Morales, el presidente electo, es un actor, con su propio programa de televisión y con exitosas funciones de teatro. No es un outsider, ya que había intentado participar con otros dos partidos, pero tampoco es un político, y mucho menos, un hombre de Estado, como se evidencia en varias entrevistas. Por eso es importante conocer a aquellos que le acompañan desde las sombras, y que desde ya empiezan a ocupar cargos estratégicos, aprovechando que Guatemala tiene un gobierno de transición que sólo debe acomodar las piezas para que continué la misma partida puesta en pausa con la salida de Pérez Molina y Baldetti.

Morales ha negado reiteradamente la presencia militar entre los miembros activos de su partido, a pesar de que según reportes del Tribunal Supremo Electoral, el 37% de los fondos proviene de militares afiliados y que eran candidatos a algún puesto de elección, principalmente, diputaciones. Todos militares de ala dura, protagonistas de la contrainsurgencia durante el conflicto armado interno (1960-1996), que niegan las masacres y demás hechos constitutivos del genocidio y que operan para entorpecer o impedir los juicios a militares.

Los orígenes de su cercanía con los militares retirados pueden ser dos. Uno a través del capitán Byron Lima Oliva, convicto por el asesinato en 1998 de Monseñor Juan José Gerardi, un día después de la presentación del informe del Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica, el cual dirigió. Se sabe que Morales visitó a Lima en prisión cuando el actor preparaba el rodaje de la película “Gerardi”, de la que es protagonista y productor. Lima afirma que son amigos, Jimmy lo niega. Otro lazo que lo vincula con los militares es el Doctorado en Seguridad Estratégica que cursó, y que fue creado en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San Carlos por el General(r) Ricardo Bustamante, titular de la Secretaría Técnica del Consejo Nacional de Seguridad de Pérez Molina.

El Coronel(r) Edgar Ovalle, uno de los fundadores de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (AVEMILGUA), que luego dio vida al partido FCN (2008) fue quien invitó a Jimmy a participar. Ovalle está señalado por masacres producto de los años más cruentos de la guerra, 1978-1983, período en el que se ubica la mayoría de las 626 masacres registradas y atribuidas al Ejército. Fue Oficial de Operaciones en la región ixil entre 1981 y 1982, escenario del genocidio por el que fue juzgado y condenado en 2013 Efraín Ríos Montt, presidente de facto en el período. En 1983 fue Jefe de Operaciones de la región donde operaba el Destacamento Militar de Cobán, al norte de la ciudad de Guatemala, en el que en 2012 se encontraron fosas clandestinas con 535 osamentas con señales de tortura. En septiembre fue electo como diputado nacional. Hace pocos días atrás, el Ministerio Público pidió antejuicio por un caso de desaparición forzada y delitos contra los deberes de la humanidad.

Otro Coronel(r), Alsider Arias Rodríguez, quien también fue electo para conformar el Congreso de la República a partir de enero 2016, es dueño de empresas de seguridad y de equipo de vigilancia, a la que el Estado adjudicó más de 13 millones de dólares en 2010. Fue, también, gerente de una almacenadora portuaria, Alsersa, fundada por militares retirados y activos. En 2005, Arias y cinco empleados fueron acusados de caso especial de defraudación aduanera contra el Estado guatemalteco. A la fecha, el Sistema de Información y Consulta de Expedientes judiciales lo muestra como “pendiente de resolver su situación jurídica”. El propio Arias se defiende afirmando que fue él quien denunció un caso de evasión de impuestos y por eso fue incluido en el expediente. A la fecha, sigue siendo contratista del Estado y es diputado electo.

También serán diputados Gregorio López González y José Luis Quilo Ayuso, este último financista y fundador del partido, fue oficial de Operaciones Psicológicas del Estado Mayor de la Defensa en 1982.

El 18 de noviembre pasado, fueron nombrados en el Ministerio de Gobernación, como titular de la Dirección General de Inteligencia Civil, el abogado Carlos Humberto Girón Méndez y como subdirector, el Capitán (r) Oscar Platero Trabanino. Entre 1978 y 1982, Girón fue asesor del General Germán Chupina, dirigió la Policía Nacional, llevando adelante escuadrones de la muerte encargados de secuestros, detenciones ilegales y tortura de quienes eran considerados ligados a las guerrillas del momento. Platero dirigió la Fundación contra el Terrorismo, creada como ala mediática de AVEMILGUA, y fue quien, durante el juicio por genocidio (2013), escribió panfletos y volantes que circulaban dentro de los periódicos o eran entregados en mano en las calles con los que buscaban intimidar y deslegitimar a dirigentes sociales, directores de organizaciones sociales de todo tipo, pero especialmente, activistas de derechos humanos, e incluso embajadores de países que apoyan el avance de la justicia en el país, incluido Ernesto López, entonces embajador de Argentina. El presidente provisional, Alejandro Maldonado, pidió su destitución el 23 del mismo mes.

Se puede prever que el nuevo gobierno, que inició el 14 de enero de 2016, detendrá por completo los juicios a militares por delitos de guerra. Posiblemente se aplique la amnistía, a pesar de que contraviene los Acuerdos de Paz y tratados internacionales ratificados por el país. Los perpetradores, al amparo de la inmunidad que ser funcionarios les otorga, estarán resguardados de la justicia. Las medidas represivas contra organizaciones sociales y sus dirigentes, que en el gobierno de Pérez aumentaron, seguirán siendo la norma, con órdenes de captura y actos de violencia provocados por guardias privados y Policía Nacional Civil, serviles a las empresas de minería, hidroeléctricas y cultivo de palma aceitera. Pero sobre todo, se ve la continuidad de un proyecto que inició desde los setenta y que se sostiene en la alianza oligárquico-militar.

Ana López Molina. Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, Universidad de Buenos Aires, Argentina.