La imposibilidad de un acuerdo entre la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y sus acreedores supone un impacto grave para el país, reconoció el gobernador Alejandro García Padilla al lamentar la situación que trascendió ayer, sábado, cuando se confirmó un impasse entre las partes que negocian condiciones de pago en medio de una situación crítica.

“Nuestra Legislatura ha solicitado más tiempo para traer a la mesa otras opciones, otras propuestas, pero no es un secreto que la situación fiscal que nos ocupa, particularmente en la AEE, es de extrema urgencia y requiere de acciones urgentes. En la medida en que no se concrete un acuerdo final con los acreedores de la AEE se nos hace más difícil la situación ante los acreedores de las otras corporaciones públicas como la AAA y la eventual reestructuración de las obligaciones del Estado Libre Asociado”, dijo García Padilla.

“Anticipo que las consecuencias pueden ser graves para la gente, nuestros industriales y nuestros comerciantes. Estamos contra el reloj. Es hora de que todos los implicados en la demora se den cuenta que nuestra realidad hoy es crítica y requiere acción decidida e inmediata. De no aprobarse la legislación pronto y con el lenguaje adecuado, ponen mucho en riesgo, incluso aumenta el riesgo de apagones porque no contaríamos con el efectivo necesario para adquirir combustible para continuar con normalidad las operaciones. Además de que se postergaría innecesariamente la transformación de la corporación, se podrían poner en peligro cientos de empleos por falta de fondos, podría conllevar aumentar el costo de luz”, subrayó el gobernador.

García Padilla reclamó acción diligente a los legisladores para “evitar situaciones irremediables”. En tal sentido, instó a senadores y representantes a “promulgar sin dilación la ley que coloca a la AEE en posición de poner en orden la casa”. Se refirió al clave proyecto para reestructurar la corporación pública, estancado en las cámaras desde el año pasado.

Mientras, planteó a los acreedores de la AEE que “no es momento para juegos de presión”.

Argumentó que hace 18 meses la AEE inició una amplia transformación para mejorar su infraestructura y los servicios, pero, además, para “aliviar su carga financiera, por causa de que pasadas administraciones tomaran dinero prestado de forma irresponsable e inescrupulosa”.

“Es inaceptable que el sacrificio que viene por años reclamando el País a la gerencia de dicha corporación se ponga en jaque, justo cuando la AEE ha logrado acuerdos voluntarios con sus acreedores para reducir el pago de su deuda, cuando logró una moratoria en los pagos para brindar la liquidez necesaria para reducir el costo de la luz. Justo cuando la corporación por fin accedió al llamado de todos de reinventarse y despolitizarse”, expresó el primer ejecutivo.

“Todos los involucrados tienen que asumir la responsabilidad de sopesar minuciosamente las circunstancias actuales, las consecuencias que conllevan el que no se actúe con prontitud y lo que acarrea el que se modifique la esencia de los acuerdos llegados”, señaló García Padilla.

“Yo accedo a razones, no a presiones”, puntualizó al recriminar la posición de acreedores durante el neurálgico momento en el que la corporación pidió más tiempo para que la Legislatura revise la ley que encaminaría lo negociado de antemano.

Se reclamó extender hasta el 12 de febrero el periodo para aprobar la legislación, pero la fecha original se estipuló para el 22 de enero. La medida pendiente de aprobación propone un sistema de repago de deuda que limita la intervención de la AEE y provee más garantías de recobro.

Primera Hora