro

En el 2001, Milagro Sala fundó la Asociación Barrial Tupac Amarú, que abarcó 16 provincias congregando a pueblos mapuches, coyas y guaraníes, entre otros sectores excluidos. Elegida diputada al Parlasur se alió en Jujuy a los candidatos del Partido Justicialista, derrotados por Gerardo Morales, candidato del macrismo y massismo y actual gobernador de la provincia. Tras asumir el nuevo gobierno, Sala inició un acampe en la plaza central de la capital jujeña y sus calles aledañas, demandando la continuidad de los proyectos sociales.

El 15 de enero, el gobernador, tratando de reducir o eliminar su poder, ordenó el fin de la personería jurídica de la mencionada Asociación y el cierre de las cuentas bancarias a través de las cuales recibía los subsidios estatales. Al día siguiente fue detenida bajo la acusación de “haberse alzado contra las decisiones gubernamentales” y por “promover tumultos”. Un juez solícito con el gobernador negó su excarcelación, más allá de lo que dijeran las leyes.

En los días siguientes se le agregaron los cargos de “asociación ilícita agravada” y “fraude en perjuicio de la administración pública”. Desde todos los sectores populares y políticos –más allá de la derecha- junto al Centro de Estudios Legales y Sociales y Amnistía Internacional, condenaron tal detención y solicitaron la libertad de Milagro Sala. Además, en solidaridad con la presa, hubo –el viernes último- una inmensa movilización popular en buena parte del país, con más de un centenar de cortes de calles y rutas.

La Tupac construyó escuelas, viviendas y centros de salud, que se pueden considerar ejemplares. Por ejemplo, dos escuelas, primarias y secundarias, con 150 docentes donde había tres materias que trataban sobre “Autoestima”, “Historia y cultura de Jujuy” y “Luchas del movimiento obrero”, dos Centros de Salud, con medio centenar de médicos, con farmacia y laboratorios propios.

En el barrio Tupac Amarú de Jujuy se construyó el CEMIR (Centro Integral de Rehabilitación de Personas Discapacitadas), donde derivaban sus enfermos los hospitales provinciales, todo ello gratuito. Creó 6 fábricas donde laboran más de 600 trabajadores, ex desocupados.
Su organización construyó miles de viviendas, con costos que se reducen en un 30% a los del mercado, dado que los insumos son hechos en fábricas propias, y organizó otras cooperativas destinadas a diversas tareas de mantenimiento en instituciones estatales.

Estos problemas institucionales, políticos y legales ocultan un choque de culturas, la que no sale a flote mientras los excluidos (en este caso los pueblos originarios) carecen de organización y poder. Por el contrario, ese choque, se pone en evidencia cuando comienzan a tener presencia organizativa y política.

Macri debe bajarse de la “nube” en la que estuvo flotando en Davos y lidiar con un parlamento opositor, movimientos sociales y sindicales enojados y gobernadores críticos, atender el problema de las inundaciones, los precios de los alimentos, la inflación galopante, el calor que agobia y el dengue que se despliega y peligrosamente se extiende.

Vuelve a Argentina sin haber conseguido un solo dólar, mientras el “primer mundo” lo ignoraba. No es el único que fue a Davos a dormir con el enemigo mientras en su país se le quemaba el rancho…

Con apenas 50 días en el gobierno ya hay quienes preparan su juicio político. Y no es chiste.

*Magister en Integración, periodista y docente uruguayo, fundador de Telesur, director del Observatorio en Comunicación y Democracia, presidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana.