Los abogados de los fondos buitre recibirán este miércoles a la delegación argentina con poca voluntad negociadora. Roberto Cohen, el representante de Elliott, el fondo de Paul Singer, le dirá al “special master” Daniel Pollack, que sólo aceptará discutir las condiciones de pago del país del 100% de la deuda y que únicamente está dispuesto a aceptar un plan de cuotas. Ese día será otra de las jornadas que quedarán en la historia del “juicio del siglo”. En este caso, por ser la jornada en que nuevamente y de manera oficial, las partes volverán a verse las caras en la oficina del abogado norteamericano designado por Thomas Griesa para encontrar una solución a la crisis; y mantenido en su cargo por el juez; aún luego del pedido formal del Gobierno de Cristina de Kirchner para que se lo retire del puesto por considerarlo un agente más de los acreedores.

Cohen, además, le planteará a Pollack la seguridad que si la posición de la Argentina no cambia, continuarán las presentaciones judiciales ante Thomas Griesa. Y que la primera de estas presentaciones será el reclamo para que el juez de Nueva York interfiera directamente y que declare ilegal el posible préstamo por unos u$s 8.000 millones, que el Gobierno de Mauricio Macri ya tiene negociado con al menos seis bancos de primer nivel internacional (HSBC, BBVA, Santander, JP Morgan, Goldmans Sachs y el Deutsche Bank). Cohen incluso ya avanzó en esta cruzada, y envió a todas las entidades potencialmente intervinientes, escritos en los cuales asegura que los atacará judicialmente en el tribunal de Griesa si participan en la operación. En la carta que les mandó a los bancos, el estudio jurídico que representa a Singer les recuerda que Griesa ya había declarado ilegal la colocación del Bonar 24 de abril del año pasado por u$s 1.400 millones, durante la gestión de Axel Kicillof. Así, la estrategia del fondo buitre, es llegar a la mesa de negociaciones con la misma posición irreductible que se sostiene desde junio de 2014, cuando los fondos buitre vencieron en el “juicio del siglo” cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos rechazó la última apelación argentina. Si luego, en el transcurso de las jornadas negociadoras que se iniciarán el miércoles, comienzan a verse posiciones más flexibles de parte de los demandantes, dependerá la marcha de las negociaciones.

El secretario de Finanzas, Luis Caputo, viajará hoy a Nueva York para encabezar la delegación argentina. Será el tercer encuentro del funcionario con el “special master”, luego de haberse encontrado antes de su asunción y hace 10 días en el primer contacto formal y oficial, ya como secretario. De hecho, la reapertura del bufete de Pollack como centro negociador fue un pedido formal de Caputo, aceptado tanto por el norteamericano como por los acreedores.

Una de las primeras cuestiones que pedirá resolver Caputo, es determinar la totalidad de la deuda que se le reclama al país de parte de los tenedores de bonos que no ingresaron en los canjes de deuda de 2005 y 2010. Según los cálculos a los que en su momento había llegado Griesa, el pasivo podría trepar a los u$s 15.000 millones, de los u$s 1.700 millones del fallo original del juez de Nueva York de noviembre de 2013. Sucede que a ese número hay que sumar la demanda de los “me too”, que reclaman los mismos derechos de Elliott, Aurelius, Olifant y los otros fondos buitre del juicio original; y que se sumaron al caso luego que Griesa abriera la demanda a todos los acreedores que quisieran sumarse al pedido primario.

La estrategia diseñada desde Buenos Aires es llegar al encuentro con una posición de fuerza y sin demostrar que la Argentina no tiene “apuro” en cerrar un acuerdo, y que podrá avanzar en la operación del préstamo con los bancos internacionales, aún con las presentaciones judiciales de Elliott y como país.

Más allá del clima con que Caputo sea recibido por parte de Pollack y Cohen, lo más importante del encuentro del miércoles serán los terminos en los que se abran las negociaciones hacia delante.

Ámbito Financiero